'Esperamos que La Colosa tenga licencia ambiental en 2020'

Felipe Márquez, vicepresidente de asuntos corporativos de la empresa, asegura que, pese a la fuerte oposición que tiene el proyecto minero en el Tolima, las comunidades ya están cansadas de la utilización de este tema para fines políticos.

Felipe Márquez Robledo, vicepresidente de Asuntos Corporativos de Anglogold Ashanti.

Archivo particular

Felipe Márquez Robledo, vicepresidente de Asuntos Corporativos de Anglogold Ashanti.

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noviembre 06 de 2014 - 01:19 a.m.
2014-11-06

El proyecto La Colosa podría llegar a ser la mina de oro más grande de Suramérica, pero el desarrollo de este proyecto debe avanzar por un terreno espinoso.

Un amplio sector del departamento de Tolima, donde está el proyecto, ha manifestado su oposición a la iniciativa mediante marchas, audiencias públicas y consultas populares.

Sin embargo, para el vicepresidente de Asuntos Corporativos de AngloGold Ashanti, Felipe Márquez Robledo, la oposición que existe al proyecto tiene sus bases en el desconocimiento del proyecto y de la actividad minera como tal y, además, está viciada por intereses políticos.

A pesar de esto, el ejecutivo confía en que la empresa logrará sacar adelante el proyecto.

¿En qué estado está el proyecto La Colosa?

Estamos en una etapa de prefactibilidad, lo que quiere decir que estamos buscando las mejores opciones para diseñar un modelo minero. En ese diseño conceptual vamos a tomar dos años más, así que solo hasta el 2018 definiremos qué modelo adoptar y ahí arranca la fase de factibilidad. En esta fase se busca el apoyo de los grupos de interés, gobiernos, comunidades.

Una vez superemos esa etapa, empezamos el proceso de licenciamiento que iniciaría en el 2018 y esperamos que en el 2020 nos otorguen la licencia. La construcción de la mina tardaría entre 3 y 4 años, así que estaríamos listos para entrar en operación comercial entre el 2023 y el 2024.

¿Pero de las alternativas que han estudiado ya tienen algunas certezas?

Hasta hoy hemos tenido 90 alternativas, pero la esencia de la prefactibilidad es que nada está definido. Hay opciones preferidas. Como hoy se ve el proyecto creemos que puede ser un tajo a cielo abierto, que debería haber la zona de disposición del tanque de relaves y el material de estériles deberían estar juntos y creemos que debería haber una planta de procesamiento, todo esto en Cajamarca. Así es como se está viendo hoy. En seis meses si nos volvemos a ver de pronto ya no es eso.

¿Y en cuanto a reservas?

Las reservas hoy están en 29 millones de onzas aproximadamente de la fase uno de La Colosa.

Usted dice que la fase que viene son los acuerdos con grupos de interés pero, ¿no le parece que la fuerte oposición de las comunidades es un riesgo grande para la inversión?

Uno no puede generalizar, yo no puedo decir que todo el mundo quiere a La Colosa, pero también puedo decir que no hay una gran oposición. La mayoría de la gente está en el ‘no sabe no responde’. Yo creo que es una minoría la que hace una oposición radical, porque no se hace con discusión técnica. Siempre he querido una oposición que me diga qué le preocupa y por qué, pero lo que no pueden decir es que vamos a hacer que el volcán Machín explote o a derretir los nevados, ese tipo de comentarios no tienen fundamento y lo único que demuestran es una oposición más política que técnica.

Política o no, tiene mucho eco y ese tipo de oposición ha frenado ya proyectos grandes en el país...

Los colombianos tenemos que entender que este es un país de derecho y hay unas reglas de juego, y no porque a mí no me gusten quiere decir que yo puedo buscar vías de hecho para hacerlas cumplir.

Yo como compañía minera no puedo decir que aún si no me dan un permiso igual voy a ir a explorar, pero la comunidad también tiene que entender que si la autoridad da un permiso, ellos tienen que respetarlo. Lo que está pasando es que hay gente que está siendo mal influenciada y está siendo manipulada para unos efectos.

¿Cómo interpreta entonces la consulta en Piedras?

En Piedras la gente no sabe a qué se opuso. La gente que se opuso a que no quería morir, a que no quería ser envenenada, a que no quería que le acabaran el agua, haga esa pregunta en cualquier lugar y le van a responder lo mismo. La tecnología que se usa en Piedras para hacer estudios de suelos es la misma que se usa para hacer un edificio en Bogotá y a nadie se le ocurre decir que esta máquina acaba el agua o explota un acuífero. Hay una cantidad de mitos que solo hacen daño.

Esa oposición también tiene sustento en posiciones expresadas por autoridades como Cortolima...

Cortolima es la autoridad local regional, yo la respeto como tal y siempre los invito a que tengamos debates técnicos sobre temas en particular. Pero tenemos que quitarle el tinte político a la discusión.

¿Qué error ustedes reconocen hasta ahora que han cometido?

Nosotros tuvimos una etapa de mucho silencio en la que mandábamos el mensaje de que el proyecto era secreto. Y no hablábamos era porque la información aún es muy preliminar, no porque fuera confidencial. El anuncio de La Colosa se hizo al revés, no le contamos primero a la comunidad, entonces cuando se informó la gente no sabía de qué le estaban hablando.

¿Cree que la empresa podrá revertir esa politización a la que se ha llegado con el proyecto?

Sí, creo que vamos en una buena dirección, pero toma tiempo. Para mí un granito de arena fueron las elecciones del Congreso, de las personas que trataron de ganar su curul con la campaña contra La Colosa o contra la minería, ninguna quedó.

La gente no quiere que le digan que cada vez que hay algo malo se responsabilice al proyecto. La gente quiere tener un mejor PIB (Producto Interno Bruto), mejor salario y que baje el desempleo. Ese debate de cortina de humo, para desviar las discusiones sobre los temas importantes, ya aburrió.

PRESENTARÁN SOLICITUD PARA GRAMALOTE

Este año la empresa tiene planeado la presentación de la solicitud de licencia ambiental para el proyecto minero Gramalote, en Antioquia.

Este es un proyecto entre 6 y 7 millones de onzas de reservas, que tendría una producción de 450 mil onzas al año.

Según el cronograma, iniciaría construcción entre el 2020 y el 2021, y sería el proyecto de oro más grande del país.

La empresa tiene otro proyecto en Antioquia, Quebradona, que está en proceso de prospección.

Nohora Celedón

nohcel@portafolio.co