La historia de la chocolatina Jet, producto que no pasa de moda

Ha cambiado muy poco desde 1962, pero se ha consolidado en el mercado gracias a la conservación de su concepto y al álbum que la acompaña.

ÁLBUMES JET

Los álbumes de Jet han generado un apego hacia la marca por parte de sus consumidores y han sido usados para la enseñanza de historia y medio ambiente.

Cristian Guarín

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octubre 28 de 2016 - 04:27 p.m.
2016-10-28

Se podría afirmar que todos los colombianos en algún momento de sus vidas han consumido una chocolatina Jet o, al menos, han coleccionado el álbum de láminas que la han acompañado a lo largo de su historia. En efecto, la marca creada en 1962 nació con características que la diferencian de otras chocolatinas. ¿Por qué?.

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“La chocolatina nació con su sabor característico y con las láminas coleccionables, que calaron muy fuerte en los niños. El concepto del álbum siempre ha girado en torno a la idea de que se debe generar una conciencia medioambiental”, explica Conrado Mora Velásquez, gerente de calidad de la Compañía Nacional de Chocolates.

Velásquez cuenta que a pesar de que la chocolatina tenga 52 años en el mercado han sido pocos los cambios en el diseño de su cubierta: un jet blanco con una cintilla roja rodeando las palabras Jet en color amarillo ha sido el diseño que más se recuerda. 

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“Se trata de dejarlo tal y como está. Es un tesoro para mucha gente que creció con el producto, por eso cada detalle, tanto del álbum como de la chocolatina, es cuidado al máximo”, precisa Velásquez, quien recuerda que el diseño vino de los aviones de motor a reacción.

Eso fue en la década de 1960. El avión llegó al aeropuerto de Rionegro y atrajo la atención de todas las personas, la pista estaba repleta de gente. De alguna manera ese hecho marcó un cambio de época que perdura en la chocolatina”, afirma.

La chocolatina azul nació con la ayuda de chocolateros italianos contratados por la Fábrica Nacional de Chocolates con el objetivo de diversificar el portafolio de productos. “En ese momento -recuerda Velásquez- la gente bebía mucho chocolate al desayuno, pero con la Jet se incursionó en un mercado que no existía que era el de golosinas”.

Hoy la empresa Nacional de Chocolates hace parte del Grupo Nutresa que, según la Revista 'América Economía', ocupa el puesto 45 entre las firmas multilatinas que más se han internacionalizado en América Latina, con ventas superiores a los 2.895 mil millones de pesos en ventas en 2015. La chocolatina Jet, además, hace presencia en mercados de Centroamérica y Brasil.

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En Colombia tiene una participación en el mercado de este tipo de más del 80%.

CHOCOLATE CON EDUCACIÓN


“Recuerda a la infancia, su precio es asequible y su empaque poco o nada ha cambiado en décadas. Además tiene el factor educativo ligado al álbum de historia natural, sin duda es un producto muy bien pensando”, explica Fabián Sanabria, Antropólogo y doctor de sociología de la Universidad La Sorbona de París, para quien estos detalles hacen que desde niños las personas aprecien la chocolatina y la sigan consumiendo en su adultez.

Sanabria destaca que el álbum Jet también apoyó ese arraigo al producto en los más pequeños.

El álbum llegó a posicionar mucho la marca porque se distribuyó en colegios y con eso se consolidaron entre generaciones. Demuestra que las marcas no tienen que cambiar cada ocho días. Además, es un ejemplo de un producto tan bien consolidado que no necesita comerciales ni mucha publicidad porque apela a los recuerdos de la infancia”, agrega.

Ese gusto por coleccionar los álbumes de Jet y otras marcas, lo tiene Cristian Guarín de 35 años, quien ha llenado 11 entregas, desde la primera, Historia natural (1967), hasta Planeta Sorprendente, que cuenta con láminas autoadhesivas y hasta una versión web.

Me daban la chocolatina en las onces del colegio y luego con las envolturas reclamé el primer álbum. No los vendo porque me remontan a mi infancia, pero sé que podrían estar, depende de su conservación, en $ 700.000”, explica Guarín, quien es psicólogo.

A su vez, el David Montoya Arias, de 17 años, cuenta con tres álbumes Jet llenos que valora porque le enseñaron temas que desconocía por completo.

“Es interesante ver el álbum porque uno aprende y las fotos son geniales. Siento que me educa. Lo comencé a llenar desde que vi su publicidad y me gustó que los diseños son sobrios y muy claros. Se diferencia de otros álbumes porque no es tan brillante, sino que parece chapado a la antigua”, dice.

David Arango
davara@eltiempo.com
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