‘Yo creo que la gente quiere ser optimista’

Matthew Winkler, editor y fundador de la agencia de noticias Bloomberg, estuvo en Colombia compartiendo con Portafolio las perspectivas sobre el país y la región. Habló sobre el impacto de la situación de China y Europa.

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julio 30 de 2015 - 03:17 a.m.
2015-07-30

“Uno no puede tener éxito con base en las exportaciones, ni se puede salir adelante solo con un mercado fuerte en materias primas. Las economías de América Latina tenían una relación bastante dependiente del boom de precios de los commodities".
La afirmación es de Matthew Winkler, editor en jefe y fundador de la agencia de noticias Bloomberg, quien estuvo en Colombia, en el primer foro económico de esa firma en el país.

¿Cuál es su perspectiva sobre Colombia?

Creo que Colombia es uno de los países más interesantes de Latinoamérica, y como usted lo sabe, ha vivido su mayor crecimiento del Producto Interno Bruto en los últimos años.

Sobre ¿cuándo hay un acuerdo de paz?, ¿cómo es el arreglo? o ¿cuándo se va a presentar?, no es tan importante como lo es la economía.

Los inversionistas están anticipando el acuerdo de paz e incluyéndolo en las proyecciones del país y en sus inversiones futuras, y eso ha sido el caso también de las proyecciones sobre el sistema financiero. Esto hace que Colombia se destaque en comparación a sus vecinos latinoamericanos, dado que no tiene ese peso político en la economía que sorprendentemente sí tiene en Brasil, Argentina y Venezuela. De alguna manera, las políticas de este país están más cerca a las de Chile.

Entonces, ¿su percepción es que la gente es optimista con Colombia?

Yo creo que la gente quiere ser optimista, usted tiene que aceptar que no eran tan entusiastas teniendo en cuenta lo que le pasó al mercado de acciones el año pasado o un año antes, y sobre lo que le ha pasado a la moneda.

Yo siempre he creído que el mercado de bonos es el mejor y más creíble indicador de la realidad en el estado económico de un país, y si el mercado está siendo generalmente optimista, entonces ahí hay una historia que contar, y la historia es prometedora.

¿Cuál es su percepción sobre América Latina en general?

Tantas promesas y tanto incumplimiento, así es como caracterizo a América Latina. Muchas promesas pero deja muchos vacios por llenar, casi en todos los ámbitos.

¿Fue el entusiasmo en Brasil y en los BRICS en particular, algo exagerado?

Hubo un boom de materias primas en Brasil y Latinoamérica. Todas las economías de la región se beneficiaron enormemente de ello. Con el colapso de las materias primas vimos como las economías mostraron serios vacíos para crear estructuras sostenibles y robustas. Exponiendo, además, la insuficiente demanda interna en casi todos los países.

Uno no puede tener éxito en base a las exportaciones, ni se puede salir adelante solo con un mercado fuerte en materias primas. Las economías de América Latina tenían una relación bastante dependiente del boom de precios de los commodities.

Gran parte de este ‘boom’ estaba relacionado a la demanda en China, ahora que hay preocupaciones con ese país. ¿Cuál es su percepción?

No debería llegar como sorpresa que un país que está viviendo una transformación entre una economía impulsada por las exportaciones a algo un poco más balanceado, tenga problemas.

El cambio ha resultado disruptivo y raro, y no debería caer como sorpresa porque muchos economistas proyectaron que era muy difícil de manejar esa transición para China, como lo es para cualquier país que aspira aterrizar suavemente y sin turbulencias. Estamos viendo el resultado de eso. Lo otro es que China es un país muy grande y sigue siendo un lugar opaco para muchos inversionistas.Mientras no haya más transparencia será difícil ver cómo el mercado va a mejorar o a volverse más sostenible. Pero déjeme decirle algo sobre China y sobre los mercados. Actualmente, las evaluaciones de las compañías chinas, aún después de los contrapiés de este año, se mantienen relativamente altos.

Entonces, aun si el mercado se ve amenazado por choques accionarios, esto no tendría tanto efecto a partir de los cálculos en sus inversiones. Entonces, no es necesariamente el hecho de la calamidad como tal, sino más la violencia de los movimientos del mercado chino que afectan el resto.

¿Cómo ve a Europa ahora que Grecia aparece menos en los medios?

Son casos que se relacionan. Hay una razón por la cual Grecia no ha salido de la zona euro. Es porque Europa es mucho más fuerte económicamente de lo que era en 2012. España actualmente, está yendo mucho más rápido que cualquier otra economía grande en Europa. Irlanda y Portugal, también están creciendo a más velocidad. Y otra manera de medir la fortaleza de Europa es mirando la rentabilidad que ofrecen los bonos de las economías europeas. Para Grecia es mejor quedarse adentro.

¿Y cuál es su opinión sobre la economía de EE. UU.?

Casi todos los signos en EE. UU. son buenos. Entonces, la tendencia es positiva. Yo he dicho antes que por encima de las mejores economías del mundo, la americana es la que está en mejor estado. Por esta razón, al menos 8 millones de trabajos más han sido creados en comparación con la cifra que teníamos antes de la recesión. Las cosas pintan muy bien para el país comparado con lo que hemos tenido.

¿Qué podemos aprender de la crisis pasada?

No ser transparente es algo muy malo. Cuando los mercados esconden y la gente no puede ver cómo van las cosas y eso causa incertidumbre. El uso de tantos instrumentos de derivados financieros para atraer inversionistas a cuenta de los gobiernos, es algo que debería ser prohibido.

¿Es usted optimista o pesimista con la economía mundial?

Me gusta pensar que soy optimista. Cuando uno empieza a crecer, también empieza a morir. Quiero pensar que aun si físicamente no estoy creciendo, sigo aprendiendo, hecho que resulta una alternativa aceptable.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio