Empresa colombiana que fabrica satélites amplía su portafolio de servicios | Empresas | Negocios | Portafolio

La firma colombiana que fabrica satélites se reenfoca

Sequoia Space sigue en el negocio de elementos de medición del clima, pero tendrá su propia infraestructura para vender servicios de información.

Iván Luna, fundador y director tecnológico de Sequoia.

Iván Luna, fundador y director tecnológico de Sequoia.

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Portafolio
febrero 02 de 2017 - 03:55 p.m.
2017-02-02

Iván Luna fue parte del primer experimento en el que una universidad colombiana, la Sergio Arboleda, se proponía hacer un satélite –de verdad, no de juguete–y ponerlo en órbita. Luego, renunció al puesto de profesor para fundar su propia empresa, junto con Elkin Cifuentes, con el fin de fabricar y vender estos aparatos, específicamente satélites de observación pequeños que son tendencia mundial.

Ahora Sequoia, la compañía, en la que Luna se desempeña como director tecnológico, ya posee otros socios. Él anuncia que mantendrán su línea original, pero se concentrarán más en generar su propia “constelación” de satélites para vender servicios de información.

¿Cuáles fueron sus clientes iniciales?

Fueron universidades. Luego produjimos también tecnología para partes de defensa y ahora queremos que nuestros clientes sean compañías vinculadas con la agricultura, personas interesadas en monitorear por ejemplo el stock de carbono, firmas de ingeniería que quieran ver los avances de obra y aseguradoras que estén asegurando cosechas o directores de políticas publicas, porque todos necesitan información que puede ser capturada del espacio.

¿Qué ventajas arroja tener un satélite disponible?

Uno cree que puede acceder a la información en todo momento, pero realmente hay tiempos largos y precios que varían muchísimo. A veces los satélites tienen ciertos instrumentos, pero no hay un satélite con el instrumento suficientemente preciso para resolver mi necesidad y ahí es donde disponer de uno es útil.

¿De dónde son sus clientes?


Inicialmente estaban por fuera, hasta que pudimos entrar a Colombia. Pero esto es un mercado global. Nosotros no nos limitamos a regiones. Uno de nuestros clientes, por ejemplo son los ingenios que cultivan palma o empresas de palma. Hay cultivos de estos en Colombia, Centroamérica e indonesia, entonces es donde necesiten una solución.

¿Además de hacer satélites, los ponen en el espacio?


No tenemos bases de lanzamiento ni cohetes, pero sí alianzas con algunas empresas que lo hacen. Llevamos nuestros satélites a Estados Unidos o Kazajistán y ahí se meten dentro de cohetes.

¿Cuánto cuesta un satélite de los que fabrican?

Depende mucho de las capacidades, la vida útil y su objetivo, pero tenemos satélites que van desde los US$300.000, incluyendo el lanzamiento.

¿Cómo se logra un costo tan bajo¨?

Una razón es la miniaturización de la tecnología, que se está dando en todas partes. Cada vez hay aparatos con más capacidad, de menor tamaño y con menor consumo de energía, y eso nos permite bajar los precios y dar mas espacio por ejemplo para cámaras
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¿Quién en el país hace lo mismo?

Fabricas de satélites no hay más. En el mundo son más o menos 14 empresas de satélites pequeños. Están en EE. UU., Europa y Japón principalmente, aunque hay esfuerzos en varias universidades del mundo y seguramente nacen empresas como la nuestra todos los días. Ahora, hay un mercado tradicional de satélites más grandes que comenzaron hace 40 años.

¿El tamaño también determina la capacidad?

En este tema hay varios factores. Antes, si uno quería tener un satélite, como la construcción tomaba mucho tiempo y el lanzamiento era costoso, la idea era que durara lo más posible en el espacio; por eso hay satélites con 15 a 20 años operando y deben tener sistemas de energía muy grandes y robustos, y sistemas de protección contra radiación. Al bajar los precios, uno puede ya recuperar inversiones en dos a tres años y si solo se requiere que esté puesto por dos a tres años se puede simplificar bastante el diseño para lograr esos precios.

¿A dónde exportan?

Las primeras ventas las hicimos en Chile, Ecuador y Perú. Después pudimos entrar a Colombia, básicamente porque la gente no creía que pudiéramos hacer esto. Veían que teníamos clientes y la cosa cambió.

¿Cuánto facturan?

Estuvimos facturando entre 600.000 dólares y 1,5 millones al año, pero cambiamos todo el modelo de negocio. Seguimos en la venta de satélites, pero queremos ofrecer servicios y la idea es que de una forma fácil el usuario acceda a una plataforma y pueda ver la información que necesite diario, sin preocuparse por el hardware o el software, sino que sea un servicio de inteligencia de servicios.

¿O sea que manejarán satélites propios?

De eso se trata. En principio, ahora los satélites no los vamos a vender, sino que vamos a empezar a hacerlos para nosotros mismos y tener una constelación de varios en orbita, procesamos la información con unas maquinas que estamos haciendo de big data. Finalmente, al agricultor no le interesa saber si los paneles solares están dando 700 watios por día de energía, ni cosas de esas, sino a qué zona de su terreno tiene que aplicarles más abono para aumentar la productividad.

Néstor Alonso López
Redacción de Portafolio

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