Falleció Emilio Botín, el ‘rey’ de la banca en España

El jefe de la dinastía Santander le apostó al mercado de Latinoamérica en la década de 1990.

Emilio Botín falleció este miércoles a los 79 años de un infarto.

Reuters

Emilio Botín falleció este miércoles a los 79 años de un infarto.

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septiembre 10 de 2014 - 11:48 a.m.
2014-09-10

Emilio Botín, el hombre que transformó al pequeño banco regional español Santander en el mayor prestamista de la zona euro, murió el martes por la noche de un infarto a la edad de 79 años.

Botín era la cabeza de una familia de banqueros, que fundó su abuelo. Pensaba retirarse en unos seis meses de la presidencia del Santander, que detentaba desde 1986.

Con una gestión extremadamente personal, Botín contribuyó a transformar la pequeña entidad financiera en uno de los grandes grupos bancarios del mundo, llevando la llama del logo del Santander por todo el mundo.

UN 'MAZAZO'

Bajo su dirección, Santander se embarcó en una vorágine de adquisiciones en la década de 1990 en Latinoamérica y se lanzó también al mercado británico con la compra de Abbey National en el 2004 por más de 9.000 millones de libras.

La noticia sobre la muerte de Botín sorprendió al mundo financiero y político en toda España.

“Ha sido una sorpresa y al mismo tiempo un mazazo”, dijo el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, quien se reunió con Botín la semana pasada en la que lo encontró en “muy buena forma”.

La expansión del banco comandada por Botín protegió al Santander de la crisis de la zona euro y de la larga recesión en España, donde ahora el banco obtiene solo el 14 por ciento de sus ganancias.

Sin embargo, no todo ha sido éxito. El retorno total para los accionistas de Santander en los últimos 10 años ha sido menor al de rivales como JPMorgan y HSBC, dos bancos con los que a Botín le gustaba compararse, según colegas.

El banquero también fue objeto de controversia. Su familia, que posee apenas un 2 por ciento del Santander, pagó 200 millones de euros en el 2011 para evitar cargos de evasión de impuestos relacionados con una cuenta en un banco suizo.

“Botín ha sido el rey extraoficial de España. Su muerte crea incertidumbre y un vacío de poder en la cúspide”, dijo el gerente de un fondo de cobertura en Londres, que pidió que no se mencionara su nombre.

ANA PATRICIA ES LA HEREDERA DEL ‘IMPERIO’ ESPAÑOL

La ‘princesa’ fue educada por décadas para suceder a su padre y asegurar el linaje financiero.

Al mejor estilo de las historias de las grandes dinastías, Ana Patricia Botín fue educada durante décadas para suceder a su padre Emilio Botín al frente de Banco español Santander y, de esta forma, asegurar que el linaje bancario siguiera llevando las riendas del mayor prestamista de la eurozona.

A penas unas horas después de conocerse la muerte del banquero, el Consejo de Administración del Banco Santander la nombró, por unanimidad, como nueva presidenta de la entidad.

Ana Patricia, de 53 años, se convirtió en la cuarta generación que se encarga de dirigir la entidad.

Elegante y brillante, la “princesa de Santander”, como la han calificado algunos medios, es madre de tres muchachos, de cabellera oscura y ojos marrones.

Nacida en octubre de 1960 en la ciudad de Santander, en el norte de España, en el seno de una familia de banqueros, la nueva presidenta del grupo, hizo toda su carrera en el sector de las finanzas hasta convertirse en el año 2010 en máxima responsable de la filial del grupo español en el Reino Unido.

Economista, de la universidad estadounidense de Harvard y con una larga experiencia bancaria, ha sido incluida en la lista de los más influyentes del mundo, por medios como la revista Forbes y el diario británico Financial Times.

Heredó de su padre el amor por el golf y la adicción por el trabajo.

EL MERCADO LATINO AYUDÓ A PASAR LA CRISIS

El Banco Santander, a la cabeza de su fallecido presidente Emilio Botín, le apostó a América Latina. La estrategia ayudó al banco a amortiguar la larga recesión que sufrió España. Según datos de la entidad, Latinoamérica aporta el 51% del resultado total del grupo gracias a su negocio en Brasil, México, Chile, Argentina, Uruguay, Perú y Puerto Rico, donde suma más de 6.000 oficinas, con cerca de 91.000 empleados que atienden a más de 44 millones de clientes.

Aunque el banco vendió sus activos en Colombia en el 2011, desde el año pasa- do pidió la autorización para volver a operar acá.

TEMEN EFECTO ‘ESPIRITO SANTO’

La decisión de que le suceda su hija puede suscitar alguna controversia, porque las dinastías bancarias han estado bajo crítica tras el escándalo que hundió al banco portugués Banco Espirito Santo y por el que se investiga a la familia fundadora.

“Una sucesión no debería ser simplemente decir ‘mi hija se hará cargó’”, dijo un experto en gobierno de empresas de un gestor global de fondos que administra acciones de Santander, hablando a condición de anonimato.

Sin embargo, otros dicen que Ana Botín, quien ha pasado la mayor parte de los últimos 25 años en el banco, puede ofrecer una muy bienvenida continuidad.

“El asunto clave es si el control familiar es o no algo bueno. Finalmente, depende de la persona y su hija es una astilla del mismo palo”, dijo Philip Saunders, uno de los jefes de Investec Asset Management.

“El control familiar o una fuerte influencia impulsa la visión de largo plazo, lo que es importante en el contexto bancario, porque los bancos que tienden a comportarse de manera procíclica destruyen el valor de los accionistas”, dijo.

Agencias