Enel ya no quiere proyectos de generación a gran escala

Para la empresa, accionista mayoritaria de Codensa y Emgesa y dueña de Enel Green Power, una de las enseñanzas de El Quimbo es que hacer plantas grandes de producción de energía será cada vez menos rentable.

Enel ya no quiere proyectos de generación a gran escala

Juan Manuel Vargas/ CEET

Enel ya no quiere proyectos de generación a gran escala

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octubre 28 de 2015 - 01:53 a.m.
2015-10-28

Hace ocho meses Francesco Starace, CEO de la italiana Enel (socio mayoritario de Codensa, Emgesa y dueño de Enel Green Power Colombia), presentó ante todos los accionistas de la empresa el nuevo plan de reestructuración de la compañía y el plan de negocios para el 2015.

Básicamente, la restructuración consistía en dividir la empresa en cuatro líneas de negocios: generación, redes, renovables no convencionales y comercio, con el objetivo de tener economías de escala en su operación global; y en cuatro divisiones regionales que manejaran el flujo de caja en Italia, Iberia, América Latina y Europa del Este. La estrategia ha funcionado y la empresa ha hecho ahorros que se cuentan en millones de euros, pero va por más.

Starace, apasionado por las bicicletas y la poesía, pasó por Colombia acompañando al primer ministro italiano Matteo Renzi, y le concedió una entrevista a Portafolio en la que también contó por qué ahora prefieren proyectos pequeños.

¿Hay un cálculo de qué tanto ahorra la empresa con la reorganización que están haciendo?

Sí, demostramos una baja en los costos de manutención y operación que en cinco años anula completamente el efecto de la inflación. Equivale a decir que bajamos estos costos de inversión en manutención globalmente casi del 5 % en todo el grupo, que es un montón de dinero porque la inversión global es de millares de euros.

Llega usted y están a punto, finalmente, de prender El Quimbo, ¿se esperaba encontrarse con los problemas que tuvieron?

Sí. Siempre estas plantas de ese tamaño tienen obstáculos, es bastante normal, y creo que va a ser así en otras plantas en otros países. Pero ya hemos prendido la primera máquina de El Quimbo, creo que entre 14 y 15 de noviembre empieza a generar.

¿Qué aprendizaje les dejó este proceso para futuros proyectos?

Hemos aprendido que va a ser mucho más difícil en el futuro hacer este tipo de inversión. Recordemos que El Quimbo empezó cinco años atrás y tuvo un curso de tramitación de 4 a 5 años, en total fueron diez años desde la primera idea hasta que produjera energía. Son plazos muy largos.

Por eso, en nuestra nueva estrategia, hemos decidido no incluir plantas de ese tamaño, sino muchas más plantas pequeñas. Digamos que 100 megavatios está bien, ya no 1000 o 500, tanto en hídricas como en térmicas.

¿Y ese cambio es solamente en Colombia?

No, es en todo el mundo. Es una tendencia mundial.

¿Cómo es el retorno de esa inversión en proyectos más pequeños?

Bueno, el plazo es más corto y no tenemos una situación donde ponemos plata hoy para dentro de diez años cobrar algo.

En una década todo cambió en el país, una idea que era buena diez años atrás puede que ya no lo sea 10 años después, es un riesgo.

En cuanto al negocio de distribución, ¿han planteado expandirlo desde Bogotá y Cundinamarca hacia otras regiones?

Hay un pequeño problema en Colombia, porque las reglas impiden a un operador exceder un tamaño de más del 25 por ciento, si mal no recuerdo. Esto puede tener sentido en la generación, porque es un negocio libre y un tamaño más grande en un solo operador le daría un poder de mercado increíble. Pero en las redes es al revés, entre más grandel, más eficiente eres, puedes bajar costos y tarifas, además los precios son regulados.

Por esto creo que vamos a pedir un pequeño cambio (en la regulación) en ese sentido para crecer más. Porque ya estamos cerca del techo.

Lleva un año largo en Enel, ¿cuál es su balance?

Bastante bueno, hemos cumplido con una operación importante en esta reorganización. Empezamos la transformación de América Latina, desde la separación con Endesa, cuyo valor creció muy bien en el mercado. Y ahora vamos a hacer la misma cosa en toda Latinoamérica. Tenemos este plan que la compañía Enersis (que maneja el negocio en A. Latina) ya le ha presentado a los accionistas y nos convence.

¿Cómo estaba la estructura y cómo quedaría ahora?

Antes de esta transformación tenemos un holding que se llama Enersis y que cotiza en Santiago y en Nueva York, que tiene casi 80 compañías, algunas cotizadas también, con una interconexión entre ellas bastante impresionante, se necesita un diagrama que ocupa 5 diapositivas para describir todas las interconexiones.

Esta compañía la tenemos en Chile, pero tiene activos en ese país, en Perú, Argentina, Brasil y Colombia, así que si un accionista quisiera una inversión en una compañía colombiana tiene que comprar todas las demás y hemos observado que hay diferencias muy fuertes entre los países, hay inversores a los que les podría interesar solo Chile, o solo Colombia.

La reorganización va a poner frente a los inversores esta posibilidad de tener subholdings que puedan verse como fuentes de inversión particular.

¿Es decir, que eso abre la puerta a que se hagan emisiones individuales?

¿Y está en los planes?

Ahora está en los planes la separación de la infraestructura, después vamos a ver por cada país si tiene sentido hacerlo, o si no.

En el 2016 vamos a analizar en particular todo esto.

¿O sea que sí es posible que haya una eventual salida a bolsa de las filiales de Colombia?

No tenemos este plan en este momento, pero no tenemos tampoco como plan no hacerlo.

Nohora Celedón
nohcel@portafolio.co