Dólar caro: abono para exportadores de rosas

Los floricultores exportarían la misma cantidad de tallos que en 2015 pero obtendrían un 42 % más de ganancias.

Cortesía de Jaroma Rosas

Cortesía de Jaroma Rosas

Empresas
POR:
ana maría gutiérrez
febrero 09 de 2016 - 07:13 a.m.
2016-02-09

A pesar de las condiciones climáticas adversas tanto en el país como en Estados Unidos – principal destino exportador -, este año parece que será una ‘eterna primavera’ para los floricultores colombianos gracias a la devaluación del peso, que ya supera el 60 %.

Estimando que se exportarán más de 500 millones de tallos para el próximo 14 de febrero según Asocolflores – cifra que igualaría a la presentada el año pasado – esta vez lo harán con un dólar que ronda los $3.400, más de $1.000 por encima del precio que tenía la divisa estadounidense hace un año, cuando estaba en $2.376,23.

Sin embargo, no todo es ‘color de rosa’ para el sector floricultor colombiano en este San Valentín – la fecha en la que más vende este producto nacional y en la que se generan más de 18 mil empleos adicionales.

Jaime Rodríguez, dueño de la floricultora Jaroma Rosas, ratifica las proyecciones del gremio y el alivio que siente el sector ante el espaldarazo que le está significando los actuales niveles de la tasa de cambio.

Gracias a esta revaluación de la moneda estadounidense, confiesa que ha podido reducir precios entre un 12 % y 15 % y, por tanto, ser más competitivo. Su compañía espera exportar tres millones de flores para esta celebración típica estadounidense, que representa el 15 % de las ganancias anuales.

Pero Rodríguez es discreto en su alegría. Para él, este año hay varias ‘espinas’ que no permitirán disfrutar San Valentín con mucho entusiasmo. Una de ellas es la sequía que, aunque no afecta a su floricultora, sí está significando un ‘dolor de cabeza’ para varios de sus colegas con limitado o escaso acceso al agua. Las altas temperaturas se vuelven aún más adversas al exigir un riego más constante para los cultivos.

“Las temperaturas mínimas han llegado a ser de 1 grado centígrado y las máximas en sombra han alcanzado los 28 grados, pero no hemos tenido heladas. Las empresas del sector están sufriendo una grave crisis por la sequía. Nuestra compañía no tiene líos porque tenemos acceso a un pozo profundo, pero tengo entendido que, sobre todo al occidente del país, los reservorios están afectados y hay días que no pueden realizar riegos. Eso afecta la productividad y la calidad de las rosas”, explica el floricultor.

Otro de los problemas que podrían ‘aguarles’ San Valentín son las nevadas en Estados Unidos. Siendo el principal destino de exportación – representa el 50 % para Jaroma Rosas -, estas condiciones climáticas son otro enemigo ‘incontrolable’ al que le temen los floricultores.

Pero incluso más preocupante que ‘El Niño’ en Colombia o la nieve en suelo estadounidense resulta Ecuador, fuerte competidor de las rosas colombianas.

Con una economía dolarizada y sin la posibilidad de emitir dinero ni devaluar su moneda, han reducido sus precios de venta entre un 60 % y un 70 %, muy por debajo de sus costos de producción. Esto, junto con una temporada de cosecha que allí se adelantó 20 días, generó una sobreoferta en el mercado.

“Esto nos ‘aguó’ San Valentín. Sus precios son irrisorios y sabemos que están guardando flor. Eso está generando pánico en el sector”, añade Rodríguez.

Por otro lado, estas condiciones son un arma de doble filo para el vecino país. El hecho de que estén reservando producción significa que comercializarán ‘flor vieja’, lo que disminuirá la característica calidad de sus tallos. Además, sus factores económicos significan una ventaja para los productores colombianos y su reducción de precios resulta insostenible.

“Su mercado es muy difícil de leer. San Valentín pudo ser mucho más provechoso para nosotros”, comenta el floricultor colombiano.

África también le preocupa. Aunque no de forma directa, el continente produce rosas cada vez de mejor calidad y a costos muy bajos, pues su mano de obra es mucho más barata que en Colombia: allí, un día de jornada cuesta US$ 2, mientras aquí se paga en US$ 13,33.

Aunque Rodríguez asegura que en este negocio siempre se están “haciendo maromas” para sobrevivir, tampoco niega que este año ‘pinta bien’. Desprovisto de un excesivo positivismo motivado por el dólar, se conforma con calificar la situación del sector como “relativamente cómoda”.

ROSA ROJA, LA FAVORITA

Las rosas rojas de Jaroma.

Las rosas rojas de Jaroma.



El floricultor cuenta lo obvio: en San Valentín todos quieren regalar rosas rojas. Sin embargo, no es la única flor que exportan.

Rosas en todas su tonalidades, crisantemos y hasta claveles entran en sus exportaciones durante esta fecha. El trato al que llegan con sus clientes es que el 50 % del pedido sean rosas rojas y el porcentaje restante sean otros tipos de flor. “Rosas rojas no es lo único que producimos y debemos vender el resto”, explica Rodríguez.

El floricultor cuenta que las siembras tardan ocho meses y que, antes de realizar los envíos, el producto debe permanecer 24 horas en frío. Las flores son empacadas en cajas – 250 tallos por unidad – y deben mantenerse a dos grados centígrados durante el viaje para que mantengan su vida útil, que es de 15 días.

Rodríguez envía el 99 % de lo que exporta en avión y el 1 % en barco. Explica que, aunque vía marítima es más barato, exige que las condiciones para mantener ‘sano’ el producto sean más estrictas y se corren mayores riesgos de dañarlo.