Colmotores reabrió el segundo turno por aumento en pedidos

La mayor demanda de Sail y Spark Life llevó a que la compañía contratara 250 operarios para acelerar entregas. En la planta de estampado se han producido piezas para 20 mil carros, el primer año.

Jorge Mejía, presidente de GM Colmotores.

Carlos Ortega

Jorge Mejía, presidente de GM Colmotores.

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agosto 01 de 2014 - 03:07 a.m.
2014-08-01

La industria automotriz recupera este año la senda de crecimiento tras dos años malos. Se calcula que las ventas totales del sector superen las 310 mil unidades. El presidente de General Motors-Colmotores, Jorge Mejía González, hace un balance del primer año de la planta de estampado y habla sobre los retos para buscar eficiencia en los costos de producción.

¿Cómo fue el primer semestre para GM-Colmotores?

Después de dos años de estar cayendo (2012 y 2013) el primer semestre cerró con 5 por ciento de crecimiento, en línea con lo que esperábamos. Las cifras de julio, en matrículas, muestran que la tendencia es mantener un crecimiento entre 5 y 8 por ciento.

¿Se superará la cifra de 300 mil vehículos vendidos en el país?

Sí, se superarán las 300 mil unidades este año sin problema, estamos proyectando 310 mil. Va a depender de la dinámica del segundo semestre y de qué tanto se mueva el Salón del Automóvil, en noviembre.

¿Sus productos estrella cuáles son?

Primero, el Chevrolet Sail, el carro más vendido en Colombia. El mes pasado hizo récord de participación en su segmento, desde el lanzamiento hace dos años. Se venden entre 1.600 y 1.800 unidades al mes.

El segundo es el Spark GT, que vende más de mil unidades mensuales.

El tercero es un hit: se trata de la Chevrolet Tracker, con unas 800 unidades mensuales.

Además, el reciente lanzamiento, el Spark Life, rediseñado totalmente, con el que cambiamos todo el modelo de ventas, porque es el carro colombiano más barato ($18,4 millones). El primer mes se vendieron 1.300. Excedió lo que esperábamos. Ya estamos debiendo un mes de ventas y por eso estamos reaccionando.

¿Cómo reaccionan ante esa creciente demanda?

Esta semana arrancamos el segundo turno otra vez, que se había suspendido desde comienzos del año pasado. Eso significa que estamos contratando unos 250 operarios, que impulsan a toda la cadena de proveedores. La relación es casi de siete empleos indirectos generados en la industria, por cada uno nuestro.

¿La clase media sí está comprando más carros?

Claro, y esa fue toda la esencia del lanzamiento del Spark Life: cómo bajar el precio y montar un esquema en el cual el cliente recibiera un carro con precio económico y con la posibilidad de que lo armara como quisiera. Se acabó el paradigma de que los carros son para los ‘ricos’.

¿Qué balance hace del primer año de la planta de estampado?

Va muy bien. Las curvas calculadas de aceleración de aprendizaje y demás van por encima de lo que teníamos planeado y en términos de eficiencia y de productividad el equipo ha hecho un gran trabajo. Debemos estar acumulando cerca de 200 mil piezas estampadas, que representan unos 20 mil carros. En noviembre pasado, empezamos a producir para posventa, que son las latas que no se montan en el carro sino que van a los talleres para reemplazo en colisiones, por ejemplo. Hace dos meses, mandamos el primer kit piloto de piezas a Ecuador para ensamblarlas allá, y calculamos que a comienzos del 2015 estaríamos enviando unas 150 mil piezas producidas acá para el ensamble en ese país de unos 14 mil carros.

¿Por qué caen las exportaciones de carros nacionales?

El país fue muy fuerte y le apostó al mercado Andino y ese mercado se acabó. Venezuela, ahora cero y, en el 2007 les exportábamos a ellos y a Ecuador casi la mitad de la producción. Ecuador tiene cuotas a las importaciones y eso nos limita a nosotros y a Sofasa.

¿Qué están haciendo para diversificar mercados?

Reinvirtiendo y haciendo cambios en el proceso de producción para volver la planta más competitiva y poder exportar más lejos. Se necesitan costos competitivos para llegar a mercados interesantes como México, Brasil y Argentina.

Pero Argentina tiene restricciones de importación; Brasil tiene un sobreimpuesto adicional de 30 por ciento. Nosotros quitamos 18 por ciento de arancel y para llegar allá tenemos ese arancel más 30 por ciento.

Se le ha planteado a ese Gobierno que lo quite, es decir, quedar en las mismas condiciones de Mercosur. En Brasil hay oportunidad de llegar con productos nicho y no volumen. México es difícil porque es una industria muy eficiente en producción y todas las marcas quieren abrir una planta en ese país. Son mercados grandes, pero no tan desarrollados.

La oportunidad es que si somos competitivos acá, podemos llegar a nichos a esos países.

Otros, como Chile o Perú, tienen libre comercio con casi todo el mundo y es difícil llegar con precios competitivos.

FERIA PARA IMPULSAR LAS AUTOPARTES

¿Dónde busca eficiencias?

En el costo manufacturero (ensamble y mano de obra). La logística, pues representa casi el 15 por ciento de los costos del producto. El tercero son las piezas. Un carro tiene 3.000 piezas y el 65 % se importan y eso representa casi el 70 % del costo.

¿Cuál es el plan a seguir?

Estamos lanzando la ‘feria de proveedores’, el martes 5 de agosto, en la que escogimos 500 partes de los carros e invitamos toda clase de proveedores para decirles: esto no se produce en Colombia y puede ser rentable hacerlo acá, para incentivar la producción de más autopartes de forma eficiente.

Estamos cambiando el modelo de compra, para poder importar piezas por separado, y así, podremos lograr un producto más competitivo para poder llegar a los mercados citados.

jaivia@eltiempo.com