¿Por qué Doña Gallina ofendió a los avicultores?

La pureza de la raza no es lo único que les preocupa.

La SIC dice que el comercial del caldo Doña Gallina promete un producto que no entrega al consumidor.

Rodrigo Sepúlveda

La SIC dice que el comercial del caldo Doña Gallina promete un producto que no entrega al consumidor.

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noviembre 10 de 2015 - 02:17 p.m.
2015-11-10

Más allá de la información de la publicidad de caldo Doña Gallina, que las autoridades consideran que inducen a error a los consumidores, hubo un ‘detalle’ que molestó a los criadores de aves del país, quienes, junto con algunos consumidores, presentaron la demanda que hasta el momento van ganando.

Si bien los argumentos principales para imponer la multa de 451 millones de pesos parecen una discusión sobre la pureza de la raza, los avicultores destacan un aspecto distinto del mensaje, que los hizo sentirse vulnerados.
La Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) castigó a la firma Quala, que vende el producto, por publicidad engañosa. La SIC puso en duda que la carne usada en los cubos de caldo sea totalmente de gallina criolla, como se prometía en el comercial de televisión. (La también: Fenavi ratifica su denuncia: Doña Gallina no es 100 % criolla)

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Incluso, la decisión señala que el producto no es exclusivamente hecho con gallina.
Conocida la decisión, Quala se ratificó, de inmediato, en que el producto es de gallina y que sólo se usan gallinas criollas, lo que, de nuevo, intentará demostrar en los recursos que aún tiene para que la decisión cambie: la reposición y la apelación.

Pero de acuerdo con la Federación Nacional de Avicultores (Fenavi), que inició el caso ante la SIC, la exaltación de las gallinas criollas, como materia prima de los cubos, se hizo a expensas de desacreditar la forma en que se levantan estos animales en los criaderos más comunes de esta industria.

La publicidad muestra a las aves en galpones en contraste con la manera en que se hace con los animales de raza criolla de Quala, que aparecen sobre un prado, al aire libre.

De hecho, en su decisión, la SIC señaló como engañoso afirmar que las gallinas usadas para elaborar el caldo deshidratado “tienen amplios espacios y todos los días salen al sol”, lo que para ellos no obedece a la realidad y “constituye un hecho contrario a las políticas de bioseguridad avícolas, pues dichas condiciones, incluso, elevan el riesgo de contraer enfermedades por factores ambientales, exceso de calor, frío o humedad, contacto con otras especies, roedores y otros animales”, explicó la entidad.

Según Andrés Valencia, presidente ejecutivo de Fenavi, como avicultores les preocupó que en una parte del comercial se comparaban dos métodos de producción: uno en confinamiento de unas gallinas blancas, de las cuales se asumía que no eran criollas, y otras que se supone son las de la granja de Doña Gallina, en una situación que califica de bucólica e irreal con las aves libres y niños cargándolas.

Para Valencia esa comparación, con la forma como se produce la carne de pollo hoy en día en Colombia (en galpones), insinúa que esta manera no es buena frente a la que hipotéticamente muestran que se practica en la granja de Doña Gallina.

Quala, por su parte, aseveró, en un comunicado, que la granja que cría las gallinas criollas de Doña Gallina sí existe y está ubicada en el municipio de Cumaral (Meta).

Para Valencia, presidente de Fenavi, “como se lo expresamos a la SIC, (la granja mostrada en la publicidad) incluso incumple con la seguridad en materia de aves (reglamentación que establece el Instituto Colombiano Agropecuario –ICA–) y se envía un mensaje equivocado al consumidor y una afectación directa a los avicultores con imágenes que, de alguna manera, desacreditaban a los que utilizaban gallinas blancas”.

Con base en esa información, la SIC impuso la multa por un valor equivalente a 700 salarios mínimos legales mensuales por infracciones al Estatuto del Consumidor.

Para el ente de control, “en la pieza publicitaria de Quala se incurrió en publicidad engañosa, al inducir a error o engaño a los consumidores que compran el producto en el mercado creyendo que las gallinas que se utilizaban para elaborar dicho caldo eran totalmente criollas y que no estaban hechos con gallinas blancas como la mayoría de las sustancias que se comercializan en el país”.

Por su parte, Valencia, de Fenavi, recalca, en el mismo sentido, que “el contenido del producto no es únicamente, ni ciento por ciento gallina criolla, y para eso solamente basta con revisar las letras del empaque del caldo Doña Gallina para encontrarse con que, además de la carne de gallina, hay otra cantidad de ingredientes. Ese fue el primer punto que le dijimos a la SIC”.

DESCONOCIMIENTO

Pero en el comunicado de respuesta de Quala se dice que, en cuanto al contenido de los cubos, “esta interpretación de la SIC ignora que el consumidor conoce este tipo de productos, lo ha usado por décadas y sabe que tiene otros ingredientes como sal y especias”.

Esos ingredientes, explica la firma, son los que permiten mantener sus características de cubo, y tienen que estar presentes en todos los alimentos de este tipo.

Y mientras que Quala manifestó su intención de acudir a todas las instancias que le permite la ley para su defensa, Fenavi espera que la Superintendencia ratifique el fallo a la empresa y que, luego de esto, en el futuro no haya comerciales en ese sentido.

EL TIEMPO