Claves para evitar el trauma del síndrome posvacacional

El descanso es indispensable para restablecer la energía corporal y mental, pero el retorno a la vida normal suele acompañarse de una desadaptación que, si no se maneja bien, puede poner en riesgo la estabilidad laboral.

Trabajo

Sentarse a tomar un café con los compañeros, sobre todo con los que se tiene diferencias, es una buena idea.

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Portafolio
enero 12 de 2018 - 07:56 p.m.
2018-01-12

Algunos expertos hacen un símil entre el retorno de las vacaciones con el llamado jet lag, ese “desajuste temporal de las funciones del cuerpo tras un trayecto largo de avión”, que normalmente se asocia con los viajes que involucran una diferencia de varios husos horarios entre el lugar de origen y el de destino, y que se caracteriza por la sensación de sueño, cansancio y hasta dolor de cabeza y otras molestias.

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El aterrizaje en el trabajo o el estudio después de un periodo de descanso puede traer sensaciones como apatía, somnolencia, falta de concentración y a veces hasta depresión.
Para Colombia no se conocen estudios sobre la prevalencia de esta forma de estrés, pero según datos aparecidos en el portal elperiodico.com, a nivel general una de cada tres personas lo padecen.

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De ahí que, por estos días, cuando muchas empresas apenas tratan de retomar su ritmo y que las universidades se aprestan a comenzar el año lectivo, seguro no falta quien lo esté sintiendo.

Andrea Amaya Chaire, gerente de Talento Humano de BDO Colombia señala que en España, según estudios hecho en el 2015, este síndrome puede afectar al 20 o 30% de las empresas de ese país.

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El portal Gestionhumana.com, de Legis, especializado en la gestión del talento, afirma que, para algunos, el síndrome posvacacional trae consigo otros síntomas como irritabilidad, falta de interés y fatiga.

Al desacostumbrarse a las rutinas diarias del trabajo o el estudio se hacen rupturas inconscientes con los patrones normales de comportamiento y empieza a captar sensaciones diferentes, lo cual hace que el cambio de chip pueda resultar traumático, según explica Ángel Quijano Lizarazo, editor de Gestionhumana.com.

La duración del malestar puede ser variable, pues cada persona tiene un universo sicológico particular, pero se estima que puede durar entre una semana o semana y media para retomar el ritmo normal.

El experto añade que si existen problemas en la sección donde trabajamos o con el jefe, o si lo que se hace a diario nos tiene insatisfechos la situación se puede agravar. Y no se trata de desdeñar de las vacaciones, como si fueran las causantes de un gran mal, pues se trata de un periodo no solo merecido, sino necesario para restablecer la energía mental y física.

Lo importante es estar en guardia y tratar de tomar lo positivo, aminorando las consecuencias perjudiciales que incluso puedan poner en riesgo la estabilidad laboral al afectar la productividad.

PLAN DE RETORNO


Los expertos aconsejan que así como se hace un plan para aprovechar el periodo de asueto, también se trace uno para lo que viene después, con el fin de lograr de nuevo un equilibrio personal. Y para ello dan una serie de consejos que podrían aplicarse de manera individual o incentivarse desde las mismas instancias directivas de las compañías o las áreas de bienestar laboral.

El tema resulta tan crucial que incluso muchas empresas, al aprobar las vacaciones de sus empleados, les pasan un documento con las recomendaciones para que ‘subirse de nuevo al bus del trabajo’ los afecte menos, según señala la gerente de Talento Humano de BDO Colombia.

Amaya anota que, así mismo, hay que generar conciencia de que no necesariamente el descanso significa inactividad y simplemente echarse a dormir o para trasnochar diario, sino hacer cosas que normalmente no podemos por el trajín diario, como leerse un buen libro, practicar yoga u otra técnica de relajación, o desatrasar pendientes en el ámbito personal.

Sin embargo, hay que tener cuidado porque suele ser justo en ese periodo cuando se ocasionan lesiones debido a que las personas se atreven a practicar actividades a las que no están habituadas, como deportes extremos. De ahí que las vacaciones sean periodos críticos para las lesiones.

