Coyuntura / ¿Personas difíciles?

El tener que llevarse con personas ‘difíciles’, en el desempeño de sus funciones, se ha convertido en un reto constante, en parte importante del estrés que se maneja a diario y en complicaciones que entraban el logro de resultados en el día a día.

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Coyuntura / ¿Personas difíciles?

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mayo 15 de 2013 - 10:36 p.m.
2013-05-15

 Se requiere una comprensión y abordaje correcto de estas personas, a fin de lograr cumplir objetivos en los que todos participamos, lo que incluye por supuesto la participación de las personas difíciles. Tal vez, uno mismo sea una persona difícil y ni siquiera lo haya notado, por eso muchos decimos con toda firmeza que ‘uno no es monedita de oro’, como una amable justificación personal.

Una persona difícil es, básicamente, una persona que tiene una actitud incómoda para otros, sus comunicaciones son difíciles de manejar y por eso mismo es complicado llevarse con ellas. Estas personas hacen ‘caras’, dicen cosas incomodas de resolver, complican el proceso de llegar a algún acuerdo con ellas, tienen la actitud de creerse más importantes que el resto de nosotros y otras formas de comportamiento desagradable, hasta tal punto que para algunas personas el tener que llevarse con personas difíciles puede convertirse en una verdadera pesadilla.

El manejo de estas personas o la forma de conducirse con ellas para tener una relación al menos llevadera, necesita habilidades en comunicación. Hay una serie de reacciones que estas personas generan en los demás, y por esto se crean situaciones e inconvenientes en el desarrollo de las actividades productivas, pero básicamente es un asunto de comunicación.

Existen comunicaciones ‘bonitas’ (cualquier cosa que se considere agradable, un agradecimiento, una felicitación, un piropo decente) y existen comunicaciones ‘feas’ (cualquier cosa que se considere desagradable, un insulto, una mala cara, un gesto despreciativo, una actitud de superioridad). Las comunicaciones bonitas y las comunicaciones feas siguen siendo eso: comunicaciones. Unas agradan, otras no, unas ayudan en la vida, las otras destruyen en la vida, pero siguen siendo comunicaciones (no nos olvidemos de eso, no importa lo incomodo que puedan ser).

Ahora, ¿qué hacer con estas personas?¿ cómo manejarlas o conducirse con ellas? aclaro que manejar no significa manipular, sino comportarse de forma que uno mantenga el control de las situaciones y no reaccionar de mala manera por causa de su comportamiento.

Primero, si uno se da cuenta o asume que eso que los hace difíciles son sus comunicaciones, entonces se resuelven con una herramienta de comunicación (con otra comunicación). Esta herramienta es un acuso de recibo. Acuso de recibo significa algo que uno dice o hace para que el otro sepa que uno recibió su comunicación.

Cuando uno escucha una comunicación agradable, uno da las gracias o algo por el estilo (esto es un acuso de recibo) y significa técnicamente que uno está recibiendo esa comunicación. Cuando uno escucha una comunicación desagradable, entonces debería hacer lo mismo, recibirla, usando un acuso de recibo. Por supuesto que eso es justo lo que uno no quiere hacer, pero eso es justo lo que funciona. Un acuse de recibo por ejemplo: entiendo, comprendo eso, está bien, muchas gracias por decírmelo, ok, etc., se da cuidando solamente que ese acuso de recibo tenga coherencia con la conversación, ya que no se puede escuchar el comentario: “tu trabajo es realmente pésimo” y acusar recibo diciendo “excelente”, eso no es coherente, pero uno puede usar algún acuso de recibo que tenga sentido y mantenerse en control de la situación. Hay muchos acusos de recibo, pero debe sabe que un acuso de recibo es un acuso de recibo siempre y cuando cumpla con su definición: algo que se usa para indicar al otro que su comunicación la recibí.

El acuso de recibo es una herramienta que termina una conversación o un ciclo de comunicación. Sirve para terminar conversaciones, hace que la persona a la que se le da, se calle sin ofenderla, y permite que quien lo usa pueda mantener el control de la situación.

El problema con las personas que dan “cantaleta” es que nadie les ha dado un acuso de recibo, no les han terminado su ciclo de comunicación (todo mundo les huye). Pero cuando se les da uno o varios acusos de recibo, la persona que protesta, automáticamente comienza a sentir que su protesta fue escuchada y que llego a alguna parte, mientras que si uno huye, entonces nadie les termina su ciclo de comunicación y todo lo que hacen es seguir y seguir diciéndola.

El uso del acuso de recibo en la vida requiere práctica, mucha práctica. Hasta el punto en donde uno puede acusar recibo a cualquier cosa que le digan, sin importar lo que sea. Puede hacerse una lista de los acusos de recibo y comenzar a decirlos en sus comunicaciones y mejorar su nivel de control en las situaciones con personas “difíciles”.

Miguel Ángel Manrique Mojica

miguel.manrique@bdhsite.com

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