En esto consiste el negocio 'uno a uno' de los zapatos Toms

Blake Mycoskie, director ejecutivo de la compañía, estuvo en el país contando su historia y explicando en qué consiste el modelo de negocio del que es pionero: ‘one to one’.

Blake Mycoskie, CEO de Toms.

Archivo particular

Blake Mycoskie, CEO de Toms.

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septiembre 28 de 2015 - 05:21 a.m.
2015-09-28

Un niño de bajos recursos en África tiene el mismo par de zapatos que Vivienne Pitt, una de las hijas de Angelina Jolie y el actor estadounidense.

De hecho, las alpargatas marca Toms que la reconocida actriz y otras celebridades como Blake Lively usan para salir de compras, decenas de niños en las zonas más pobres del mundo las calzan para poder ir a la escuela.

¿Cuál es la única diferencia entre los zapatos que recorren las calles de Hollywood y los que usan jóvenes en Etiopia para caminar varios kilómetros hasta la siguiente fuente de agua dulce? Que en Los Ángeles tuvieron que pagar por ellos, a los pequeños en el cuerno de África se los regalaron.

El artífice de aquello que suena como un sueño es Blake Mycoskie, un estadounidense a quien estando de viaje por Argentina lo golpeó la que es una realidad para millones de niños en Latinoamérica: las condiciones suelen ser tan precarias que no tener un par de zapatos puede ser la razón para no poder ir a la escuela.

El estadounidense estuvo en el Caribe Biz Forum 2015, evento empresarial organizado por la Cámara de Comercio de Barranquilla, en el que habló de cómo aquello que era tan solo una ilusión, hoy es una marca tan reconocida como Coca Cola.

ZAPATOS PARA PODER IR A LA ESCUELA

Era 2006 y Mycoskie se obsesionó con esa escena. Tanto, que se la comentó a su profesor de Polo. Le contó que estando en un restaurante había conocido a un par de jóvenes realizando voluntariado, quienes le ofrecieron acompañarlas en su trabajo. En aquello que él en un inicio vio como una vía para estar más en contacto con la cultura del país suramericano, conoció a un pequeño que andaba por las calles descalzo.

Pero más que aquella triste imagen que corría de un lado a otro esperando que fuera su turno para que el par de jovencitas vistieran sus pies, lo que marcó un antes y un después en su vida fue la respuesta de su instructor: “¿y qué va a pasar cuando ellas no estén? Terminarán su voluntariado, los niños seguirán creciendo y, en un par de años, los pequeños volverán a quedarse sin zapatos”.

Mycoskie cuenta que no durmió. Que al siguiente día anotó en una vieja libreta lo que para él era la solución a su dilema.

Junto con su profesor de Polo, contactaron a personas que confeccionaban alpargatas, aquel modelo de zapatos común en la región pero ajeno para países como Estados Unidos. Se llevó unos cuantos pares, la idea que se escondía dentro de los zapatos y regresó a Los Ángeles.

“Dediqué mis fines de semana a llevar las alpargatas para que ciertas tiendas las vendieran. No les dije en un inicio mi misión y a ellos les gustaron. Cuando les conté que por cada par que vendiera le regalaría otro a un niño en condiciones económicas precarias, se emocionaron conmigo y empezaron a ayudarme”, cuenta el CEO.

El negocio empezó a avanzar a pasos agigantados. Medios como LA Times y Vougue reseñaron a Toms en extensos artículos mientras las ventas se disparaban. Hoy Toms ha vendido más de 35 millones de zapatos. Cuando le preguntan a Mycoskie cuántos ha donado, el estadounidense que ya bordea los 40 responde con una sonrisa de obviedad: “más de 35 millones de pares”.

INSERTAR LA CARIDAD EN EL NEGOCIO

La sencilla idea de Mycoskie resultó un modelo empresarial innovador al que ya muchos llaman ‘one to one’: por cada artículo que venda se regala el mismo a quien lo necesite o se brinda un beneficio con el que una comunidad no cuente.

El proyecto funciona por lo que le resultó tan claro a Mycoskie desde un inicio: “todos los negocios exitosos son acerca de la gente”. Una compañía con propósito es una mejor empresa y convierte a la gente en su más fiel aliado.

Los clientes, explica el CEO, se convierten en los publicitarios perfectos de la marca y, por tanto, las redes sociales terminan siendo el medio más propicio para estar presentes.

“Es difícil tener buenos empleados e incluso más complicado motivarlos y mantenerlos. Darles una razón para trabajar de tu mano los motiva, porque ese es el valor más codiciado hoy en día”, puntualiza Mycoskie.

MÁS QUE ZAPATOS

Innovación es una meta que siempre está en el horizonte del CEO. Por eso – y siendo consciente de que el mundo no solo necesita zapatos – la empresa se ha convertido en más que solo alpargatas.

Hoy hay gafas marca Toms, de las cuales cada par vendido ayuda a una persona sin recursos con problemas de vista, y café tostado, del cual cada taza provee de agua dulce a quienes no tienen acceso a ella.

Pero a la iniciativa altruista de Mycoskie también le han resultado críticas. El CEO cuenta que no fue fácil escuchar a quienes no les convencía el proyecto porque cuestionaban la creación de empleos y un modelo que tendía a ser asistencialista. El estadounidense ‘cogió al toro por los cuernos’: decidió llevar las fábricas de sus artículos a las zonas más necesitadas, donde también estaban supliendo falencias con sus donaciones.

Hoy India, Kenia y Etiopia son algunos de aquellos lugares que concentran más del 40 % de los centros de fabricación de Toms donde se emplean a locales quienes, al final de la jornada, trabajan por su propia gente.

@GutierrezAnaMa

anagut@portafolio.co


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