CONSEJOS PRÁCTICOS


Algunas recomendaciones para evitar o aminorar el síndrome posvacacional son las siguientes:

1
Lo primero que aconseja Amaya es, tener una actitud positiva, pensando que es mejor tener la posibilidad de llegar a un trabajo que no poseerlo.
2
Antes de salir a vacaciones, establecer con el equipo de trabajo a quién le quedará redireccionado el correo electrónico y quién atenderá lo urgente con el fin de que los niveles de servicio se mantengan y las tareas no se acumulen para el momento de la llegada.
3
También, que si se ha viajado, no arribar a casa apresurado el día inmediatamente anterior a la fecha de reintegración laboral. Ello implica planear muy bien antes de comprar los pasajes y planes turísticos, pensando en que no se genere un estrés adicional si acaso se retrasa un avión o se produce un derrumbe en carretera, y todo por tratar de aprovechar hasta el último momento de asueto. Además, de por sí en las vacaciones se camina más y hacen cosas que producen desgaste físico.
4
Por su parte, según Quijano, una semana antes, conviene programar el reloj o la alarma a la hora de costumbre y usar el tiempo que sobre por levantarse temprano en un autoexamen de lo que se logró el año previo por la presión de día a día, por el cansancio o por las dificultades de fin de año. El otro ítem es hacer una lista reflexiva de los objetivos y metas a corto, mediano y largo plazo para el periodo siguiente.
5
Lo anterior desemboca en un plan de acción, con un listado de lo que se quieren hacer en el plano personal y profesional, para luego enlazar ambos. “Eso hace que el retorno laboral tenga sentido, porque estoy desarrollando un proyecto de vida donde quiero llegar a determinada posición en determinado tiempo. “La idea es formular unas metas volantes para ese gran logro. Es lo que se le conoce como el equilibrio entre la vida y el trabajo”, apunta Quijano.
6
Utilizar como insumos los éxitos, aciertos y aprendizajes que se obtuvieron el año anterior. Haciendo uso de técnicas de programación neurolingüística y el coaching, es también muy provechoso ponerlos por escrito y repetirlos en voz alta con el fin de tomarlos como puntos de partida en los procesos por venir.

“Si repites: Logré aumentar las ventas en un 110%, eso hace que tu cerebro capte una información positiva y convierta eso en realidad y que se planteen metas superiores, lo cual, de paso contagia el espíritu de la gente que te rodea”, dice Quijano.
7
Para los cargos estratégicos, es muy sano establecer una comunicación proactiva con el jefe o director de área, con el fin de proponer los cambios que por su experiencia del año anterior pueden traer aportes positivos al desarrollo y la ejecución de tareas y responsabilidades del equipo o de la organización en general.

“Si uno está en un nivel estratégico, este es un tiempo bueno para sentarse a hablar en cosas que se hayan pensado con el fin de mejorar, y ahí podría ser un buen escenario para proponer algunas cosas, porque todos llegamos con la mente despejada, ya que al fin de año estamos tratando de lograr los presupuestos y hay más tensión”, apunta el editor de Gestionhumana.com.
8
Bajo el mismo supuesto anterior, es pertinente tomarse un café con los compañeros de trabajo, y en especial con aquellos que se han tenido roces o malentendidos, con el fin de mejorar la relación laboral. Es muy positivo tratar de ver más allá de los malos sucesos ocurridos dentro de los equipos de trabajo y los momentos de tensión, e intentar una nueva relación “desde ceros”. Eso puede tener un impacto muy positivo en el clima laboral de las compañías y permite generar más sinergias.
9
Si se puede, conviene, así mismo, entrar de vacaciones a mitad de semana para que esta no se haga tan larga y el reintegro sea progresivo, de acuerdo con el portal elperiodico.com.
10
Además, dice el mismo sitio web, “priorizar las tareas pendientes y organizar el trabajo de los primeros días. Otra técnica referenciada es comenzar por tareas que produzcan satisfacción.
11
Así mismo, tratar de generar un ambiente agradable en el lugar de trabajo poniendo a la vista algún recuerdo grato de las vacaciones u ordenando el escritorio.

Algunos recomiendan que si el síndrome posvacacional persiste, hay que examinar si es pertinente buscar ayuda profesional o cambiar de empleo, por uno que genere mayores satisfacciones.

En lo que no hay consenso es si, a fin de no salir de sintonía con el trabajo de manera traumática, conviene o no fraccionar el periodo de descanso anual.

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