Una reunión entre vecinos

Los residentes cercanos a las 27 universidades del centro de Bogotá temen
ser desplazados por su expansión y por la inyección de las constructoras.

Panorámica del centro de Bogotá.

Panorámica del centro de Bogotá.

Archivo particular

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POR:
Gloria Helena Rey
marzo 07 de 2016 - 06:59 p.m.
2016-03-07

Los habitantes de las localidades de La Candelaria y Santa Fe no están contentos con la agresiva expansión y presencia de las 27 universidades en el sector, ni con el auge desenfrenado de la construcción inmobiliaria, que ha multiplicado los precios de la vivienda en el centro clásico de Bogotá.

Temen convertirse en desplazados urbanos porque ya se está vendiendo el metro cuadrado en el sector a entre 8 y 14 millones de pesos, lo que también repercutirá en el aumento del precio de los servicios, los impuestos y el costo general de vida.

Afirman que la agresiva y ambiciosa expansión de las universidades y de las constructoras no sólo los está acorralando para vender sus viviendas a bajo precio sino que, además, universidades como la de los Andes y el Externado están causando, con su desenfrenado e irresponsable crecimiento, graves destrozos ambientales en los cerros orientales de Bogotá sin que se les aplique la ley para frenarlas y sancionarlas.

Temen que con el centro de Bogotá termine sucediendo lo que pasó con el de Cartagena, que primero se dejó depredar y fue desvalorizado y después se elevó a un estrato impagable para sus habitantes tradicionales, que se vieron obligados al desplazamiento urbano.

No entienden por qué las 27 universidades que funcionan en el centro, en su mayoría privadas, que ganan miles de millones de pesos al año por los altísimos precios que cobran por la educación, no invierten en la recuperación efectiva de la zona ni ofrecen a los cientos de jóvenes y adultos vulnerables del sector opciones educativas como becas y capacitación que los ayude a progresar. Consideran que estas instituciones son apáticas frente a los problemas sociales que las rodean e implacablemente depredadoras, lo que contradice los principios que las respaldan y enorgullecen.

UN TERRITORIO PARA EL BUEN VIVIR

Así los expresaron residentes, líderes comunales y representantes de asociaciones de vecinos y otras organizaciones de las localidades de la Candelaria y Santa Fe en el primer foro para encontrar caminos y construir un territorio para el buen vivir, convocado por la Corporación de Universidades del Centro de Bogotá (CUCB), que lidera la Universidad Central desde mayo de 2015.

El encuentro fue moderado por el actor Nicolás Montero, quien insistió desde el principio en que se trataba de una reunión de vecinos en la que los asistentes podían expresar sus preocupaciones, opiniones y las expectativas con respecto a los problemas que los afectan y a la presencia de las universidades en la zona.

"Temen convertirse en desplazados urbanos porque ya se está vendiendo el metro cuadrado en el sector a entre 8 y 14 millones de pesos".

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La idea de este primer encuentro fue “conocer con mayor detalle a las comunidades de las dos localidades, que albergan hoy unos 130 mil residentes, con el fin de escuchar la percepción que tenían de las universidades que habitamos en esta zona”, dice a Portafolio Fabio Raúl Trompa Ayala, secretario general de la Universidad Central y de la CUCB.

PARTICIPACIÓN CIUDADANA

“Este ejercicio de participación ciudadana corroboró, en parte, el diagnóstico inicial de que las instituciones de educación superior son autistas respecto a problemas como los altos índices de pobreza, la defensa del patrimonio histórico y cultural, el desarrollo urbanístico, a espaldas de la comunidades afectadas y la invasión del espacio público, entre otros aspectos”, añadió.

Admitió que lo que más lo sorprendió fue “la intensidad del debate, las posiciones tan distantes sobre el análisis de la realidad que nos circunda y la férrea posición negativa que algunos vecinos tienen sobre la actuación de las universidades. Hubo muy pocos comentarios positivos pero se cumplió con el objetivo principal de conocer las opiniones de los habitantes y dar espacio a la conformación de mesas temáticas para tratar con más profundidad los diferentes asuntos para hacer del centro un territorio mejor planeado, seguro, con soluciones para la movilidad y el uso razonable de los espacios públicos, etc. Y eso sólo es posible con el aporte de las diversas comunidades que lo habitamos, de forma temporal o permanente”.

Se crearon 6 mesas de trabajo sobre educación, desarrollo urbanístico, cultura ciudadana, seguridad, medioambiente y movilidad y, aunque el debate fue intenso, terminó por agradar a todos, pese a reservas. Albeiro Madrigal, que preside la asociación clúster de turismo de la Candelaria, considera que “fue una reunión importante porque durante más de tres horas más de 150 personas debatieron sobre los principales problemas y se crearon mesas de trabajo para buscar soluciones, pero lo que no nos gustó fue que no hubo presencia de ni de representantes de las respectivas alcaldías ni de las restantes 26 universidades que integran la CUCB”.

CAPITAL FINANCIERO

Con la aprobación del Plan estratégico del centro en el 2007 se iniciaron una serie de obras en el centro de Bogotá con el propósito de transformarlo, pero habitantes del sector se quejan de que lo que se busca es favorecer, sobre todo, al capital financiero pero, en su detrimento.

Uno de ellos recordó a Portafolio que el gobierno del presidente Juan Manuel Santos creó en 2012 la empresa de Renovación Urbana Nacional Virgilio Barco con el propósito de desarrollar los proyectos CAN y ministerios, esto último en la Candelaria, que implica la demolición de 9 manzanas, pero que la comunidad no fue consultada y que se les ofrecieron por sus viviendas precios irrisorios.

Rafael Santos, rector de la Universidad Central, que se ha puesto sobre sus hombros el reto de conducir y hacer prosperar de forma armónica y productiva este encuentro de vecinos, admite que el reto no es fácil pero que la Universidad que preside está decidida a llevarlo adelante para demostrarle a la comunicad que su objetivo principal es ayudarla a impulsar su sano desarrollo y la prosperidad de su entorno. “Es un reto difícil y no sé si alcanzaré a consolidar este proyecto pero, al menos, dejaré el camino allanado para poner a la universidad al servicio de la comunidad. No con campañas, sino con acciones concretas”.

Gloria Helena Rey
Especial para Portafolio