Empresas deben romper con sus modelos de negocios y reinventarse

Si los negocios insisten en no variar su “fórmula del éxito”, comienza una espiral descendente de su capacidad para sobrevivir al entorno.

Negocios y tecnología

Se debe pasar de una vista de cumplimiento, centrada en la articulación y verificación de buenas prácticas en las empresas, a una basada en capacidades.

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Portafolio
septiembre 06 de 2018 - 10:24 a.m.
2018-09-06

Revisando el reciente informe de percepciones y perspectivas globales del Instituto Internacional de Auditores Internos, se advierte una preocupación relevante no solo para la auditoría como función, sino para los negocios en general como un todo: la inestabilidad del entorno. Tres informes globales sobre las preocupaciones de los miembros de juntas directivas y ejecutivos de primer nivel coinciden en que la disrupción de los modelos de negocio, la flexibilidad para asumir los cambios y las amenazas cibernéticas, configuran el nuevo escenario de actuación de las organizaciones.

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La disrupción de los modelos de negocio, es una declaración abierta y permanente para encontrar razones que cambien el status quo. No existe razón para que las cosas permanezcan como están, cuando una nueva idea es capaz de controvertir y desafiar las “verdades” existentes hasta el momento. Cuando los negocios insisten en permanecer y no variar su “fórmula del éxito”, comienza una espiral descendente de su capacidad para reinventarse y sobrevivir al agreste entorno que compite sin mediar ninguna consideración con sus participantes.

Esta tendencia se confirma en el reciente estudio del MIT con Deloitte, sobre la preparación digital de las empresas, donde se indica que los retos de la organizaciones para enfrentar un entorno digital, se encuentran en la capacidad de experimentar, es decir, de tomar riesgos y lanzarse a construir nuevas apuestas de negocio, de igual manera en la limitada capacidad de asumir la ambigüedad y cambio permanente del entorno, lo que genera un agotamiento empresarial que genera tensiones entre las diferentes áreas de negocio y las expectativas, cada vez más exigentes, de los clientes.

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Lo anterior se complementa con la flexibilidad para asumir los cambios. Un cambio es una suspensión de la realidad existente, que nos cuestiona sobre nuestros saberes previos y nos invita a desconectar los conceptos conocidos, incorporar las nuevas tendencias, rarezas y contradicciones del entorno, para luego reconectar y construir una versión distinta, que abre posibilidades donde antes no eran posibles. Ser flexibles, implica sembrar y nutrirse de la savia del suelo de los negocios desconocidos y las ideas novedosas, para luego crecer y descubrir que tan alto y tan fuerte quieres ser. Esto es ser flexible, es ser vulnerable, un estudiante permanente que capitaliza cada momento como oportunidad de aprendizaje.

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La flexibilidad se logra cuando desde el diseño de la organización, se concibe el cambio como una constante que le permite a la empresa, movilizar e intercambiar sus capacidades de acuerdo con las tendencias y tensiones que se presentan. Lo anterior establece que es natural incorporar o desincorporar talentos de las áreas para construir propuestas interdisciplinarias, que den respuesta a una problemática emergente, esa que termina por impactar la manera como la empresa responde a las exigencias de los clientes ahora más informados.

Finalmente, las amenazas cibernéticas son la consecuencia natural de la inevitabilidad de la falla, de las acciones proclives que distan de las buenas prácticas y que llevan una dosis de desconocimiento, negligencia y algunas veces malas intenciones. Estas amenazas siempre han estado y estarán en el entorno, bien de forma conocida, latente o emergente. Por tanto, es necesario mantener un ejercicio de diagnóstico permanente a nivel empresarial como vista ejecutiva y de negocio, que se complementa con el análisis en profundidad de tendencias e inciertos que plantea el escenario de operaciones de las empresas.

Múltiples estudios realizados por empresas de consultoría, tanques de pensamiento y fabricantes, confirman que la vulnerabilidad digital es ahora la base sobre la cual operan las empresas que se arriesgan con propuestas en un contexto digitalmente modificado. Comprender que la convergencia tecnológica habilita espacios tanto para la innovación como para los riesgos, es fundar nuevos escenarios de análisis y reflexiones que generan posturas de negocios enriquecidas, que no sólo piensan en el negocio, sino en los retos del tratamiento de la información de cada uno de los grupos de interés objetivo de las propuestas digitales.

Así las cosas, los ejecutivos de las empresas deben comprender que no pueden asumir que conocen los riesgos o que comprenden las consecuencias de no atenderlos, pues existen nuevos y desconocidos contextos que se construyen y configuran conforme cambian y evolucionan las fuerzas geopolíticas y tecnológicas del mundo. En este contexto, ahora es necesario navegar, como lo anota Morin, en un mar de incertidumbres para tratar de identificar algunos archipiélagos de certezas, las cuales, sólo configuran un mapa posible sobre un territorio cada vez más inestable, dinámico e incierto.

Por tanto, se debe pasar de una vista de cumplimiento, centrada en la articulación y verificación de buenas prácticas en las empresas, a una basada en capacidades, entendiendo esta, como el conjunto comportamientos basados en simulaciones, prototipos y escenarios que preparan a la organización para aprender rápida y de forma flexible sobre la condiciones del entorno, y así concretar propuestas que anticipen nuevas realidades, amenazas y oportunidades para sintetizar y enriquecer una promesa de valor para sus grupos de interés ahora en un escenario volátil, incierto, complejo y ambiguo.

En resumen, las empresas del siglo XXI deberán superar el paradigma mecanicista de dividir y segmentar el conocimiento por parcelas, lo que sólo genera islas, profundas brechas de comunicación y pérdidas de propuestas inéditas; para entrar en una vista inter y transdisciplinar, donde se privilegie la creatividad, la originalidad, la inteligencia social y emocional que libere a la organización de la falsa sensación de invulnerabilidad y de la inercia que supone un modelo exitoso de negocios.

Jeimy J. Cano M.
Profesor Asociado de la Escuela de Administración de la Universidad del Rosario

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