Un colombiano, a la vanguardia de los nanotextiles

Trabaja en el poco conocido mundo donde la materia no se ve. Investiga compuestos de fibras de algodón y fique para crear textiles antibacteriales y antitóxicos.

Hinestroza dirige el equipo de investigación en nanotextiles en la Universidad de Cornell, en el estado de Nueva York.

Archivo particular

Hinestroza dirige el equipo de investigación en nanotextiles en la Universidad de Cornell, en el estado de Nueva York.

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julio 25 de 2015 - 01:00 a.m.
2015-07-25

Después de una docena de años de investigación pura, y con su equipo de trabajo que ha adquirido reputación propia en el seno de la universidad de Cornell, en el estado de Nueva York, ha creado materiales nuevos que ya son utilizados en industrias tan diversas como la de los textiles y el petróleo.

Se trata del ingeniero químico colombiano, egresado de la Universidad Industrial de Santander (UIS) en 1995, Juan Pablo Hinestroza. Precisamente allí se conoce el grupo de jóvenes científicos que dirige dentro del laboratorio de nanotextiles, fundado por dicho centro académico y pionero a nivel mundial en ese tipo de investigación básica.

A nivel global, otros dos centros tienen alto reconocimiento: el Laboratorio Federal de Materiales de Suiza (Empa) y la Universidad Tecnologica de Hong Kong.

“Con ellos competimos pero al mismo tiempo tenemos permanentes canales de colaboración”, dice Hinestroza, quien obtuvo su Ph. D en Ingeniería Biomolecular en la Universidad de Tulane, en Luisiana.

En su búsqueda de nuevos materiales, Hinestroza se enfocó en el estudio de la fibra de algodón, por su altísimo contenido de celulosa.

Adentrarse a jugar con sus moléculas es una experiencia casi mágica, dice el profesor santandereano, que tuvo que demostrar, durante los primeros seis años en Cornell, que sus fundamentos eran correctos.

Hoy gracias a su trabajo, a su laboratorio le han llegado más de 6 millones de dólares en donaciones públicas y privadas, además de numerosas distinciones.

Bajo su dirección labora un amplio grupo de profesionales, de 11 nacionalidades y con múltiples disciplinas, bajo el mismo propósito de crear fibras multifuncionales.

De ahí han surgido materiales para ropa antibacterial, filtros para químicos tóxicos, aditivos para recobro mejorado de petróleo, cortinas que producen electricidad a partir de energía solar y muchas otras aplicaciones.

Precisamente en ese campo ya se han probado telas y mantas antimalaria, en las zonas afectadas por esta enfermedad en África, con mayor durabilidad que las comúnmente usadas.

TRABAJANDO EL MUNDO QUE NO SE VE

Su campo de trabajo es difícilmente comprensible, pues allí convergen la química y la física. En la nanoescala, mil veces más pequeña que la microescala, no existe, por ejemplo, el concepto del color porque son tamaños más pequeños aun que las ondas de la luz, que nos permiten ver.

“Nosotros lo que hacemos es tratar, mediante procesos como la radiación, programar moléculas para que se autoensamblen”, explica el académico.

Con un símil Hinestroza busca una explicación más sencilla: es como programarle un viaje a una persona ciega en Bucaramanga y decirle que vaya caminando a Bogotá, hasta el estadio El Campín y se siente en la silla 10c, de la gradería de occidental. Nosotros colocamos marcadores moleculares en el bastón de la persona ciega y en al asiento indicado, y cuando estén en proximidad se ensamblaran de acuerdo a lo planeado.

COLOMBIA, SIN NORTE

Hinestroza sostiene que no podría hacer lo que hace en Colombia, porque desafortunadamente el país no cuenta ni con la infraestructura, ni con la política que estimule la investigación científica y la educación en general. “Colombia es un país cortoplacista, afirma. Se siembra un árbol y antes que dejarlo crecer y ser robusto, se corta a los cuatro años. Solo la inversión en educación de largo plazo nos sacará del atraso”.

Mientras tanto, dice, hace lo posible por tender puentes con nuestro país trabajando en proyectos específicos con la UIS, la Universidad Nacional y Los Andes, y abre la oportunidad para que estudiantes avanzados colombianos vayan a sus prácticas en su ya famoso laboratorio en la ciudad de Itaca.

Germán Duque

Miami