Empresarios se rebelan contra alzas de aranceles

Firmas como GAP, Santorini y Arturo Calle dicen que la medida les desbarata planes de negocios.

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febrero 22 de 2013 - 12:38 a.m.
2013-02-22

Ayer en la mañana, el auditorio del tercer piso de la sede administrativa del empresario Arturo Calle, en el norte de Bogotá, se convirtió en el centro de deliberaciones de cerca de una docena de los más importantes comerciantes del país.

La agenda tenía un solo punto a tratar: la estrategia a seguir para dar la pelea y evitar que entre en vigencia la medida que impone mayores aranceles para los textiles y el calzado.

Los empresarios coinciden en que es grave e inconveniente la medida, y advierten que, aun sin entrar en vigencia, ya empiezan a tener problemas con los pedidos que se han gestionado con anticipación y con planes de crecimiento de sus negocios.

Junto a Fenalco, voceros de empresas como GAP; Spring Step; Cencosud; Santorini; Permoda; que maneja marcas como Armi, hicieron públicas sus quejas contra la decisión que, desde su perspectiva, está en contravía del libre comercio, la estabilidad jurídica y la confianza inversionista.

Hace un par de semanas tuvieron una reunión con el ministro Sergio Díaz-Granados, pero la decisión se mantiene y no perciben solución a la vista.

Eduardo Visbal, vicepresidente de comercio exterior de Fenalco, explica que los comerciantes esperan reunirse en estos días con el presidente Juan Manuel Santos y con el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, para explicar sus preocupaciones, con el fin de que se derogue la medida.

El empresario Arturo Calle, quien lleva semanas cuestionando el aumento de los aranceles para ropa y calzado, habló de lo que implicará en su negocio. Se refiere a que no podrá continuar con el plan de expansión que tenía proyectado para Suramérica y Centroamérica.

“Creo que este proyecto se nos va a ir atrás con una pérdida grande”, aseguró, al tiempo que consideró como grave que se deterioren las relaciones comerciales con quienes le venden afuera. A su juicio, el Gobierno tiene que entender, pero advirtió que el día que esa norma se corrija, cuando se vea el perjuicio, esos proveedores van a cerrar las puertas. Cree que es importante que el Estado diga si se acabó el combustible para la locomotora del comercio.

“Si el Estado colombiano me dice que se acabó el combustible, yo me dedico a la dolce vitta, y fuera de eso me vuelvo rentista, pero esa no es mi misión porque yo quiero el país donde nací y que me ha apoyado”, dijo.
Ricardo <TB>Bigio, de Santorini dice que está preocupada por la suerte de 80.000 pares de zapatos que vienen de oriente. “No es claro si lo cobija o no la medida que castiga a importadores correctos, que declaran los precios reales del zapato y a las marcas conocidas del país”.

Igualmente, asegura que quedan en veremos la campaña de precios que tenía diseñada y las condiciones de venta de ese producto a Falabella. También, advierte, patina una alianza con una marcar española interesada en entrar al mercado.José Fernando Riaño, gerente general de Spring Step señala que implicará trasladar entre 10.000 y 30.000 pesos a todos los zapatos traídos de oriente.

Llama la atención del efecto en los zapatos colegiales e infantiles, y ejemplifica: zapatos para niño de dos años, talla 22 a 24, que cuestan unos 30.000 a 35.000 pesos, pueden pasar a 50.000 ó 60.000 pesos.

“El decreto empieza a operar el primero de marzo, pero todos tenemos importaciones en zonas francas y ahí tenemos unas zonas grises que no sabemos cómo aplicarlo”. “No es que nosotros queramos -comprar a productores locales-, es que la moda está globalizada e internacionalizada, y eso es lo que nos piden en nuestras tiendas, y no lo conseguimos en la producción nacional en la cantidad necesaria”.

Por su parte, Alejandra Zapata de GAP, la recién llegada marca de ropa de Estados Unidos, dice que la percepción ahora es de un país que no da estabilidad jurídica. “Este arancel casi que va a sacarnos del mercado porque nuevamente vamos a ver estas marcas con precios de 30 a 40 por ciento más que EE. UU. y se va a disparar la compra por internet”.

Las reglas que afectan a propios y extraños

Un empresario de una marca internacional del calzado que llegó al país hace 5 años y que prefirió el anonimato, dijo que han buscado comprar en Colombia, pero no tiene los volúmenes ni los precios.
“Nunca nos dijeron que para entrar al mercado colombiano teníamos que comprar producción nacional. Lo estamos haciendo de buena voluntad”, señaló.

Samuel Blumann, de C.I. Blu de Medellín, dice que resulta delicado deshonrar los compromisos internacionales con aliados comerciales: “Es una medida que nos saca de lo que estamos tratando de ofrecer como imagen”.

Constanza Gómez G. / Economía y Negocios

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