Esta fábrica de helados bajó más de 60 % su gasto de energía

Productos Tonny triplicó su capacidad de producción y está buscando nuevos mercados. El secreto ha sido modernizar equipos, instalar sistemas de control y cambiar muchos procesos. Esta es la historia.

Esta fábrica de helados bajó más de 60 % su gasto de energía

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Esta fábrica de helados bajó más de 60 % su gasto de energía

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octubre 28 de 2015 - 02:00 a.m.
2015-10-28

La reconversión de sus procesos no solo le ha generado a la fábrica de helados Tonny un ahorro superior al 60% en la energía que consume, sino que la obligó a buscar nuevos mercados, debido a que ha elevado su producción.

Se trata de un buen ejemplo para el país, donde los empresarios se quejan de que los costos energéticos les restan competitividad y más en una coyuntura en la que se rumora que habrá alzas en las tarifas por el fenómeno de ‘El Niño’.

Esta empresa localizada en el municipio de Urrao, en el extremo de Antioquia que linda con Chocó, fue de las primeras compañías en el país en vincularse al Programa de Energía Limpia de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) y gracias a eso adquirió subsidios sobre la inversión de unos 1.200 millones que hizo en el cambio de equipos por otros más eficientes y ahorradores.

Hace dos años las continuas ‘disparadas’ de los breckers de la energía cuando varios equipos se encendían al tiempo y la imposibilidad de crecer bajo esas condiciones llevaron a la junta de la compañía a buscar una solución.

Entonces, Jhon Mario Durango, el hijo del dueño, viajó a Europa a ver qué era lo último en montajes en la industria de los helados, aparte de que se hicieron otras cotizaciones en el mismo país. A la vez, contactaron con el Programa de Energía Limpia, que les dio una subvención del 25% sobre el costo de la maquinaria y los ha asesorado.

Así, Tonny cambió la única máquina de frío con la que elaboraba y almacenaba sus productos por un sistema consistente en un equipo que se encarga de proveer la temperatura para las cavas, y para darle la consistencia al helado se usan otras máquinas de batido de bajísimo consumo energético y volúmenes superiores de producción.

El ingeniero Paulo López, del Programa de Energía Limpia, quien ha estado al pie de la reconversión, explica que, tras instalar la maquinaria, en un principio incluso el gasto de energía fue 15 % mayor y el análisis de lo sucedido los condujo a ajustar procesos, ubicar equipos electrónicos para medir consumos de energía y a producir más para que la operación fuera rentable.

De entre 120 y 150 cajas de conos por turno se pasó a 1.200 debido a que para darles el punto en los congeladores se tardaban de 3 a 6 días y con el sistema de choque térmico bastan entre 20 y 25 minutos. Para la crema el cambio fue de 30 días a 20 horas por tanda.

Antaño se hacía una gran galleta con helado en la mitad y se partía manualmente, con un cuchillo, para llevar los trozos cuadrados al congelador y después empacarlas. Hoy día todo lo hace una máquina, con gran precisión.

“Antes, era la tía Tere –una hermana del fundador– la que decía si había que batir más o tocaba adicionar una cantidad mayor de un ingrediente”, cuenta Osorio, quien es sobrino de Antonio Durango, el iniciador y actual gerente. Y López advierte: “Si se hacen cambios de tecnología pero se sigue con los vicios de antes no se logra nada”.

Osorio destaca que, sin embargo, la automatización no trajo despido de personal sino que, por el contrario, se generaron algunas plazas y se especializaron labores, porque se requirió una supervisión más profesional del proceso y tener mayor control en la calidad.

SUENA LA REGISTRADORA

Adicional al aumento en la rentabilidad, ha bajado el gasto de energía en ventiladores y bombas y con la instalación de claraboyas que evitan encender muchas luces en el día.

El resultado con todas las medidas tomadas fue que las cuentas mensuales de energía bajaran de 40 a 24 millones de pesos. La factura del agua también rebajó por haber cambiado los compresores de pistón.

Además, de un 9% en segundas se pasó a 0,3% y se liberó espacio en la planta para bodegaje.

La firma expendía helados a Antioquia, Chocó y el Eje Cafetero y tenía alguna presencia menor en Valle y Cauca, pero concentrada en ciudades pequeñas y municipios. Pero al sacar una mayor cantidad de helados se vio urgida a plantear una expansión. De hecho, después de la reconversión han llegado a Córdoba y Montería, y ahora incursiona en Medellín.

Esto le permitirá crecer de 5 a 10 % en el 2015 frente a la facturación de casi 14.000 millones de pesos del 2014, a pesar de que el primer semestre del año estuvo muy lento por el estancamiento de las economías locales en algunas áreas de distribución.

El retorno de la inversión estaba calculado a 48 meses, pero con el incremento de la producción será a menos tiempo.

Néstor López
Enviado especial
Urrao (Antioquia)
Con invitación de Usaid