Ética y ganancias: ¿como el agua y el aceite?

Un grupo de emprendedores pone a reflexionar sobre ética y ganancias a directivos de importantes empresas.

Un empleado feliz es leal y productivo y atrae, en consecuencia, a buenos y leales clientes.

Archivo particular

Un empleado feliz es leal y productivo y atrae, en consecuencia, a buenos y leales clientes.

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mayo 25 de 2015 - 12:28 a.m.
2015-05-25

En un mundo donde la mayoría se postra ante el becerro del dinero sorprende que un importante grupo de emprendedores ponga a reflexionar sobre ética y ganancias a presidentes y directores de área de las más importantes organizaciones empresariales y sociales de Colombia.

Para realizar el encuentro ‘La coherencia ética: fundamento de la sostenibilidad organizacional’ los organizadores partieron de la premisa de que la sociedad colombiana, afectada por múltiples violencias en todos los campos, incluido el económico, está enferma y necesita ser tratada para frenar el avance de un mal que está carcomiendo todos los valores.

El objetivo principal es “hacer una reflexión guiada por expertos para debatir sobre los más importantes conflictos o dilemas éticos que enfrentan las organizaciones y definir los comportamientos deseados asociados a los valores corporativos”, explica a Portafolio Amelia Pretelt, una de las organizadoras del encuentro.

“Esperamos que las instituciones que acudan puedan llevarse un documento para compartir con todos sus colaboradores y aplicar el método propuesto por la consultora norteamericana Lisa Huetteman, que facilitará la interiorización y aplicación de esos valores en la vida cotidiana. Son muchas las entidades, grandes y pequeñas, de Estados Unidos que se han beneficiado del sencillo, práctico y rentable método que ella ha propuesto”, añade.

Huetteman, autora del libro The True Value of Core values: Five Keys to success through values centered in leadership (El verdadero valor de los valores básicos: Cinco claves para el éxito a través de los valores centrados en el liderazgo, es también consultora para el desarrollo del talento y cofundadora de Black Diamond Associates, una premiada firma norteamericana de consultoría.

Empresas como el Hospital de la Florida, Spartan Stores, Chappell Roberts, Store Office Environments, The Fectel Company, Suncoast Team Solutions, Cornerstone Solutions y Rutgers Painting han prosperado gracias a su método, según su libro, ya traducido al español.

EN CARTAGENA

El evento en el que participará se enmarca en la celebración de los 100 años de la Cámara de Comercio de Cartagena y se realizará el 18 de junio en la Heróica. Es convocado por esa entidad y por organizaciones como PHD (Podemos Hacer la Diferencia); Consultoría Humana y el Centro Internacional de Responsabilidad Social.

También, por Guión, Fundación para el Desarrollo Humano; Cecodes (Consejo empresarial colombiano para el desarrollo sostenible); Nutresa, la cuarta compañía más grande de América Latina en capitalización bursátil y Esenttia, perteneciente al grupo empresarial Ecopetrol.

Como conferencistas y panelistas también están invitados los colombianos Amaury de la Espriella, especializado en finanzas en Harvard, Berkeley y en Netherlands International Institute for Managment, expresidente de Terpel y actual presidente de Esenttia (antigua Propilco) y quien fue elegido como Empresario del Año en 2011.

Igualmente, Adolfo Meisel Roca, PHD de la Universidad de Illinois, y con candidatura en Sociología en la Universidad de Yale, investigador e historiador y actualmente codirector del Banco de la República, y Soraya Montoya, máster en Administración de Salud de la Universidad de Harvard, experta en temas de convivencia, cultura y seguridad ciudadana y actual directora ejecutiva de la Fundación Empresarial Saldarriaga Concha, entre otros.

LAS CINCO CLAVES DEL ÉXITO

Huetteman, que trabaja desde 2003 con pequeñas empresas de Tampa Bay (EE. UU.), que han sido exitosas al aplicar los valores fundamentales que ella promueve, realizará en Colombia su primera conferencia internacional;asegura a Portafolio que su método “facilita la promoción y aplicación práctica de los valores corporativos consignados en los Códigos de Ética”. En su libro encontramos ejemplos prácticos como facilidades de trabajo y bienestar para los empleados en todas las áreas pues, para Huetteman, un empleado feliz es leal y productivo y atrae, en consecuencia, a buenos y leales clientes y eso solo trae beneficios económicos a las empresas.

Explica que reclutar, contratar y entrenar a un nuevo empleado no solo puede costar entre 1 y 3 veces su salario, sino que conseguir a un nuevo cliente cuesta cinco veces más que mantener a uno contento.

“Los empleados que son infelices y dejan de fumar cuestan dinero a la empresa. Los empleados que no están conformes, no son productivos y afectan negativamente a aquellos con quienes trabajan”, subraya.

Por eso, “tener directrices para la toma de decisiones (es decir, valores fundamentales claros y definidos, que son entendidos por todos) acelera la toma de decisiones y aumenta la confianza. Las empresas con competencia digna y empleados de confianza dignos son más rentables. Por eso hacer lo correcto con empleados y clientes es rentable”, afirma.

DECISIONES Y VALORES FUNDAMENTALES

Menciona que MJM Electric, una cooperativa eléctrica fundada hace 76 años, es “un ejemplo específico de una empresa que tomó decisiones con base en sus valores fundamentales”, que respetan y apoyan a sus empleados y aseguran que su presidente, Marcos Mazur, practica el liderazgo centrado en valores con mucho éxito.

Por eso, “MJM atrae hoy a los mejores trabajadores eléctricos de la mano de obra sindicalizada, y recientemente fue nombrada como la Empresa del Año por la Cámara de Comercio de Tampa. Creo que el enfoque de Mazur en valores es una de las principales razones, quizá la principal, para el notable éxito de la compañía”.

Recuerda que, en cambio, la falta de ética y la codicia hicieron naufragar carreras y empresas como las de Jeffrey Skilling y Kenneth Lay, de Enron, y de Bernie Ebbers, de MCI Worldcom, una importante empresa de telecomunicaciones que se declaró en quiebra en 2002.

La aplicación de valores corporativos, que crean una cultura de empresa, en cambio, “han redundado en beneficios como mayor productividad, desarrollo del sentido de pertenencia, mayor economía en los recursos que se utilizan y una mejora relevante en la calidad de las relaciones y trabajo de los equipos en las diferentes áreas de las organizaciones”, explica Pretelt.

Añade que eso y el desarrollo de un proceso de paz en Colombia convocan a todos “a desarrollar modelos que, real y prácticamente, apoyen la transformación social. Es fundamental que las directivas de las organizaciones se den la oportunidad de tener un espacio para la reflexión práctica, que se les facilite encontrar la coherencia entre la ética y la rentabilidad en los negocios, compartiendo, viviendo y honrando con todos sus grupos de interés sus valores corporativos, cuya aplicación permita la construcción de una nueva realidad social para Colombia”.

Gloria Helena Rey

Especial para Portafolio