‘Trabajar en Colombia es como una infusión de energía’

Ricardo Monteiro, copresidente global de Havas Worldwide, señala que durante los próximos años una de las prioridades de la compañía será multiplicar su tamaño en el país, lo que podría implicar fusiones y adquisiciones. Sin embargo, dice que la creatividad local aún tiene camino por recorrer.

Ricardo Monteiro, copresidente global de Havas Worldwide.

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Ricardo Monteiro, copresidente global de Havas Worldwide.

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julio 06 de 2014 - 09:10 p.m.
2014-07-06

El buen desempeño de la economía nacional, sumado a la mejora en su imagen internacional debido a la disminución en la intensidad del conflicto armado, son dos de los elementos por los que Havas Worldwide quiere profundizar su presencia en el país.

Así lo señaló en entrevista con Portafolio Ricardo Monteiro, copresidente global de Havas Worldwide, quien dijo que esperan duplicar o triplicar el tamaño de su operación en el país en los próximos años.

¿Cuál es la razón de esta visita al país?
Colombia, por la increíble transformación de la sociedad que se está viviendo y por la pacificación del país, es muy importante. Que se haya rescatado a Colombia para el mundo es todo un hito y creo que también ha llegado económicamente el momento del país.

Los países desarrollados viven una crisis de crecimiento importante, incluso de duda casi existencial, de cuál va a ser el modelo y cómo van a seguir procediendo.

En un grupo internacional como el nuestro, tenemos que buscar el crecimiento en mercados como Colombia. Para nosotros, trabajar aquí es como una infusión de energía, es el tercer mercado de Latinoamérica: es el momento de Colombia.

¿Qué representa para el grupo sus actividades en el país?
Tenemos una actividad muy importante. Yo trabajo en la parte creativa de un negocio, que se divide en dos segmentos: la compra e intermediación de medios, que es Havas Media, y tiene una presencia importante en este país; Havas Worldwide, que es la parte creativa, que no es muy importante todavía pero el potencial es muy grande por el tamaño de la economía y la tasa de crecimiento.

Nuestra apuesta es que logremos, en los 3 o 4 años que vienen, poner a Havas Bogotá y Medellín en el top 5 del país, lo que implicaría duplicar o triplicar el tamaño del negocio.

Esa decisión de crecer en la parte creativa, ¿qué implica en términos de incorporar nuevos recursos, de hacer inversiones adicionales?
Hay que buscar a los mejores y trabajar con ellos. A lo mejor habrá fusiones, adquisiciones, pero le puedo garantizar que, en los próximos años, Colombia va a estar entre nuestras prioridades.
Eso implica también la posibilidad de exportar talento…
Sí. La creatividad se exporta de dos formas, pero la más fácil y que puede recurrir más a menudo es que viaje con los clientes. Es decir, si un cliente colombiano trabaja con nosotros y tiene filiales, lo más fácil es que el trabajo local viaje a otros países. Desde el punto de vista creativo, Colombia no se ve como uno de los líderes de la región, esa copa se la lleva Argentina. Colombia tiene un recorrido que hacer en materia de creatividad, pero tiene buenas posibilidades porque tiene mucha alegría y riqueza cultural.

¿Cómo ha determinado la situación global las decisiones dentro del grupo?
Muchas de las adquisiciones que hacemos son de agencias locales: llega una de, por ejemplo, Estados Unidos y la miran muchas veces, mientras que llega una propuesta de un país emergente y es mucho más fácil que se acepte en el comité porque la emergencia de la clase media en estos países ha abierto un mercado que no existía.

Brasil ha vivido esto en el pasado, aunque creo que esta vez es distinto porque el cambio económico está produciendo también un cambio social, una conciencia en los pueblos de que tienen derechos y, una vez que eso pasa, ya no se viven situaciones como las del pasado: no solamente hay potencial de crecimiento grande, sino que las conquistas que estos países y sus pueblos lograron llegaron para quedarse.

Esto es muy bueno para las personas, pero también para las compañías, porque tener al 50 o 60 por ciento de un país en la clase media es muy importante: es garantía de estabilidad, de crecimiento a futuro, de ley y orden. Invertir en las compañías emergentes es mirar al futuro.

Al mismo tiempo que esto ha sucedido, se ha dado una evolución tecnológica. ¿Cómo los ha influido el cambio en la forma en que la gente consume medios?
Hoy día no hay más intermediación, es decir, que el ciudadano está en contacto directo con la noticia y, de hecho, la produce. Ahora, la información fluye de una forma en que antes lo hacía la publicidad: cuando nosotros llegamos, ya todos los que tienen más de 20 años se han enterado y eso está cambiando nuestra industria; la publicidad tiene su utilidad, pero tenía mucho más hace 30 años porque poseía un rol informativo y de llamar la atención mayor que el actual.

Si me pregunta qué va a pasar con la publicidad, la respuesta es que no lo sé.

Este mundo cambiante en tantos aspectos, ¿sigue justificando ese proceso de consolidación que uno ve en el sector en el que ustedes están?
Si aparece algo nuevo, la gente lo compra. Hemos sido muy rápidos en entender que se está produciendo un cambio, aunque no lo hemos entendido internamente, sino que lo hemos visto en la calle y lo hemos traído a las compañías. En otras industrias hay mucha competencia y los márgenes son muy bajos; en nuestro caso 6 jugadores tienen el 80 por ciento del mercado, lo que pasa es que la publicidad ya no crece como antes. Creo que en 10 años esta industria habrá cambiado de forma muy interesante.

La conclusión es que sabemos que va a ser diferente, pero no cuándo…
Usted se acordara de cómo empezó el fenómeno de Internet y las discusiones alrededor de Netscape. Twitter tiene un problema y es que, a pesar de tener 255 millones de usuarios, no se sabe exactamente cómo monetizar. Google, que empezó como un motor de búsqueda, hoy se dedica a hacer de todo. El escenario donde se mueven estas compañías cambia de tal forma que no saben qué es lo que hay que hacer.

El mundo en el que hemos vivido, en el que un paradigma llegaba, se instalaba por 10 años y luego cambiaba lentamente ya no es así. Ahora, a lo mejor son 5 meses, por eso, no sé qué pasará, pero sí que será algo distinto.