Colombia debe impulsar la competitividad a partir de la educación básica

Alejandro Trapé, director de Aden, habló sobre las necesidades insatisfechas de la población y el gran salto del país en competitividad. 

Alejandro Trapé

Alejandro Trapé, director del Instituto de Competitividad Aden.

Archivo particular

Empresas
POR:
Portafolio
mayo 02 de 2016 - 06:39 p.m.
2016-05-02

Colombia subió de la octava a la sexta posición de competitividad en América Latina, según el ranking del Instituto de Competitividad (Aden), que analiza la economía de 18 naciones de la región. El país obtuvo 69,7 puntos sobre 100 posibles por encima de Brasil (69,4), Perú (68,0), Argentina (66,4) y Ecuador (64,5).

Y si bien este logro ubica a Colombia en los puestos de vanguardia de la región, llegar a un acuerdo de paz con las guerrillas de las Farc y el Eln, así como un mayor énfasis educativo en todos los niveles, significarían un gran salto en materia de competitividad, según Alejandro Trapé, director del Instituto de Competitividad Aden, una red educativa internacional acreditada. Trapé habló con Portafolio.

¿Además de la educación y la paz, en qué aspectos debemos mejorar?

Es evidente que se debe profundizar en aspectos institucionales, como, por ejemplo, respeto a la Constitución, ataque frontal a la corrupción, combate a la criminalidad y fortalecimiento de la seguridad. En nuestra opinión, se deben asumir con decisión políticas de Estado que sean firmes e independientes.

En el caso concreto de la educación, ¿qué recomiendan ustedes para Colombia?

Hay que promover la competitividad desde los inicios de la educación básica primaria, afianzándola en el bachillerato y llevándola a consolidación en el nivel superior.

Otro aspecto es fortalecer la formación en ciencias duras, es decir, en materias como matemáticas, física, química e ingenierías.

¿Cuál es la propuesta de Aden en el frente social?


Creemos que Colombia aún tiene una importante deuda social. El país debería estar más adelante que Chile, por citar un referente, en frentes como el agua potable y la reducción de la pobreza, sin que ello signifique necesariamente darles recursos a los más pobres.

¿Cómo redundan los factores que ha venido explicando en la competitividad del país?


Cuando nosotros realizamos esta investigación nos ponemos en la piel de un inversionista de un país desarrollado, pensando en cuál sería el entorno que este quisiera encontrar para traer su dinero aquí.

¿Cuál es el nivel de la competitividad de América Latina?

América Latina no anda bien en ese frente. Cuando uno analiza los indicadores de competitividad de mediciones globales, que fácilmente toman como referencia unos 180 países, el primero que aparece es Chile y está en el puesto 25.

¿En qué medida puede afectar a la región la crisis política de Brasil?


Un colapso político en Brasil pudiera afectar seriamente a la región. Se trataría de un caso atípico en la nueva era de la política regional que definitivamente puede traer serias consecuencias económicas, curiosamente no tanto a Colombia, porque no es uno de sus principales socios comerciales, pero sí a los del Mercosur (Argentina, Uruguay y Paraguay).

¿Por qué el alto nivel de emprendimiento no tiene tanto efecto multiplicador en Colombia?

Ello obedece a una fuerte dosis de individualismo, donde el éxito no se comparte con una visión de responsabilidad social empresarial.

Ese dinamismo debería irrigarse hacia otros sectores a través de ejemplos, experiencias y redes de apoyo.

¿Cómo califica el caso colombiano?


El aceptable nivel competitivo de Colombia obedece a su fortaleza en estabilidad económica.

La estabilidad económica positiva responde a un entorno favorable para la inversión foránea, bajo nivel de inflación y aceptables expectativas de crecimiento.

Sin embargo, se observa un leve retroceso en los segmentos de los aspectos institucionales, la salud y las expectativas de la población.

Datos relevantes del escalafón de competitividad de Aden


El Instituto de Competitividad Aden analiza la economía de 18 países de América Latina (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela) y que representan el 99 del PIB de la región. Se estudian diez aspectos: cobertura de necesidades básicas, aspectos institucionales, infraestructura, estabilidad macroeconómica, salud, educación, expectativas de población, competencia en los mercados, eficiencia en las relaciones laborales y el acceso a la tecnología. De este modo se construye un ‘ranking’ utilizando datos de fuentes internacionales como Banco Mundial, BID, Cepal, ONU, Unicef, OIT, Organización Mundial del Comercio, OMS y OPS, entre otras, así como de información de entidades oficiales y privadas en cada país.

Desde su primera publicación en 2010, el ‘ranking’ de competitividad se ha vuelto un referente en A. Latina y es consultado por entidades públicas, privadas y medios de comunicación.