De estos lugares llegan los productos falsificados

Estudio analiza las rutas del tráfico de la piratería y revela que China es el mayor distribuidor.

Detención de mercancía ilegal textiles

Farmacéuticos, perfumería y cosméticos, artículos de cuero y bolsos, ropa y tejidos, son algunos de los productos más pirateados.

Cortesía Mincomercio

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junio 24 de 2017 - 05:14 p.m.
2017-06-24

¿De dónde vienen las falsificaciones? ¿Quién los produce? ¿Por dónde pasan en su camino hacia el destinatario final?

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A estas preguntas trata de dar respuesta un informe elaborado conjuntamente por la Ocde (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) y la Oficina de Propiedad Intelectual de la UE (Euipo, por sus siglas en inglés) que se publicó ayer y al que tuvo acceso El País.

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Según las conclusiones del estudio, China es el principal país productor de productos falsificados y pirateados, que se venden en todo el mundo, mientras que Hong Kong, los Emiratos Árabes Unidos y Singapur se destacan como las naciones donde estos productos hacen escala antes de llegar al consumidor.

El informe llama la atención también sobre la creciente importancia de los envíos postales y del comercio electrónico en el proceso de mercadeo de las falsificaciones.
El informe quiere dar una nueva vuelta de tuerca a otro publicado el año pasado por ambos organismos en el que se analizaba el impacto económico del tráfico de falsificaciones y productos pirateados.

En ese estudio, en el cual se usaron datos de incautaciones en aduanas de todo el mundo, se concluía que el comercio de productos falsos ascendió en el 2013 a 461.000 millones de dólares (413.500 millones de euros), el equivalente al 2,5 por ciento del comercio total global.

En el caso de la UE, el porcentaje ascendía al 5 por ciento.

China (y Hong Kong) fue identificado como el país de procedencia del 80 por ciento de los productos intervenidos por las autoridades.

Ahora los dos organismos seleccionan una gama de los productos más falsificados o pirateados, distribuidos en 10 categorías, que representan un 63 por ciento del valor total de las falsificaciones: productos alimenticios, farmacéuticos, perfumería y cosméticos, artículos de cuero y bolsos, ropa y tejidos, calzado, joyería, equipamiento electrónico y eléctrico, aparatos ópticos, fotográficos y médicos y juguetes.

Además, desarrollan el concepto ‘país de procedencia’, que no distinguía países productores de países de tránsito.

Aunque admite “limitaciones” por cuanto es muy difícil saber realmente dónde se producen los bienes falsificados –los criminales no suelen dar datos de sus actividades-, el estudio diferencia países productores y de tránsito cruzando los datos de ‘países de procedencia’ del estudio del 2016 con datos sobre su capacidad industrial –si es capaz de fabricar productos legítimos, también puede hacerlo con los falsos– y sobre sus reexportaciones –si es punto de tránsito de productos legítimos, también puede serlo de falsificaciones–.

Con esta metodología, los autores del informe concluyen que China es el país donde se produce la mayor parte de productos falsificados del mundo.

De hecho, el gigante asiático es el mayor productor de nueve de las 10 categorías de bienes, exceptuando solo la de productos farmacéuticos, que lidera India.

Además, el informe destaca también que estos productos farmacéuticos tuvieron como destino principal países del África subsahariana, mientras que los desarrollados fueron el destino principal de los productos electrónicos.

Turquía sale mal parada del informe. Aunque no es el país productor líder en ninguna categoría, aparece en los primeros puestos en varias de ellas, por lo que es calificada como un “productor relativamente importante”, sobre todo de artículos de cuero, alimentos y cosméticos, que distribuye a la Unión Europea por carretera.

En cuanto a los puntos de tránsito, básicamente, se producen en Asia (China, India, Tailandia...) y viajan hacia Occidente haciendo parada en puertos como Hong Kong, Macao o Singapur y países del este de Europa (Ucrania, Albania), del norte de África (Marruecos, Egipto) y de Oriente Medio (Emiratos Árabes, Kuwait, Arabia Saudí o Yemen). Panamá destaca como escala en el tráfico hacia EE. UU.

Algunos de ellos son países de “Gobiernos débiles o con fuerte presencia del crimen organizado”.

Estos puntos de tránsito son esenciales para ocultar el origen ilícito de los productos porque en ellos, además de albergar auténticos centros de distribución ilícita, se llevan a cabo falsificaciones de documentos, reetiquetados, reempaquetados o redistribuciones en contenedores con cargamento legales.

El informe señala que las “organizaciones criminales” juegan un papel muy relevante en el tráfico de falsificaciones, “identificando rápidamente los puntos débiles” para burlar a las autoridades.

Javier Salvatierra
Ediciones EL PAÍS, SL 2017.