Cerrejón, una gigante que no deja de trabajar

En esta mina, que funciona 364 días al año durante las 24 horas, todo está perfectamente controlado para producir 100.000 toneladas diarias.

Cerrejón

Cerrejón tiene una flota de 290 volquetas y cada llanta de estas tiene un costo superior a los 100 millones de pesos.

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febrero 13 de 2016 - 06:30 p.m.
2016-02-13

Las gigantescas volquetas con capacidad para cargar 320, 240 y 190 toneladas suben y bajan día y noche por las rampas de los tajos de la mina Cerrejón.

En este yacimiento de carbón, uno de los más grandes del mundo a cielo abierto y con reservas estimadas de 4.800 millones de toneladas del mineral, todo está perfectamente controlado y tiene su tiempo: la hora para minar un manto, los minutos de los viajes de las volquetas, las horas de salida de los trenes, el tiempo para cargar y descargar los vagones, las horas en llenar uno de los silos de 10.000 toneladas, la hora del almuerzo, las voladuras para aflojar el mineral.

Y así tiene que ser para producir entre 96.000 y 100.000 toneladas diarias de carbón, 24 horas diarias, durante 364 días al año, pues solo suspenden operaciones el 31 de diciembre en la noche y el día de Año Nuevo.

Para comenzar a operar en uno de los seis tajos que actualmente se trabajan en la mina, primero se evacuan y relocalizan las especies animales, después se deforesta, se retira la capa de suelo, se perfora hasta 10 metros de profundidad para analizar la calidad del carbón, se vuela (explosión) el manto, se evacúa la roca y la tierra en volquetas con capacidad de 240 y 320 toneladas, para que después entren las volquetas de 190 toneladas a cargar el carbón hasta el patio de almacenaje y a la trituradora para darle la característica deseada o directamente a los silos para ser cargados en uno de los trenes que salen con hasta 150 vagones, tres locomotoras y 2,8 kilómetros de largo hasta Puerto Bolívar, por 150 kilómetros para ser exportado a Europa, Asia y Norteamérica.

Y los tajos de hasta ocho kilómetros de largo son dinámicos, dicen los encargados de la obra, lo que quiere decir que cuando se llega a la profundidad donde ya no hay más carbón o ya es muy costoso extraerlo -hasta 180 metros- se van rellenando con la misma roca y tierra que se sacó al comienzo de la operación, se le pone la capa de suelo, se reforesta de manera tecnificada y el terreno queda como si nada hubiera pasado. Al contrario, el suelo árido de La Guajira se nutre para hacerlo más productivo, dice uno de los agrónomos del equipo.

Cada tajo tiene tres rutas, una para cada tipo de volqueta, pues cada modelo maneja sus tiempos, su potencia, su carga, su velocidad y capacidad, tanto que cada una es controlada mediante un GPS que avisa cuando un operario va demasiado rápido, despacio o no cumple con la velocidad mínima en cada zona, por lo cual se hace merecedor a un llamado de atención.

“Si no hacemos las diferentes rutas los distintos tipos de camiones se mezclan y ocasionarían atascos entre ellos”, afirma uno de los supervisores.

La flota de volquetas está compuesta de 290 camiones, cada una de más de cinco metros de alto, con seis llantas de 3,8 metros de diámetro cada una, llenas de nitrógeno para evitar el recalentamiento e incendios, con una vida útil de 6 a 10 meses y cuyo valor oscila entre los 45.000 y 60.000 dólares por unidad.

Por la mina no solo transitan las pesadas volquetas con rocas, tierra y carbón, sino que también están las palas, los tractores, motoniveladoras, orugas y carrotanques, todos gigantescos, los mayores de cualquier industria, como la operación misma para extraer 33 millones de toneladas de carbón anuales.

La operación férrea no es menor: 150 kilómetros al puerto, 40 kilómetros internos, 18 locomotoras, 730 vagones cada uno con capacidad para 110 toneladas, que se cargan por encima y se descargan por debajo mediante una compuerta en una operación que apenas dura horas, hasta completar las 10.500 toneladas en promedio en cada viaje.

Son nueve trenes que se despachan diariamente -cinco en el día y cuatro en la noche- desde la mina a Puerto Bolívar y que demoran 13,5 horas entre el cargue y el descargue.

Cerrejón se pierde en la distancia, son 69.00 hectáreas en concesión hasta el año 2034, de las cuales solo se han trabajado 13.000 en 30 años de actividad.

Nada es pequeño en este yacimiento, es una ciudadela con centro comercial con casi 13.000 personas en su interior, hotel de cuatro estrellas, canchas de tenis, fútbol y golf, con sus propios talleres, gigante como la operación de una de las minas más grandes del mundo.

Pedro Vargas Núñez
Subeditor Portafolio