Doble Anís, trago amargo para gobernadores del Huila

Intentarán adjudicar, de nuevo, la producción y comercialización de la marca de aguardiente opita.

La baja productividad de la Licorera del Huila motivó la privatización de la industria en este departamento.

Archivo Portafolio.co

La baja productividad de la Licorera del Huila motivó la privatización de la industria en este departamento.

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enero 21 de 2014 - 01:00 a.m.
2014-01-21

Han pasado siete años y seis gobernadores, entre titulares y encargados, y cuatro estudios sin que el Departamento del Huila haya definido un contrato para la producción y comercialización del monopolio del aguardiente Doble Anís, su marca regional.

El proceso se ha convertido en una verdadera ‘papa caliente’ que ningún gobernador ha querido tomar en sus manos, pese a que se han abierto ya tres licitaciones y se han pagado cuatro estudios de análisis comercial, jurídico y tributario, por más de 500 millones de pesos.

Esta vez parecería que sí se adjudicará el negocio, por cuatro años y con un monto estimado de 73 mil millones de pesos, aunque de nuevo han surgido diversos cuestionamientos que podrían frenarlo una vez más.

Mientras tanto, en estos siete años, el aguardiente se ha producido mediante contratos temporales con la Fábrica de Licores de Antioquia y lo ha distribuido la firma regional Licorsa, que tuvo en sus manos la concesión inicial durante diez años.

La licitación que está en marcha ha despertado un singular interés de las más grandes licoreras oficiales del país: Antioquia, Valle, Caldas y Cundinamarca, aunque no es claro si todas se presentarán a la puja.

La única del Huila, con opción real, es la anterior concesionaria, Licorsa.

PRIVATIZACIÓN

La producción y comercialización del Doble Anís se privatizó en 1997, cuando la Asamblea Departamental determinó liquidar la Industria Licorera del Huila, fundada 50 años atrás, por sus constantes pérdidas económicas, bajo nivel de productividad y alta carga prestacional.

Al momento de liquidarse, la Licorera acumulaba 813 millones de pesos de pérdidas en los seis primeros meses de ejercicio.

Y luego de su desaparición los problemas no han terminado: el Departamento afronta 14 procesos judiciales de sus extrabajadores, ha pagado más de 2 mil millones de pesos por varios fallos, además de que asume mensualmente parte de los pensionados que dejó la factoría, por lo cual todos los estudios coinciden en señalar que no es viable reabrir la empresa oficial.

La concesión la ganó la firma regional Industria de Licores Global S.A., Licorsa, y la ejecutó durante 10 años obligándose a vender anualmente, mínimo, dos millones de botellas de 750 milímetros.

Esta concesión por diez años le dejó a las arcas del Huila 220 mil millones de pesos.

El mayor accionista de Licorsa, Orlando Rojas Bustos, afirma que durante estos 16 años no han tenido ningún incumplimiento, sanción ni multa, y que han girado religiosamente todos los recursos a las arcas oficiales, “además de todo el empleo y comercialización que hemos generado en los 37 municipios, y el apoyo a actividades culturales, recreativas y sociales”.

Afirma que los 220 mil millones de pesos recibidos por el Departamento reflejan los beneficios de la decisión de liquidar la Licorera oficial, que “no generaba arrendamientos, regalías ni participación porcentual, solamente el impuesto, pero sí le dejaba al Departamento -como le dejó- la carga laboral y pensional”.

FILA DE GOBERNADORES

Pero justamente los líos comenzaron en diciembre del 2007, cuando se terminó la concesión y el entonces gobernador Rodrigo Villalba decidió dejar en manos de su sucesor, Luis Jorge Sánchez, la licitación para adjudicar el nuevo contrato.

Sánchez abrió la licitación y luego la cerró sin adjudicarla, quedando la pelota, en el 2011, en el campo de la gobernadora Cielo González, quien decidió contratar un nuevo estudio, esta vez con Fedesarrollo.

Cielo recibió el documento en diciembre del 2012 y pocos días después fue destituida por la Procuraduría, en enero del 2013.

Luis Guillermo Vélez, Álvaro Hernán Prada y Julio César Triana, que ocuparon la Gobernación por encargo, no se movieron frente al asunto esperando la llegada del electo Carlos Mauricio Iriarte, actual mandatario.

EL LÍO DEL SOBRE CERRADO

La licitación, que se espera termine el 20 de febrero próximo con la adjudicación del ganador, tiene cinco cuestionamientos principales:

1. Se va a adjudicar el negocio en medio de un proceso electoral en el que el senador Rodrigo Villalba, jefe político del gobernador Iriarte, está en campaña.

2. Los pliegos señalan que la oferta económica debe ser entregada por los proponentes en sobre cerrado con lo cual, alegan algunos, se podría manipular la cifra.

3. Los pliegos exigen una póliza por el monto total del negocio, es decir por $73 mil millones. El asunto es que es muy difícil que una aseguradora expida la póliza por esa cifra.

4. Los pliegos permiten que el ganador subcontrate la distribución del aguardiente, sin mayores requisitos. Lo que se cuestiona es que al distribuidor no se le exijan similares condiciones al del productor, considerando que la distribución significa por lo menos el 60 % del negocio.

5. Los pliegos permiten que la licorera ganadora pueda vender su propio licor en el Huila, a menos que quien lo distribuya sea distribuidor del mismo producto en la región.

chillurco1970@yahoo.com

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