Cuando decir ‘no’ es el inicio de los sueños

Hace unos días, el colombiano fue noticia por haber rechazado la oferta de empleo que le hizo uno de los multimillonarios y emprendedores más famosos del mundo. ¿Qué pudo ser más atractivo que trabajar junto al magnate?

Cuando decir ‘no’ es el inicio de los sueños

Archivo particular

Cuando decir ‘no’ es el inicio de los sueños

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marzo 30 de 2015 - 01:57 a.m.
2015-03-30

Una empresa que aún no genera ganancias, dos apps que están por salir y una aplicación que ya está en marcha. De eso se encarga hoy Juan Nicolás Pinzón, el colombiano que se hizo famoso por ganarse un puesto al lado de Richard Branson con esta hoja de vida:

Luego de trabajar junto a uno de los hombres más exitosos del mundo, este colombiano de 31 años decidió ‘salir del nido’ de Branson y ‘volar solo’, a pesar de que el magnate le ofreció un lugar en su imperio.

“Cuando estaba trabajando con él empezaba la jornada a las 6:30 a.m. y volvía a la cama a la 1:30 a.m.  Hoy no tengo horario. Trabajo incluso los domingos, a las 8 p.m., cuando todos están descansando”, cuenta Nicolás. Su voz es juvenil, pero pausada, llena de calma, como si los minutos no estuvieran corriendo en el reloj.

Aunque sus jornadas ahora son más extenuantes que cuando acompañaba a Branson en su diario trasegar, reconoce que lo impresionó la dinámica de trabajo que se manejaba con él.

“Eran días cortos, de muchas decisiones importantes. Se conversaba mucho, se escuchaba el doble y se analizaba el triple. Siempre había una agenda que en un instante, si surgía algo importante, podía dar un giro de 360°”, me dice entre recuerdos, con un tono de nostalgia y algo de añoranza por lo que fueron esos días en medio del ‘corre-corre’ que demanda Branson.

Pero Nicolás quería algo más que trabajar para Richard Branson - ¿algo más grande?- : quería crear algo que fuera suyo. Entonces decidió que no lo quería de jefe, lo prefería de amigo.

Saboreando cada palabra, reflexionando en la marcha, asegura con total firmeza una idea que parece meditada desde el mismo instante en que decidió abandonar la ingeniería de sistemas a mitad de camino y apostó su futuro en administración de empresas: “yo también quiero dejar una huella solucionando problemas que hoy enfrenta la sociedad”.

Desde entonces, todo ha sido una escalada continua por y para ese sentir. Con un posgrado en Londres y un cargo como Premier Relationship Manager en el banco HSBC en su currículum vitae, Pinzón se enfrentó a lo que soñaron 18 millones de personas y que solo él realizó. Ya había probado que estaba más que listo para trabajar de cerca con el ultrarrico.

“¿No le dio miedo abandonar esa oportunidad y arriesgarse con proyectos cuyo éxito no está asegurado? – le pregunté a Juan Nicolás, escéptica por su decisión de cara a un país con una tasa de desempleo juvenil del 15 % y un camino hacia el emprendimiento que, aunque se está abriendo y el Gobierno ha mostrado interés en volverlo una ‘autopista 4G’ que conduzca hacia el desarrollo del país, ese camino todavía es ‘trocha’-.

“No. Emprender es arriesgarse. Los riesgos son demasiado altos. Es dejar una estabilidad económica y emocional. Pero los sueños valen la pena así se tenga que arriesgar hasta el último centavo porque ahí es cuando entra el ser y el humano. Cuando llegas a ser el ‘ser’ eres mejor persona, aportas más a la sociedad, eres más consciente de las problemáticas de tu entorno. El dinero se hace trabajando. Si resulta que mis proyectos son  una pérdida de dinero, volvería a trabajar y a ahorrar para continuar soñando”.

Así responde Juan Nicolás Pinzón cuando le preguntan sobre su pasión, emprender: se extiende en una eterna reflexión como si jamás hubiese abandonado los estudios y, en la universidad de la vida, siguiera analizando el porqué de un corazón emprendedor.

“¿Qué piensa sobre Uber?” – lo cuestiono. Una pregunta infaltable para quienes le están apostando a las apps-. Entonces, su voz pausada se enciende para defender a un mundo que considera suyo. Alza el tono y acelera las palabras.

“Yo estoy de acuerdo con que el gobierno debe adaptar las políticas tecnológicas al mundo. Las aplicaciones lo que hacen es crear nuevos mercado. Son evolución y desarrollo. El Gobierno no puede tener políticas de hace 30-40 años  con problemas que existen hoy en día”, sentencia.

