‘A la capital había que llegar con todos los juguetes'

Gustavo Cardona, uno de los socios de la cadena de supermercados de origen vallecaucano La 14, ha protagonizado y liderado la expansión de esta empresa nacional que controla aproximadamente el 54 por ciento del retail en el occidente del país.

‘A la capital había que llegar con todos los juguetes'

Archivo Portafolio.co

‘A la capital había que llegar con todos los juguetes'

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mayo 01 de 2013 - 09:39 p.m.
2013-05-01

La 14 no solo tiene presencia en Cali. También en Tuluá, Buenaventura, Jamundí, Palmira, Manizales, Armenia y Bogotá.

Los almacenes de esta cadena son de 20.000, 12.000 y un nuevo formato de 1.500 metros cuadrados. En la capital del Valle hay más de quince puntos. En Bogotá, uno, en el centro comercial Calima y, según, el empresario, no se descarta el anuncio de otra apertura similar en lo que resta del 2013.

Esta semana, el caldense fue invitado a un foro sobre casos empresariales exitosos, reconocidos por el servicio al cliente, y habló con Portafolio sobre la innovación que su compañía ha sabido aplicar durante más de cuatro décadas para mantenerse vigente y crecer.

¿Por qué La 14 ha mantenido un ritmo de crecimiento sostenible a lo largo de su historia?

Por la capacidad de innovar a tiempo. Y eso empezó desde hace muchos años, por ejemplo, cuando la mujer todavía no tenía espacio en el mercado laboral; le dijimos al fundador (su padre) que contratáramos mujeres y así se hizo. La mujer es ágil y colaboradora; era útil vincularlas.

En nuestra historia, la innovación ha sido parte fundamental.

¿Cómo se gana el reconocimiento y la preferencia de unos clientes que hoy tienen tantas opciones para hacer sus compras de mercado?

El fundador decía que creciéramos lo que creciéramos, no perdiéramos nunca nuestros valores. Es decir, si uno va a vender una libra de arroz, son 500 gramos, no menos. Al cliente se le engaña una vez, no más.

Lo otro es trabajar día a día en un gran servicio al cliente; nos ponemos la camiseta, la sudamos y cada empleado entiende la importancia de la buena atención. Al cliente lo consentimos, lo escuchamos, y no nos negamos a atender y solucionar sus quejas y reclamos. Eso ha generado fidelidad. Un cliente engañado o maltratado difunde la mala fama.

Los resultados también hablan bien de la gestión que Jaime, su hermano y él, Gustavo Cardona, han realizado durante toda la historia de este almacén, que empezó como una cacharrería en una céntrica calle de Cali, la 14, y que con el paso de los años fue modernizando su formato y ampliando su inventario para ganar adeptos en el competido mercado de las grandes superficies.

Los datos más recientes de la compañía vallecaucana, liderada por caldenses, muestran que en el año 2011 las ventas superaron el billón de pesos: $1,1 billones; cifra similar en activos: 1,092 billones de pesos. El patrimonio ascendió a 455.676 millones, y registró una utilidad neta de 11.729 millones de pesos, con una pérdida operacional de 4.661 millones.

Por eso, los Cardona han recibido más de una oferta en busca de comprarles su negocio. Al respecto, Gustavo afirma que por ahora no, pero que en el futuro el mercado dirá si hay una buena oportunidad al respecto.

Un hecho que no niega lo llena de orgullo es el ingreso “con todos los juguetes” al mercado de Bogotá, desde el 25 de junio del 2011, siendo La 14 el almacén ancla del centro comercial Calima, también de su propiedad, en el centro de la capital.

¿Cómo ha sido la experiencia de llegar a un mercado tan competitivo y exigente como el bogotano?

Es la mitad del país, un mercado de casi casi ocho millones de habitantes. La experiencia de La 14 en Bogotá ha sido enriquecedora. Resulta que en esta ciudad no se ha hecho una gran inversión en publicidad y el negocio ha crecido gracias al voz a voz, porque los clientes que van, salen contentos por el buen servicio y la atención, y luego jalan a otros clientes.

¿Los resultados en Bogotá han sido los esperados?

Sí, y estamos muy contentos porque hemos ido subiendo en nuestras ventas gracias al servicio al cliente y a la atención personalizada; eso nos llena de satisfacción. Porque llegar a Bogotá, a la capital, había que hacerlo con todos los juguetes, y pienso que hemos cumplido.

Esos buenos resultados, ¿son un motivo para preparar otra apertura similar en esta ciudad?

Deseos no faltan, y de pronto damos la sorpresa dentro de poco.

En el resto del país, ¿cómo va la operación este año?

Muy bien, porque está funcionando la estrategia de atender a los clientes con pasión, porque lo valoran y cuando llegan buenos comentarios al respecto me da emoción ver que sí sirven las capacitaciones que se le dan al personal en este sentido.

¿El negocio es más complicado cada día por tener competidores fuertes y foráneos?

Sí, pero es un reto, aunque siempre hay que tener en cuenta cosas importantes: el sol alumbra a todo el mundo, al que trabaje con organización, con voluntad para atender y sobre todo ganas, le va a ir bien, porque acá, el mercado alcanza para todos porque este país crece y va a seguir creciendo. Lo malo que hay es la envidia, porque esa no da frutos.

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