Por campañas, las ventas de pitillos caen 60% en restaurantes

Gerente Promociones Fantásticas, principal productor de este utensilio, dice que en febrero de este año ya estaría listo un accesorio biodegradable.

Carlos Eduardo Cruz, gerente General de Promociones Fantásticas muestra cómo será el nuevo pitillo biodegradable.

Carlos Eduardo Cruz, gerente General de Promociones Fantásticas muestra cómo será el nuevo pitillo biodegradable.

Archivo

POR:

María Camila González
enero 04 de 2017 - 09:05 a.m.
2017-01-04

Con la campaña ciudadana que tomó fuerza en agosto del año pasado, las ventas de pitillos a establecimientos de consumo masivo bajaron un 60 %, por parte de uno de los principales productores de este utensilio, Promociones Fantástica.

Con casi el 90 % del mercado de pitillos, la empresa en la que es gerente General, Carlos Eduardo Cruz, vende la mayor parte de su producción a grandes empresas como Alpina, a la que provee los utensilios para bebidas; y en un segundo plano están los establecimientos comerciales como los restaurantes.

“Aunque nuestro principal mercado no son los lugares de consumo masivo, sí hemos tenido una baja de nuestras ventas por la campaña que desincentiva el uso de pitillos en las bebidas”, explica el gerente de Promociones Fantástica.

Aunque en Colombia, el mercado de pitillos solo representa el 0,2 % del total del plástico que se fabrica y consume, desde mediados del año pasado viene tomando fuerza una campaña, principalmente en redes sociales que busca reducir el consumo de pitillos.
“La campaña arrancó en Medellín y tuvo en cuenta al producto que menos impacta en el medio ambiente porque es el de menos volumen”, dice Cruz.

(Lea: ¿Sabe el daño que hacen sus bolsas plásticas al planeta?)

Según asegura el directivo, la campaña también tuvo una gran respaldo porque los comerciantes y dueños de los restaurantes “vieron la oportunidad de ahorrarse un rubro si dejaban de ofrecer pitillos con las bebidas en sus negocios, además de apoyar la campaña”.

Varios establecimientos de alimentos y bebidas en los que se destaca Crepes & Wafles y WOK se unieron a la iniciativa a través de redes sociales, invitando a sus clientes a evitar los pitillos en sus bebidas.

El llamado de la campaña tuvo eco porque estuvo soportada en estudios de organizaciones como Greenpeace, que dicen que el plástico constituye entre el 60 y 80% del total de los desechos que produce el ser humano, además de videos que circularon en redes en los que se visualizaba a tortugas marinas con residuos plásticos en sus fosas nasales.

Por su parte, Cruz argumenta que la raíz del problema ambiental no radica en el uso del pitillo, sino en la falta de cultura de reciclaje. “Es un pésimo concepto decir que los pitillos de plástico contaminan, porque detrás hay toda una industria del reciclaje. Y el problema es que solo el 17% de este derivado del petróleo se reutiliza en el país”, señala Cruz.

A pesar de las bajas en ventas a restaurantes, el principal mercado al que va dirigido Promociones Fantásticas es a la industria, que significa el 80% de sus ingresos.

Fundada hace más de 30 años en Bogotá, la empresa se ha constituido como la productora y comercializadora de pitillos plásticos más grande de Latinoamérica y el Caribe, pues ya exporta a más de 20 países en esa región entre los que se destaca Estados Unidos, México, Ecuador, Brasil, Panamá, entre otros.

La maratón por ser sostenibles

“Quisimos, desde antes de estas campañas en contra del pitillo, cambiar nuestra estrategia y volver al pitillo amigable con el medio ambiente”, asevera Cruz cuando se refiere a un nuevo producto que estaría por lanzarse al mercado entre enero y febrero de este año.

Según cuenta el directivo, la empresa ya lleva trabajando más de tres años en un plan estratégico para cambiar los materiales de estos tubitos de plástico. El primer intento fue hacer estos utensilios a base de papel, residuo que podía contaminar menos pero sería más costoso.

“El problema con el de papel es que por un lado, me iban a reclamar los ambientalistas con el argumento de que se estarían tumbando muchos árboles y por otro lado, que mientras un pitillo hecho de plástico vale 10 pesos, uno de papel se vendería entre 100 y 120 pesos”, indica el gerente.

Después de ese primer intento, la empresa decidió invertir en la implementación de unas pajitas, como se conoce en otros países, hechas de maíz.

“Se trataba de unos pitillos hechos a base de Ácido Poliláctico o PLA, por sus siglas en inglés, que por su naturaleza podrían ser biodegradables y no se necesitaría papel. Sin embargo, no había mucho desarrollo en el país y seguían siendo entre siete y ocho veces más costosos que los tradicionales hechos de derivados del petróleo”, recuerda Cruz.
El tercer y exitoso intento fue el de un aditivo que podría volver al plástico biodegradable.

Por medio de una firma que representa a una compañía inglesa, encontramos la manera de que el plástico no solo se descomponga en un plazo de cinco a seis años, sino que también puede volverse hidroscópico, es decir que no deja residuos en el suelo”, explica el gerente, quien agrega que la ventaja es el incremento del costo de este utensilio no sea superior al 5%.

Los planes de Promociones Fantásticas es que el 100% de su producción utilice este aditivo durante este año.

El negocio de los pitillos de plástico en el país

El país produce más de un millón de toneladas de plástico al año, de las cuales el 62% se utiliza en el segmento de alimentos, seguido del sector de bebidas con el 22%, y cosméticos y artículos de aseo con el 9%, según cifras de Procolombia.

Del total de toneladas de ese derivado del petróleo que se mueven en el país, solo 150 toneladas son provenientes de la industria del pitillo”, afirma Carlos Eduardo Cruz, gerente General de Promociones Fantásticas, quien agrega que las pajitas, como se conocen en otros países, son una parte muy pequeña del plástico que se produce en el país.

Por otro lado, el directivo destaca que en Colombia mueve 250.000 toneladas, de las cuales 1.500 toneladas son de plástico y el 80% de estas se va al exterior.


María Camila González
marola@eltiempo.com

Siga bajando para encontrar más contenido