La crisis de Venezuela derrite a Rico Helado en Colombia

Hace 2 años tenía un ambicioso plan de expansión y hoy está en reorganización. Su presidente es dueño de la heladería más grande del vecino país. 

Rico Helado quiere ser profeta en su propia tierra

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abril 21 de 2016 - 09:17 p.m.
2016-04-21

En el 2014 la empresa Rico Helado presentó un ambicioso plan de expansión que la llevaría a pasar de 6 puntos de venta en el país a tener 100.

La otra modalidad de crecimiento era por franquicias: ya tenía 20 en Bogotá y proponía multiplicarlas por 10 en solo dos años luego de abrir distribuidoras en Medellín, Cali, Barranquilla, Cartagena, Ibagué, Villavicencio y Neiva.

Pero adicionalmente, planeaban montar una segunda planta en la capital antioqueña para reforzar la producción de la recién inaugurada fábrica de Cota, en la cual había invertido 10 millones de dólares.

Un año atrás, en el Encuentro Internacional de Empresas y Emprendedores Cristianos, el presidente Juan Manuel Santos estrechó las manos al dueño de la compañía, José Leal, destacándolo como uno de los empresarios de mayor liderazgo en el país y elogiando su contribución al darles empleo a mujeres en el territorio nacional.

Sin embargo, la compañía se acaba de acoger a la ley de insolvencia bajo la modalidad de reestructuración y buscar llegar a un acuerdo de pago con sus acreedores.

Paradójicamente, la razón de la crisis, según explicó el gerente de Rico Helado, Édgar Plata, tiene mucho que ver con el hecho de que se equivocaron con el proyecto de expansión y la crisis venezolana le dio el puntillazo final, ya que Leal es el propietario de la mayor fábrica de helados de ese país (Helados Cali), con aproximadamente el 40% del mercado, y debido al empeoramiento de su situación allí, no ha podido insuflarle el aire necesario a la operación en Colombia mientras que esta llega a su punto de equilibrio.

Según Plata, la intención era entregar los productos a precios económicos a las amas de casa, pero no lograron poner la idea en marcha. Luego, se replanteó hacia la ubicación de puntos de venta propios, pero la competencia con marcas como Cream Helado y Colombina implicaba un músculo financiero que no existía.

“La situación política, social y económica de Venezuela, ha influido negativamente en la casa matriz, lo cual afectó el soporte financiero que le daba a la sociedad en Colombia”, dice el expediente del caso.

El último balance disponible, correspondiente al año 2014, indica que en ese periodo las ventas fueron de casi 8.000 millones de pesos, frente a 6.747 millones del 2013. Sin embargo, los costos se incrementaron en un 21,4% y la pérdida neta fue de casi 2.800 millones de pesos.

“Al no haber flujo de efectivo, la compañía empieza a atravesar un periodo difícil para producir y llegamos a incumplirles a los proveedores”, aceptó Plata, quien lleva un año en el cargo.

Según figura en documentos anexos al proceso, contra Rico Helado pesan medidas ejecutivas por 130.000 dólares y por 177.805, lo cual ha llevado a que le embarguen algunas de sus cuentas.

La solicitud de reorganización fue elevada en enero pasado con todos estos datos como argumentos. Ahora los directivos deberán presentarles a sus acreedores no solo un programa de pagos, sino un plan de acción que haga viable el renacimiento de la empresa. “Yo veo que esto es viable”, dijo Plata.

Su intención exportar, aprovechando una fortaleza que no habían explotado, de estar en la Zona Franca Permanente Inexmoda, en kilómetro 1 de la vía a Siberia. Ya hay contratos de maquila con empresas en las Antillas Holandesas y están madurando contactos en Centroamérica.

Adicionalmente, están haciendo reingeniería de sus procesos para tomar mejores posiciones en el mercado local, donde todavía el consumo per cápita de helado puede crecer.

La fábrica, en la que laboran 65 personas, podría producir 2 millones de litros de helado mensuales, pero si acaso está trabajando al 10% de esa capacidad.

La compañía hoy cuenta con 2 puntos de venta propios. El resto de la operación comercial se hace a través de 35 agencias, todas en Bogotá, que proveen a los vendedores callejeros. También llega a Villavicencio, Acacías (Meta), Baranquilla, Cúcuta, Cali y Tunja, valiéndose de distribuidores.

José Leal, el emprendedor

José Leal es un colombiano que pisó el suelo de Venezuela en el año 2000, con el sueño de mejorar su situación económica aprovechando sus conocimientos como soldador dentro de la industria petrolera.

No pudo emplearse en ella pero empezó a vender helados en los campos de extracción del crudo de la ciudad de Barcelona. En el 2003 fundó Helados Paisa y dos años después, en Puerto Ordaz, comenzó con Helados Cali, que creció hasta constituirse en una de las compañías más grandes de su sector en el vecino país.

@nesperiodista