Comapan va en el 2017 por el mercado de la costa Atlántica

Aún no cubre Santa Marta, Barranquilla y Cartagena, pero llega a sitios lejanos como Mocoa y Leticia. Esperan crecer hasta un 25% para 2017.

Comapan

La empresa cuenta con cinco plantas en Bogotá.

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noviembre 16 de 2016 - 10:13 p.m.
2016-11-16

Comapan, una marca de panadería que figura en la tradición de los colombianos, no aspira a traspasar las fronteras, o por lo menos no en el futuro inmediato. De hecho, sus esfuerzos están centrados en colonizar mercados internos donde aún no ha llegado.

Jaime y Pablo Vélez, miembros del equipo directivo y descendientes de quienes fundaron la empresa hace 66 años, revelaron que la intención para el 2017 es llegar a Barranquilla, Cartagena y Santa Marta, donde extrañamente aún no están, pues ya hacen presencia en fronteras distantes como Leticia, Putumayo, San Andrés y La Guajira.

“El único sitio donde no llegamos todavía son las tres ciudades principales de la costa norte, y ese es uno de nuestros planes inmediatos”, apunta Jaime Vélez.

La compañía cuenta con una agencia de distribución en Medellín, desde donde atiende además las necesidades de Antioquia, Chocó y Montería. En Bucaramanga hay otra bodega desde donde llega a los dos Santanderes.

“En la costa se consume buen pan y nuestros aliados estratégicos nos han pedido que lleguemos con ellos. Entonces, lo que necesitamos es montar un centro de acopio. Creemos que será en Barranquilla, pero todavía no es seguro, y de ahí distribuir a las demás ciudades”, añade Jaime Vélez, quien aclara que el dilema no es por sí mismo la consecución de una bodega o los costos, sino la red de logística necesaria para ir a esa zona desde Bogotá, donde quedan las cinco plantas de producción.

Nueva imagen

Para los Vélez, eso será más sencillo cuando se construyan las vías mediante concesiones de cuarta generación (4G).

Hoy día, Comapan está en la renovación de su imagen, con el fin de volver la compañía y los productos más atractivos para las nuevas generaciones, según explica Pablo Vélez, asesor de la gerencia e hijo de Alejandro Vélez, el gerente actual.

“Queremos a ser una compañía mucho más dinámica, más atractiva, estar más presentes en todos los entornos de mercado, como tiendas y supermercados, etc., y cautivar poblaciones jóvenes, porque nuestra marca dejó de hablarles por un tiempo a ellos y ahora necesitamos llegarles con un lenguaje más alegre, mas atractivo”, anota.

En la imagen que comienzan a difundir se mantiene el blanco como fondo de los empaques. El logo rojo de la marca aparece más brillante, dando una sensación de altorrelieve. También resalta la imagen del panadero y la niña, destacando una dedicación al oficio de la harina desde 1950.

Otros elementos tradicionales que se mantienen son las ventanas que dejan ver el producto y las bolitas, solo que con variaciones de color dependiendo del tipo de pan.
Pablo Vélez destaca que la transformación visual es el punto de llegada de un proceso que lleva un lustro. Este ha incluido la adaptación de la infraestructura para responder a la demanda de los próximos años, con una inversión cercana a los 10 millones de dólares.

También se han concentrado en el desarrollo de productos que respondan a distintos gustos y necesidades.

Por ejemplo, las presentaciones han disminuido el tamaño, ya que las familias ya son más pequeñas, y hay una línea saludable de multigranos, con linaza y cereales, y panes integrales que si bien pesa solo un 10% de las ventas, crece a un ritmo del 15% a 17% anual.

“Ingredientes como el salvado los producimos en nuestro molino y tenemos la facultad de crecer al ritmo que el mercado nos demande”, añade Jaime Vélez.

Con todo esto, las expectativas son ambiciosas. Para culminar el 2016 auguran que facturarán entre 100.000 y 110.000 millones de pesos y para el 2017, según Pablo Vélez, la aspiración es un incremento de 20% a 25%, lo cual implica que una facturación de 130.000 o 135.000 millones, sin considerar las ventas adicionales que vengan de la incursión en el litoral.

Otro factor en que fundan su optimismo es la posibilidad de que el consumo per cápita de pan en el país suba, pues ahora es bajo comparado con otras naciones de la región. Adicionalmente, el pan empacado solo representa el 11%, frente a un 66% del artesanal.
Los directivos aseguran que no les asusta la competencia de panificadoras internacionales que, como la mexicana Bimbo, han aumentado la presencia en el país, ni de las panaderías de barrio, que siguen siendo muy importantes.

Yo creo que la torta es suficientemente grande para todos”, recalca Pablo Vélez.
Por eso, la exploración de plazas externas no está en los planes de Comapan, dadas las dificultades para llegar con sus producto principal a grandes distancias sin que este se dañe.