‘El consumo de plástico es bajísimo en Colombia’

La vicepresidenta comercial del negocio de plásticos para A. Latina de
Dow Química espera un crecimiento de 10 % para este año en el país y la región.

Paloma Alonso, vicepresidenta comercial del negocio de plásticos para Latinoamérica de Dow Química.

Paloma Alonso, vicepresidenta comercial del negocio de plásticos para Latinoamérica de Dow Química.

Archivo particular

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congom@portafolio.co
mayo 09 de 2016 - 07:20 p.m.
2016-05-09

Pese a la coyuntura de volatilidad de las monedas que frena las intenciones de inversión de los clientes, la compañía Dow Química espera para este año crecer 10 por ciento en Latinoamérica y Colombia en su negocio de plásticos.

Así lo afirma Paloma Alonso, vicepresidenta comercial para esa área, quien dice que las oportunidades son importantes por el bajo consumo per cápita de este material.

¿Cómo están los negocios al cierre del primer trimestre?

En general, el primer trimestre suele ser un poco más tranquilo y lento para la industria plástica. El segundo y el cuarto son, tradicionalmente, más fuertes. El sector del plástico es muy joven y crece por encima del Producto Interno Bruto. Vemos que en Colombia, a pesar de que la volatilidad de la moneda está causando muchos problemas a nuestros clientes, hay una tendencia creciente en la industria plástica, particularmente en el sector del envase, sobre todo alimenticio.

¿Cómo estuvo el 2015 y cuáles son las perspectivas?

El año pasado fue excelente para la compañía. Estamos en un proceso muy consolidado de diferenciación e incremento de la innovación en nuestra industria de envasado, y tuvimos un año bueno en el mundo y en Latinoamérica. Cumplimos el objetivo de crecer 10 por ciento. El 2016 se plantea como un año parecido, con una volatilidad muy grande, que es un elemento de incertidumbre no deseado.

"La volatilidad de las monedas
crea incertidumbre en nuestros
clientes y retrasa sus proyectos".

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Pero la demanda real y la industria siguen, apoyados sobre unos fundamentales muy firmes. Quizás el más importante es que el consumo por persona de plástico en Latinoamérica todavía es bajísimo con respecto a países pioneros y más desarrollados. La cantidad de envases que uno necesita para su vida en una clase media creciente es algo que va a ir en aumento en Colombia y en toda esta región. Por lo tanto, este año manejaremos algunas olas asociadas a las macroeconómicas, pero lo más importante es que el mercado crece con fuerza.

¿Cuáles son las cifras de consumo de plástico?

El consumo por persona en Colombia lo tenemos cifrado en 9 kilos, mientras que un país desarrollado está entre 25 y 30 kilos.

¿En Latinoamérica qué país sobresale?


Chile es un país pionero, Brasil también va adelante. Pero Colombia, y en general Latinoamérica, está bastante más baja.

¿Cuál sería la meta de crecimiento concreta?

Hace un año y medio nos fortalecimos en esta región. Aumentamos la estructura y el personal. Estamos en un proceso de incrementar nuestro equipo y tener más vendedores y fuerza técnica en el mercado. Nuestra intención es que en medio de un mercado que va a crecer en torno al 6 por ciento, nosotros estemos en 10 por ciento este año.

¿La región qué representa para la compañía a nivel global?

Latinoamérica es el 25 por ciento de la compañía a nivel global. Por su parte, Colombia, con los países andinos, representa 15 por ciento de la región.

¿Cómo participan ustedes en el debate sobre sostenibilidad?

Estamos extremadamente comprometidos con la sostenibilidad, y para nosotros eso pasa por un uso responsable de los artículos y por lograr envases que sigan esa intención. Ahí centramos nuestros esfuerzos de innovación. Luego, en nuestra área de sustentabilidad, colaboramos mucho con agentes para ayudar a resolver los grandes problemas que tenemos como sociedad. Debemos ser capaces de reciclar la mayor cantidad posible de plástico, entender cómo lograr la disposición eficiente y económica y, en resumen, cerrar el ciclo del plástico para que este producto termine en un lugar previsto y añadiendo valor.

¿Cómo garantizan el cierre del ciclo?

No lo podemos garantizar, eso le corresponde al usuario final, que debe depositar el envase en el sitio adecuado, pero estamos involucrados en proyectos con diversos países para aumentar el reciclaje, para que haya más reciclaje organizado, para quemar plástico y para aprovecharlo en energía. Estamos ayudando a entender de qué manera se puede educar.

"La cantidad de envases necesaria
para una clase media creciente es
algo que va a ir en aumento".

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¿Cómo ha impactado la caída de los precios del petróleo?

El petróleo es importante para las petroquímicas y para los fabricantes de plásticos como Dow. Es una variable que nos afecta en costos, pero también en la dinámica de mercado. Hoy por hoy, el hecho de que el precio del petróleo esté volátil nos hace daño porque altera las monedas de los países. Eso crea incertidumbre en nuestros clientes y los hace retrasar sus proyectos de crecimiento y de inversión, porque están a la espera de que su percepción de riesgo baje.

¿Eso lo han sentido?

Sin lugar a dudas. Los clientes siguen caminando, pero es indudable que podría ir más rápido el desarrollo del mercado.

¿Cree que puede darse una estabilidad?

Yo creo que sí. Los mercados están buscando su nivel de soporte y es de esperar que estemos evolucionando a un cierto punto de estabilidad. Pero tampoco es previsible que eso vaya a suceder en un corto plazo. Probablemente va a darse con vaivenes.

¿Qué tienen en innovación?

Manejamos cuatro mercados en los que nos centramos: el de los envases para alimentos, las aplicaciones industriales, lo que llamamos rígidos (tuberías y tapas de las botellas), e higiénicos (pañales y productos de higiene femenina).

En esos cuatro mercados desarrollamos toda nuestra fuerza técnica para innovar y tenemos grandes proyectos en cada uno. Por ejemplo, en el sector alimenticio somos pioneros en crear demanda para el embalaje flexible. La idea es buscar sostenibilidad para usar menos producto o para usar un solo tipo de producto, y estimular el reciclaje. También bajamos el espesor de esos embalajes, siempre buscando que proteja al producto por más tiempo, con menos material y generando menos desperdicio de comida.