Una colombiana es la imagen de la alianza entre Uber y ONU

Uber, presente en 292 ciudades de 55 países y dedicada a la intermediación entre los conductores de taxis privados y personas que requieren sus servicios, selló una alianza con ONU Mujeres para crear 1.000.000 empleos para conductoras.

Liz Cordero, la colombiana que lidera la campaña de Uber para crear un millón de empleos.

EFE

Liz Cordero, la colombiana que lidera la campaña de Uber para crear un millón de empleos.

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marzo 10 de 2015 - 05:12 p.m.
2015-03-10

La colombiana Liz Cordero, imagen internacional del compromiso anunciado por la empresa tecnológica Uber de generar empleo para un millón de mujeres de aquí al 2020, opina que las conductoras van a hacer la diferencia en la revolución del transporte que se abre camino en el mundo.

En una entrevista en Bogotá, poco antes de viajar a Nueva York para participar en un acto en Naciones Unidas con motivo del Día Internacional de la Mujer, Cordero, de 36 años, casada y madre de dos hijos, se define como una conductora "apasionada" a la que no le asusta la aversión que los taxistas hombres puedan tener hacia ella por un doble motivo: ser mujer y conducir un taxi privado.

Cordero está convencida de que con ayuda de la tecnología las mujeres pueden cambiar la cara al transporte de pasajeros y al mismo tiempo lograr unos "ingresos equitativos y flexibles", sin brecha salarial de género, que les permitan independizarse económicamente y dedicar tiempo a sus familias o a estudiar.

Por esos mismos motivos, Uber, una compañía presente en 292 ciudades de 55 países y dedicada a la intermediación entre los conductores de taxis privados y personas que requieren sus servicios, selló una alianza con ONU Mujeres para crear 1.000.000 empleos para conductoras, según anunció este martes en un comunicado.

Cordero, que fue durante muchos años conductora de autobús en las congestionadas calles de Bogotá, hoy lidera una asociación de conductores de los llamados "taxis especiales" o "blancos" conectados a Uber y ha sido elegida por la empresa como ejemplo para difundir por el mundo su compromiso con las mujeres.

Aun así, según dijo a Efe una portavoz de Uber en Bogotá, entre los chóferes que usan la plataforma, todavía las mujeres son minoría, aunque son muchas más que en los taxis comunes.

La compañía inició su desembarco en Latinoamérica en la Ciudad de México en 2013 y actualmente opera en México, Panamá, Colombia, Perú, Chile y Brasil.

Uber ha tenido problemas para operar en algunos países debido en gran parte a la oposición de las empresas de taxis tradicionales.

Actualmente, según sus portavoces, negocia con gobiernos de varios países cómo regular este nuevo negocio dentro del sector del transporte, ya que existe un vacío legal en la mayoría de países.

Cordero afirma que quienes se oponen desde los Gobiernos u otros ámbitos a los servicios de taxi privados es "porque quieren que siga llegando el dinero a los monopolios y mafias del transporte".

Junto con su esposo, Liz Cordero empezó a manejar como taxi un vehículo privado conectado a Uber en 2013 y en los primeros tiempos trabajaron tanto, cada uno en un automóvil, que casi ni se desvestían para dormir, según ella misma cuenta.

En su elección como imagen de la alianza con ONU Mujeres, contó su preocupación por defender la equidad de género en un sector y una sociedad que ella define como "machistas" y algunas iniciativas particulares como su proyecto de crear un lavadero de autos en el que trabajen madres que sean cabezas de familia.

"Sabemos que en esta sociedad machista este gremio ha sido liderado por hombres", dice Cordero, para señalar que las mujeres tienen mucho que ofrecer al usuario, no solo como conductoras igualmente preparadas que los hombres, sino por ser capaces de crear un ambiente más tranquilo en el tránsito y dentro del vehículo.

La plataforma de Uber no discrimina por género a sus conductores, pero el usuario puede cancelar el servicio si el que se ofrece a realizarlo es un hombre y él o ella buscan a una conductora.

En toda América Latina están surgiendo iniciativas para proteger a las mujeres del acoso en los medios de transporte, desde los autobuses o vagones de metro solo para las féminas hasta patrullas de policía para detectar a los abusadores y normas para castigarlos.

En los taxis también hay problemas. Cordero dice que, por evitarse riesgos de seguridad, muchas mujeres prefieren los taxis blancos porque están cansadas de que no se las valore ni respete como usuarias y de escuchar frases sexistas como "Súbase, mamita".

Además del machismo, a Cordero le molesta que los taxis tradicionales les hayan querido sacar "descaradamente" del mercado con el argumento de que Uber es una compañía de transporte ilegal, cuando, dice, solo es una empresa de tecnología.

Al respecto menciona que en Colombia también hay compañías de taxis comunes que usan aplicaciones para prestar el servicio a los clientes y nadie se mete con ellas, dice. "No podemos permitir que esa tajada se la queden solo las mafias y monopolios muy poderosos" que funcionan en el transporte, cuando hay ya miles de familias que comen de los taxis especiales y tienen derechos, señala.

EFE