Dura crítica a política de
biocombustibles del Gobierno

Un memorial de agravios dieron a conocer los
dirigentes del sector, durante el congreso en Cartagena.

Jens Mesa-Dishington, presidente ejecutivo de Fedepalma; Luis Fernando Londoño, presidente de Asocaña, y Jorge Bendeck, presidente de la Federación Nacional de Biocobustibles.

Jens Mesa-Dishington, presidente ejecutivo de Fedepalma; Luis Fernando Londoño, presidente de Asocaña, y Jorge Bendeck, presidente de la Federación Nacional de Biocobustibles.

Archivo particular

Empresas
POR:
Pedro Vargas Núñez
marzo 10 de 2016 - 11:17 p.m.
2016-03-10

A la falta de reglas claras, el cambio de las mismas y al control de precios de los biocombustibles por parte del Estado, atribuyen los líderes de este gremio el hecho de que las mezclas de los biocombustibles (etanol y biodiésel) con los fósiles no hayan aumentado y la incertidumbre que vive el sector, traducida en la falta de inversión en los últimos años.

Jens Mesa-Dishington, presidente ejecutivo de Fedepalma, gremio que agrupa a los productores de aceite de palma, que se utiliza en la mezcla con el ACPM, explica que el programa de biocombustibles se desarrolló en la primera década de este siglo, con la meta de la mezcla de 20 por ciento de biodiésel en el ACPM, lo cual llevó a grandes inversiones en muchas áreas del país.

“Pero la voluntad política va cambiando todos los días y debo decir con tristeza que veo demasiados anuncios y poco de lo que se anuncia. Me parece que el actual Gobierno tiene que ser más coherente”, afirma Mesa-Dishington.

Es esa falta de estabilidad en las reglas de juego lo que ha llevado, de acuerdo a este líder, a que durante el 2015 solo haya aumentado en uno por ciento el área sembrada con palma en el país.

El presidente de Asocaña, Luis Fernando Londoño, dice que el problema con el etanol (que se mezcla con la gasolina) es que el Gobierno le pone un precio techo, el cual no puede superar el precio del galón de gasolina en Bogotá, por lo que muchas veces no es rentable para el productor de caña de azúcar (materia prima del etanol).

Y con la caída de los precios internacionales del petróleo y la baja en los costos de la gasolina en el país, el precio del biocombustible ha disminuido, lo que, según ellos, no corresponde a la ley de la oferta y la demanda.

Jorge Bendeck, presidente de la Federación Nacional de Biocobustibles, sostiene que es en estos momentos cuando el productor se pregunta por qué va a recibir menos plata por el etanol que por el azúcar. Están perdiendo el costo de oportunidad y esto hace mucho daño a la industria porque “el productor empieza a pensarlo dos veces antes de invertir para incrementar la producción”.

Los dirigentes gremiales explican que la industria está totalmente regulada por el Gobierno, que fija los precios de las materias primas, la transformación y la cantidad que se vende dentro del país, la que va para mezclas con la gasolina y el ACPM y la que se exporta, y aparte de eso exige bajar los precios.

La mezcla de aceite de palma en el ACPM arrancó en el país con cinco por ciento y está cerca del 10 por ciento, con la meta para el año 2020 de llegar al 20 por ciento, para lo cual están listos, según el gremio, y si hubiera “decisión política se podría llegar a 100 por ciento con todas las garantías para la movilización de los vehículos”.

El caso del etanol es un poco diferente, pues su mezcla con la gasolina está en ocho por ciento y podría aumentarse un punto si entra en funcionamiento la planta de Bioenergy en el Meta, pero la industria no está en capacidad de proveer más del 10 por ciento porque “la fórmula de precios para el etanol no ayuda a estimular nuevos proyectos o ampliación de las destilerías que ya hay en el país”, dice Londoño.

Mirando al futuro inmediato, el Presidente de Fedepalma argumenta que, por ejemplo, el Gobierno anuncia el plan Colombia Siembra, donde se dice que se quieren sembrar un millón de hectáreas, 150.000 hectáreas de ellas con palma, “¿quién siembra hoy palma con estas señales que acaba de dar este Gobierno, las cuáles son absolutamente contradictorias?”.

Los dirigentes gremiales aclaran que a los biocombustibles se les debe mirar de una manera integral por todos los aportes económicos, ambientales y sociales que le hacen al país, principalmente en zonas afectadas por el conflicto armado.

“Pero infortunadamente nos hemos ido encontrando, para el caso del aceite de palma, -argumenta Mesa-Dishington- con funcionarios del Gobierno que se focalizan en el precio y se han quedado en que si no tiene el mismo valor del ACPM, el tema no puede evolucionar”.

Lo que califica como un absurdo económico porque cada proceso tiene su propia economía. “Parece que algunas personas dentro del Gobierno se olvidan que cuando las cosas dejan de tener viabilidad económica simplemente se dejan de hacer”, agrega.
El último cambio de esas reglas tiene que ver con la medida del Gobierno Nacional de reducir a cero, durante seis meses, los aranceles a la importación de aceites y grasas, lo que les va a costar a los productores de aceite de palma, la gran mayoría pequeños, unos 220.000 millones de pesos, finaliza Bendeck.

Pedro Vargas Núñez
Subeditor Portafolio
Cartagena