‘La mitad de las culturas del mundo son corruptas’

Mark Pieth montó el sistema de transparencia de la Fifa, el cual, según él, la dirigencia no aplicó. Ahora asesora al Gobierno de Panamá. 

“La Fifa de Gianni Infantino no se diferencia en nada de la de Joseph Blatter”, asegura Mark Pieth.

“La Fifa de Gianni Infantino no se diferencia en nada de la de Joseph Blatter”, asegura Mark Pieth.

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Portafolio
junio 09 de 2016 - 06:43 p.m.
2016-06-09

“La Fifa de Gianni Infantino no se diferencia en nada de la de Joseph Blatter”.

La afirmación viene de Mark Pieth, quien montó el sistema anticorrupción del máximo ente mundial del fútbol y ahora está asesorando a Panamá para hacer más transparente el registro de empresas en su territorio. Como presidente del grupo antisoborno de la Ocde, donde se desempeñó hasta el 2013, Pieth también planteó los requisitos en ese campo para que Colombia entre a la organización y la semana pasada estuvo en Colombia, donde se dirigió a más de 300 militares. En ese momento accedió a hablar con Portafolio.

¿A qué vino al país?

En los últimos meses, el Ejército inició un proceso de transformación con miras a lo que se viene con la firma de la paz, y en este, el general Alberto José Mejía identificó la transparencia como fundamental para lograr mayor legitimidad. Entonces decidieron crear una nueva estructura, que es la Dirección de Aplicación de las Normas de Transparencia del Ejército (Dante) y lanzaron la campaña ‘yo soy Dante’ para que todos los miembros de la institución se asuman como responsables de la transparencia. Yo vine como invitado a la conferencia de apertura, donde hubo más de 300 militares, pero además hice un taller donde me explicaban sus problemas, sus posiciones.

¿Cómo cambiar la cultura de la corrupción?

Eso nos lo han preguntado muchos estos días, pero es tambien la pregunta que hay que hacerle a la otra mitad del mundo. Porque la mitad de las culturas del mundo son corruptas. La corrupción tiene muchos orígenes y uno es la cultura. Además esté el deseo de poder en un extremo y en el otro, la necesidad de sobrevivir. Si yo gano 50 dólares al mes no puedo vivir con ese ingreso, y en principio se exige que el Estado me ayude. Los problemas de Colombia no son particulares, si se va a Panamá o al sur es igual.

¿Qué tanto le falta al país para estar a la altura de la Ocde en materia de anticorrupción?

Eso no es tan difícil, porque la Ocde se focaliza en la corrupción transnacional, es decir, la de fucionarios y extranjeros. No se puede decir que los empresarios colombianos sobornen más que los franceses o japoneses. Están igual. Pero hay un problema desde el punto de vista de la Ocde: el poder judicial no es necesariamente confiable. Han cambiado muchísimas leyes e introducido la responsabilidad penal de las personas jurídicas. La dificultad es que están las normas, pero no hay cómo cumplirlas.

¿Cuál es la diferencia con el resto de países?

En Colombia hay poderes y oficinas que funcionan bien y otras que no. No es un asunto de nacionalidad, pero sí de la cultura de la organización. Si el poder judicial no funciona, es difícil.

¿Por qué no funciona?


Porque es demasiado lento, tiene reputación de recibir sobornos, y lo que escuchamos del público es que no le tienen confianza al sistema judicial.

De corrupción oficial se habla mucho, pero ¿cómo hacer más transparentes las empresas?

Para ser totalmente directo, las empresas son parte del problema. En mi trabajo en la Ocde, mi responsabilidad fundamental era investigar las compañías del norte desarrollado que iban a sobornar en los países del sur. Lo que encontré es que se portaban como honestas en sus países y deshonestas cuando salen de su país.

¿Cómo investigar la corrupción en ellas?

He investigado 2.500 compañías con actividades en Irak en el contexto del escándalo de las Naciones Unidas de petróleo por comida y es muy complejo, pero se puede hacer. Teníamos toda suerte de informaciones. Por ejemplo, en lo que salió de los papeles de Panamá había otra fuga de información que dio datos muy interesante sobre conexiones, y ahora los fiscales pueden armar el rompecabezas con todo eso. La suya es una pregunta muy amplia y hay muchos mecanismos para investigar a las empresas. Pero yo soy un optimista, de hecho se pueden hacer cosas. Aún después de 25 años de trabajar en anticorrupción eres optimista.

¿Cuál es su función ahora en Panamá?


Se trata de sugerir medidas para asumir el futuro de país, como hacer más transparentes sus registros de compañías que se forman, para hacer de Panamá un miembro aceptable de la comunidad de naciones.

LA FIFA NO CAMBIÓ CON LA LLEGADA DE INFANTINO, AFIRMA

¿Cuál fue su papel en Fifa?

Ese trabajo lo hice con algunos colegas entre el 2011 y el 2013. Se trataba de montar una estrategia contra la corrupción en la entidad.

¿Qué falló allí?


Yo acompañaba la reforma como especialista independiente. Creamos un grupo de doce personas, entre futbolistas, periodistas, representantes de clubes y ligas, así como especialistas en gobernanza. Escribimos dos informes: el primero hablaba de crear grupos independientes, como un comité ético, introduciendo también la separación de poderes, porque antes era Blatter el que decidía a quién investigar. El segundo buscaba separar la investigación y el poder judicial, es decir quién obtenía las pruebas y quién definía la culpabilidad. Luego, había una especie de comité de auditoría independiente.

¿Qué pasó después?


Domenico Scala y Francois Cala no lograron que aplicaran la segunda fase.

¿Debe desaparecer la Fifa?

Esto no será, porque hay mucho dinero e intereses. No sería una mala idea crear una nueva institución. Al principio se esperaba que el nuevo presidente fuera un ‘Francisco’ (renovador), y este chico no es un ‘Francisco’.