‘La economía de EE. UU. no va a mejorar pronto’

Thomas Sargent, premio Nobel de Economía, afirma que los cambios estructurales en los países son difíciles porque conllevan un proceso político. 

Thomas Sargent

Thomas Sargent, experto en macroeconomía, economía monetaria y econometría estuvo en Cartagena invitado por Asofondos.

Thomas Sargent, experto en macroeconomía, economía monetaria y econometría estuvo en Cartagena invitado por Asofondos.

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Portafolio
mayo 01 de 2016 - 10:32 p.m.
2016-05-01

Thomas Sargent, premio nobel de Economía en el 2011, habló con Portafolio sobre la economía de Estados Unidos, la Reserva Federal, el sistema bancario y la dificultad para realizar cambios estructurales en los sistemas económicos mundiales.

La economía de Estados Unidos crece poco y por debajo de las expectativas, ¿cuál es su percepción?

A mí me gusta mirar panoramas amplios. Si usted ve desde el 2008, cuando la recesión, toma el PIB real y el PIB real per cápita, ve una tendencia de crecimiento de dos por ciento.

Ahora, si usted mira desde 1870, la línea de tendencia le va a mostrar fluctuaciones, y una gran fluctuación en el momento de la Gran Depresión en 1929, después ve un periodo de rápido crecimiento, para volver a la tendencia anterior.

Desde el 2008 comenzamos a crecer paralelos a la línea de tendencia, pero sistemáticamente por debajo. La gente se focaliza en el trimestre a trimestre, pero Larry Summers dice que estamos en un estancamiento secular y cree que el crecimiento va a ser más bajo. La pregunta es qué pasó, pero la verdad nadie lo sabe.

¿Y cuál es su explicación?

Es confuso. Algunos piensan que con una crisis económica, financiera y bancaria conjunta como la que sucedió podría tomar mucho tiempo volver a crecer; otros, que es un episodio del anterior y otros están pendientes de otra caída.

Si mira en Estados Unidos, las cifras de creación y salida de negocios se estancaron desde hace 35 años. Sucedía desde antes, pero se empeoró por la crisis financiera; la creación de nuevos negocios es demasiado lenta, la gente se pregunta por el costo o si va a funcionar.

El otro aspecto es que el tamaño y la duración de la crisis del 2008 no la habíamos tenido desde la Gran Depresión, pero la gente piensa que podría volver a pasar, ese miedo no va a desaparecer por mucho tiempo, es un evento raro, no hay muchos antecedentes, no está descontado que pase otra vez y hace que la gente se vuelva muy cauta y eso es otro motivo por el cual el crecimiento va a estar por debajo. Pienso que la situación no va a mejorar pronto.

¿Cómo reconciliar los indicadores actuales con los cambios estructurales?

Los cambios estructurales se ven en el largo plazo. Los sistemas de pensiones son el mejor ejemplo. En Alemania se hicieron y se vieron mucho después.

En Francia están en ese problema. En Estados Unidos también, la gente vive más y más y tendrá que trabajar más. El sistema público de pensiones no está acorde con la realidad y causan problemas fiscales. Lo más difícil es que solucionar eso es un proceso político, una pesadilla.

En los países emergentes, como Colombia o China, hay preocupación por el envejecimiento de la población. ¿Hay que alterar los parámetros?

Tienen que ser alterados. Es un riesgo, el cómo se puede hacer. Es un lugar donde los economistas pueden aportar una contribución real. Pueden hacerlo de manera que no creen incentivos adversos.

Por mucho tiempo Estados Unidos hizo grandes cambios para corregirlos y tuvo el perverso efecto de no darle a la gente la oportunidad de escoger, y eso los llevó a jubilarse a cierta edad.

Japón tiene el peor problema, las estadísticas muestran que en 50 o 70 años habrá un tercio de japoneses de los que hay ahora. La población está disminuyendo y no permiten inmigrantes.

La percepción es que el mundo no está mirando mucho esos cambios
estructurales. Unos lo hacen y otros no. Como estadounidense me da tristeza ver las campañas presidenciales, los candidatos no se ven como profesores enseñando, sino que dicen lo que la gente quiere escuchar.

Muy poco hablan de lo importante, enseñar lo que se debe se da en la prensa y un poco en las agencias privadas.

¿Cómo ve la campaña política en Estados Unidos?

Es deprimente. Si se mira lo que ha dicho Trump, es vergonzoso, es doloroso ver que a una parte de la población le guste eso: que insulte a las mujeres, a las minorías y a la historia en la que el país se sostiene. Como hombre pienso que es asqueroso lo que dice de las mujeres.

¿Qué piensa de esa cierta inmovilidad de la Reserva Federal de Estados Unidos, no aprendió las lecciones de la crisis financiera?

Hay una interacción estructuras políticas y el sistema bancario. El sistema bancario desde el principio fue diseñado para ser fracturado. Antes de 1980 había un sistema muy estable, pero después de eso hubo cambios graduales que permitieron la entrada de las fuerzas políticas.

Por ejemplo, el gobierno de Barack Obama permite que los bancos relajen sus normas respecto a la cuota inicial para comprar casas, y en sitios como California las propiedades ya están más caras de lo que estaban antes de la crisis financiera del 2008.

La Reserva Federal acepta una burbuja porque ellos dicen que lo malo de la crisis no fue la burbuja, sino que estalló y cómo lo hizo.

¿Qué piensa de la política de la Reserva Federal respecto a las tasas de interés?

La verdad es que los bancos centrales son unos jugadores marginales, si usted ve lo que ellos pueden hacer, no hacen operaciones de mercado abierto, no compran ni venden, no ponen precios, ni impuestos. El que tiene el poder real es el Congreso.

Ricardo Ávila Pinto
Director Portafolio