Convirtiendo los desechos en energía aprovechable

Colombia se suma a la tendencia mundial de reorientar el destino de los residuos orgánicos.

Convirtiendo los desechos en energía aprovechable

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Convirtiendo los desechos en energía aprovechable

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mayo 06 de 2015 - 02:55 a.m.
2015-05-06

Hoy se plantean dos retos inaplazables, a cerca de mantener los niveles de consumo óptimo de las fuentes de energía disponibles para las comunidades; por un lado, la necesidad de diversificarlas y por el otro, el cómo hacerlo de manera responsable y autosostenible.

Según datos de la Agencia Internacional de Energía (AIE), para el 2030, la demanda mundial de este recurso se duplicará a la misma velocidad del compromiso por reducir a la mitad la emisión de gases de efecto invernadero. Por eso los procesos sostenibles hacen parte de la agenda vital de la gestión empresarial.

Es el caso de los residuos orgánicos generados por la operación de las once centrales de abastos del país, así como por los millones de habitantes que son consumidores de alimentos. Tan solo en la Corporación de Abastos de Bogotá, la más grande de Colombia y tercera en tamaño y cobertura de Latinoamérica, se movilizan diariamente unas 12.400 toneladas de alimentos que dejan, como resultado de los procesos de transformación, acondicionamiento, reempacado y comercialización de los mismos, un promedio de 100 toneladas de desechos sólidos por cada 24 horas de trabajo.

Según Elmer Restrepo, gerente de la Unión Temporal Residuos Verdes Corabastos, de esa cifra, aproximadamente, unas 65 toneladas corresponden a residuos orgánicos aprovechables, que son llevados a plantas de compostaje, donde luego se convierten en un subproducto denominado compost (recuperador de suelos), que disminuye el uso de fertilizantes.

Otras ocho toneladas son de inorgánicos reciclables y 27 son residuos que no pueden ser aprovechados y terminan en los rellenos sanitarios. Caso similar sucede en La Mayorista de Medellín, la segunda en importancia del país, que mueve diariamente unas 9.600 toneladas, entre alimentos e insumos agrícolas, el 70 por ciento son alimentos y el 30 por ciento restante, productos empacados, plásticos y todo lo relacionado con el agro.

Carlos Armando Hernández, gerente de La Mayorista, asegura que allí se generan, cada 24 horas, cerca de 50 toneladas de residuos, de las que apenas ocho son objeto de reaprovechamiento a través de fundaciones sociales, pero en materia de conversión a fuentes de energía, ni la central de abastos ni el relleno sanitario han implementado algún plan.

INICIATIVAS POSIBLES 

Lo cierto es que los rellenos sanitarios deben apuntar al compromiso de implementar políticas y construir infraestructuras capaces de generar recursos energéticos aprovechables. Es el caso del relleno Doña Juana, en los alrededores de Bogotá, donde opera una planta de biogás, dotada de un moderno sistema de extracción que está 100 por ciento automatizado y certificado en extracción, destrucción térmica, tratamiento y aprovechamiento del biogás, bajo normas ISO 9001 y 14001.

Según la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (Uaesp), dicho sistema trabaja con un programa de reducción de emisiones, mediante la combustión de los residuos con antorchas de alta eficiencia, equipos de extracción, plataforma de tratamiento y de generación de energía eléctrica, con motogeneradores de 1,4 y 0,8 MW, contenedores, celdas de protección y transferencia, que alcanza para autoabastecer la operación de las instalaciones.

Por su parte, en el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina también existe una planta de Residuos Sólidos Urbanos (RSU) que ya aprobó las etapas de prueba, tiene los permisos ambientales para procesar los desechos provenientes del relleno sanitario Magic Garden y actualmente se encuentra en un periodo de licitación para que un solo operador sea el encargado de recibir los desechos y hacer funcionar la maquinaria.

Esta planta, en la que se invirtieron alrededor de 32.400 millones de pesos, tiene una capacidad estimada para recibir 80 toneladas diarias y generará alrededor de 1,5 Megavatios (MW) para aportar a los 31,5 MW que consume a diario la isla.

Así, Colombia sigue buscando generar alternativas de energía a bajo costo para el autoabastecimiento y con protección del medio ambiente.

Boris Castillo
Especial para Portafolio