Pero él no ha terminado. Está lleno de argumentos y quiere ser escuchado. Sin dar tiempo a pausas ni respiros, continúa su defensa.

“En Colombia hay alguien que está desarrollando un centro comercial virtual. ¿Entonces los centros comerciales van a hacer paro? El país debe actualizarse. En Washington y Nueva York es prácticamente legal. Hoy en día funcionan divinamente sin ningún problema.  No se puede bloquear a la tecnología”.

LAS CUATRO RAZONES DE JUAN NICOLÁS PARA HABER RECHAZADO A BRANSON

Sueño No. 1: Allo es una aplicación que romperá las barreras idiomáticas existentes, la app que le hará ‘jaque’ a la torre de babel. De manera instantánea, Alloo le traducirá lo que su interlocutor le está diciendo en una lengua diferente a la suya. Lleva cinco años trabajando en ella y hoy Juan Nicolás sueña aun más alto con esta idea: la herramienta funcionará solo con la voz. Apta para Android y iOS, está en un 82 % de su desarrollo.

“Ni siquiera Microsoft ha podido desarrollar algo así. Ellos compraron Skype pensando en ello, pero no lo consiguieron”, sentencia Juan Nicolás, más como padre orgulloso que como creador emocionado.

Sueño No. 2: Clog es su segundo ‘bebé en gestación’ que ‘dará a luz’ en menos de un mes. Esta aplicación móvil busca solucionar el dolor de cabeza diario de quienes habitan grandes metrópolis – en especial latinoamericanas-: el tráfico. Con ella, busca incentivar el concepto del ‘carro compartido’. Las  personas podrán identificar a quienes comparten su ruta de desplazamiento a través de esta app.

Pensado en la seguridad, Pinzón impuso que, para acceder a Clog, las personas deben ingresar su número de cédula. De esta manera, la herramienta corrobora sus datos y revisa si tiene problemas con la ley; en dado caso, lo bloquea. Este sistema se actualiza cada 12 horas para asegurar a los usuarios que, quienes están utilizando la app, son ‘de fiar’.

Con una inversión que ha superado los 238 mil dólares, Juan Nicolás prevé que será su primer proyecto en generar ingresos.

También disponible en iOS y Android.

Sueño No. 3.: Petroservice. “Como todo emprendedor, comencé siendo muy soñador”, reconoce Juan Nicolás con cierto pesar en la voz, pero con la satisfacción de no haber renunciado a un proyecto que hoy sigue en pie.

Esta ambiciosa idea es hoy una empresa que funciona en Caquetá. Enfocada en innovar, se encarga de purificar petróleo contaminado por medio de agentes bacterianos. “Llevamos seis años trabajando en Petroservice. La compañía, que ha demandado cerca de cinco mil millones de pesos, genera las ganancias que necesita para sostenerse”, cuenta.

Sueño No. 4.: Ubibus es una app que es descargable desde hace dos años y que funciona en Popayán. La aplicación móvil busca fomentar el transporte público en esta zona del país.

“Estamos negociando con algunas cooperativas para que nos paguen de 7 a 10 pesos por cada usuario nuevo que esté utilizando la aplicación y que los busque mediante esta herramienta”, añade Pinzón.

LAS FALLAS DEL ‘GRANDE’ PARA QUE LOS ‘GRANDES’ NO LAS COMETAN

En su largo trasegar de lucha por lo que mueve su corazón, Juan Nicolás dice que ha aprendido más de una lección.

“Organizado, eso debe ser un emprendedor”, comienza enumerando, como si estuviera ante una ‘clase’ exigente y lista para salir a emprender.

“Hay que planear mucho antes de hacer. Cuando uno va a iniciar un proyecto puede desperdiciar mucho capital. Yo he aprendido perdiendo dinero, contratando a personas no adecuadas, fallando en el proceso de planeación”, acepta y de repente se detiene. Medita su siguiente sugerencia y continúa sereno.

“El mejor consejo es que planeen demasiado, que se estructuren muy bien para comenzar porque, al momento de ejecutar, el tiempo es demasiado corto”, asegura. Y entonces entiendo la premisa de un emprendedor que habla despacio y parsimonioso, pero marcha rápido y seguro en sus proyectos: “voy despacio porque voy de afán”.

Ana María Gutiérrez L.

@GutierrezAnaMa

Con información de Édgar Medina, para EL TIEMPO