Diversificación, estrategia de Indumil para el posconflicto

Actualmente, la producción y venta de armas aporta apenas el 8 por ciento de sus ingresos.

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mayo 06 de 2014 - 02:30 a.m.
2014-05-06

La Industria Militar de Colombia (Indumil) se está preparando desde ya para el posconflicto. Prueba de ello es que al cierre del 2013 apenas el 8 por ciento de sus ventas provino de la producción y comercialización de armamento. En cambio, los explosivos para uso civil, entre los que se encuentran aquellos que se utilizan en la explotación de minas, ya aportan el 80 por ciento de las mismas.

Al cierre del 2013, el reporte de la entidad arrojó que “las ventas netas de la empresa alcanzaron 473.630 millones de pesos, las cuales tuvieron un crecimiento de 17,44 por ciento con respecto a las logradas en la vigencia del 2012”.

De acuerdo con el General (r) Gustavo Matamoros, gerente general de Indumil, estas cifras evidencian la evolución que ha tenido la firma en la última década pues en el 2004 su torta estaba invertida: las armas eran el 80 por ciento de sus ventas y los explosivos el 8 por ciento.

Además de fortalecer el mencionado segmento, la compañía ha incursionado en nuevos negocios como la prestación de servicios de calibración de equipos y pesaje de materias primas a compañías privadas, para lo cual sus 12 laboratorios están acreditados por el Organismo Nacional de Acreditación de Colombia (Onac).

GRANDES EXPECTATIVAS

La transformación actual es apenas el principio de los planes que tiene Indumil para el futuro, por lo que adelanta procesos de investigación y desarrollo que podrían llevarla, incluso, a proveer equipamentos para el consumidor final.

Ejemplo de esto es la creación de un dispositivo de almacenamiento energético que será presentado esta semana en Villavicencio. En este caso, la novedad es que puede ser cargado mediante energía eólica, hidráulica o solar y tiene una autonomía aproximada de 3 días. “Funciona para que en las fincas muy alejadas del país, donde no llega la energía, puedan electrificar sus cercas; también en la atención de desastres. Son sistemas muy económicos (de menos de un millón de pesos) y portátiles”, explicó el directivo.

En total, en este momento trabajan en 12 proyectos de innovación y desarrollo, entre los que también se encuentran prótesis de rodilla, pie y brazo para personas afectadas por las minas antipersona y un avión no tripulado que podría, por ejemplo, disminuir los costos de vigilancia en los oleoductos.

“Además de mantener la capacidad de apoyar a las fuerzas militares, pensamos en qué podemos ofrecer con lo que tenemos instalado y nuestra experiencia”, apuntó Matamoros y agregó que este año invertirán 22 mil millones de pesos en el mejoramiento de sus líneas de producción y optimización de sus procesos.

Según detalló el vocero, este año aspiran a crecer casi 11 por ciento y llegar a los 525 mil millones de pesos de facturación, de los cuales 45 mil millones serían de ganancia neta.

En este orden de ideas, Indumil proyecta que la participación de las armas en sus ingresos se mantendrá entre 5 y 10 por ciento durante los próximos años y que los explosivos seguirán siendo una parte importante de su negocio, gracias al desarrollo de la infraestructura y la minería de Colombia.

VENTAJA COMPETITIVA

Al finalizar el 2013, las exportaciones de Indumil ascendieron a 15 mil millones de pesos, un rubro que Matamoros considera que podría fortalecerse. “Tenemos una localización privilegiada, por lo que somos muy atractivos para empresas europeas que buscan socios. Además, todos nuestros productos de guerra son probados en combate, lo que nos hace interesantes al momento de firmar alianzas estratégicas”, indicó.

Hasta el momento, el grueso de las ventas al exterior se concentran en el segmento militar, con productos vendidos a Israel (una de las potencias mundiales en este tema), Panamá, Perú, México, Paraguay y Chile, entre otros. Sin embargo, ante la creciente tendencia al desarme, los explosivos tienen la mayor oportunidad de crecimiento. En el momento, el 87 por ciento de su producción se destina a uso civil. De hecho, el 95 por ciento de sus explosivos se vende a empresas privadas.

Cristina Bustamante

cribus@eltiempo.com

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