Escuela de Gastronomía Mariano M. abre panadería al público

Mañana nace L’ecole Patisseri, una empresa que busca formar estudiantes emprendedores.

Escuela de Gastronomía Mariano M. abre panadería al público

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Escuela de Gastronomía Mariano M. abre panadería al público

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abril 03 de 2013 - 12:19 a.m.
2013-04-03

Lo que comenzó como una respuesta a la necesidad de hacer pasantías y poner en práctica lo aprendido en clase, mediante un modelo de producción interna y de venta a los estudiantes, se convirtió en una panadería pastelería abierta al público.

Así es como nace L’ecole Patisseri, la panadería y pastelería de la Escuela de Gastronomía Mariano Moreno, que mañana será inaugurada oficialmente, y que se convierte en un mensaje para los estudiantes de que sí se puede hacer empresa en Colombia, pero hay que saberlo hacer, seguir las normas, las leyes y los pasos.

“Iniciamos con un modelo de producción interna que fue muy exitoso, tanto, que dijimos, abramos una panadería en donde puedan hacer sus pasantías y a la vez aprender sobre cómo se estructura un negocio nuevo, para que además salgan con la capacidad de montar uno, conociendo de costos, de precios, de normas de higiene, de seguridad”, dice Alejandro Manrique Escallón, director de la Escuela de Gastronomía Mariano Moreno, en Bogotá.

Fue tan positivo el resultado que luego abrieron la panadería al público, en un espacio reducido, pero que hoy se amplía y da origen a una propuesta diferente e innovadora, que demandó una inversión de 50 millones de pesos solo en muebles, hornos, mesas y otros elementos fundamentales. Un negocio que deja margen, con precios razonables.

“El concepto nació en junio, lo consolidamos en diciembre del año pasado, como algo pequeñito y ahora llegó el momento de ampliar y hacer algo verdaderamente suficiente para que los estudiantes del programa de panadería y pastelería y los de cocina que también ven un módulo de este tema, puedan montar una verdadera práctica y el público reciba un pan de calidad, a un buen precio, competitivo”, agrega Manrique.

Luego de un estudio sencillo del mercado en los alrededores de la sede de la calle 127 y de analizar las diferentes propuestas de producto, definieron su propia identidad.

Los alumnos están felices. Para Carlos Andrés Rojas, panadero y pastelero profesional de este lugar, “hay un crecimiento laboral, personal y una entrada económica. Es venir a la realidad, poner en práctica todo, desde precios, materias primas, costos, ventas, atención al cliente. Yo antes hacía pan de manera artesanal, pero he aprendido de fórmulas, de innovación y de muchos otros temas”, agrega, mientras piensa que ahora sí es viable el negocio que siempre ha querido montar, y sostenerlo.

Por ejemplo, L’ecole Patisseri ya piensa en abrir otros locales en la sede de la Escuela de la calle 71, también en Bogotá´, y en su sede de Medellín, como un negocio con todo lo que esto implica. “La panadería tiene un centro de costo independiente, debe ser autosuficiente y responder a la inversión, con una rentabilidad adecuada”.

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