Fenómeno de ‘El Niño’ llegaría con efectos de sequía en agro

La única defensa que tienen, por ahora, los agricultores frente al verano que se registra en el país, es la humedad dejada en los suelos por el invierno pasado.

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agosto 14 de 2012 - 03:06 a.m.
2012-08-14

El sector agropecuario sabe qué ocurrió el pasado verano. Los pastos y los cultivos se secaron, cayeron heladas, centenares de cabezas de ganado murieron por escasez de alimento, otro tanto tuvieron que ser sacrificadas en mataderos y frigoríficos para bajar la presión sobre los potreros, decenas de quebradas desaparecieron, los ríos se convirtieron en pequeños arroyos, a la naciente industria de la piscicultura se le agotó el oxígeno, miles de hectáreas de bosques se incendiaron, en tanto que los consumidores tuvieron que pagar altos precios por la poca comida que salía al mercado.

Pese a este catastrófico panorama que vivió el país en los últimos tres ‘Niños’ (1993, 1998, y con menor intensidad en el 2009), el campo colombiano sigue desprotegido a la hora de hacerle frente al prolongado verano.

Lo que ya pasó no sería alarmante si ‘El Niño’ no estuviera rondando de nuevo al territorio nacional.

Y con un agravante: el golpe llegará en momentos en que muchos productores agropecuarios, ni siquiera han podido recuperarse de las pérdidas generadas por la reciente visita de ‘La Niña’, convertida en uno de los inviernos más fuertes de los últimos tiempos, y que azotó al país entre el 2010-2011 y los primeros tres meses del 2012.

Las alarmas están prendidas.

El propio presidente de la República, Juan Manuel Santos, aseguró, en días pasados, que los efectos de la sequía que está por venir “pueden ser más devastadores que los dejados por el invierno que acabamos de padecer”.

POCA ACCIÓN

Los gremios están preocupados porque hay mucho diagnóstico pero poca acción para las soluciones.

El seguro climático que el Gobierno quería hacer obligatorio, fue revisado y no ha podido despegar.

Ante la inminencia de una masiva siniestralidad, las aseguradoras han intentado diseñar pólizas cuyo costo resulta demasiado alto para los agricultores, porque los reaseguros internacionales también se subieron.

El Ministerio de Agricultura ha comenzado a desempolvar las cartillas editadas hace cuatro años, que contienen una larga lista de recomendaciones para los productores, en tanto que la Comisión Nacional de Crédito sigue dándole vueltas al tema de los seguros agropecuarios, y Finagro y el Banco Agrario, promueven sus líneas para la construcción de infraestructura de riego y de almacenamiento de comida para los animales.

“No es que el verano nos vaya a coger con los pantalones abajo, sino que nunca los hemos tenido arriba”, afirma Rafael Hernández, presidente de Fedearroz.

Este alimento es uno de los cultivos básicos en la dieta de los colombianos y de los que más agua necesita para su producción. Aclara, sin embargo, que el problema no se sentiría en este semestre sino en el arranque del 2013.

Pero la realidad es una sola: Colombia está rezagada en materia de riego, no se han construido reservorios de agua, las zonas de protección de cuencas son cada vez más débiles, en tanto que la agricultura no ha avanzado hacia la obtención de semillas resistentes a las sequías.

CULTURA DEL SEGURO

Rafael Mejía, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), es menos pesimista. Dice que en lo que resta de este año la producción no se verá afectada debido a que el nivel freático del suelo aún es alto, por la cantidad de agua que cayó en los últimos dos años.

El dirigente gremial hizo un llamado a los productores sobre la necesidad de “entender que los seguros no son un gasto sino una inversión”.

José Félix Lafaurie, presidente de Fedegán, considera, en cambio, que la situación es calamitosa.

“El pasado fenómeno de ‘El Niño’ redujo los ingresos de los ganaderos en casi medio billón de pesos, mientras que ‘La Niña’ tuvo un impacto similar. Estamos sin pastos porque el invierno los acabó y ahora viene la sequía”.

Lafaurie dice que el Gobierno debe entregar semillas subsidiadas para producir forraje y sembrar maíz, que permitan alimentar el ganado en la sequía.

Los dirigentes coinciden en que si no hay un plan de contigencia ‘El Niño’ le dará al agro otro golpe en seco.

Édmer Tovar M.

Editor de Portafolio

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