Habrá cambios en los trazados de 10 vías sin terminar

Blindar las viejas concesiones de los efectos del clima costará inicialmente 500.000 millones de pesos.

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agosto 24 de 2012 - 04:22 a.m.
2012-08-24

Con 500.000 millones de pesos, provenientes de los fondos de Adaptación y de Calamidades, el Ministerio de Transporte empezará a ‘repotenciar’ concesiones adjudicadas en las pasadas administraciones para blindarlas a los efectos del cambio climático. Según cálculos de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), conocidos por EL TIEMPO, al menos 10 de las 25 concesiones viales que actualmente están en construcción o mantenimiento pasarán por el quirófano para hacerlas más resistentes a las lluvias cambiando trazados y usando túneles y viaductos (puentes).

Los ajustes más urgentes se concentrarán en Ruta Caribe, Transversal de las Américas, Cúcuta-Pamplona y Autopista Bogotá-Medellín, las más afectadas por el invierno, que se convirtió en el mejor ‘interventor’ al dejar al descubierto entre el 15 de septiembre de 2011 y el 18 febrero de este año 158 debilidades en las vías (Ver gráfico).

Lo preocupante de las cifras es que de los viejos contratos solo el de la Ruta del Sol está asegurado a través de pólizas contra esos riesgos. En el resto de proyectos, el Gobierno debe sacar de su bolsillo para atender las emergencias, señaló la ANI.

Por eso, una buena parte de los cambios serían a través de obra pública, a cargo del Invías, y para las nuevas obras se esperará el ‘empujón’ de inversionistas, aprovechando la ley de asociaciones público-privadas.

Esta carga se alivianaría con las concesiones de cuarta generación, que se lanzarán el 18 de septiembre, pues la ANI asegura que los estudios y diseños incluyen la mitigación del cambio climático, y las obras deben estar respaldadas por pólizas.

Al terminar las intervenciones, el Gobierno buscará que el mantenimiento quede en manos de los concesionarios, como se hará con el nuevo puente de Gambote, sobre el Canal del Dique en la vía a Cartagena, pues la vieja estructura se fracturó con el invierno.

En obras adicionales, como segundas calzadas, variantes y pasos peatonales, “una salida es que los concesionarios que tienen la vía principal las hagan a través de adiciones, eso sí, con el visto bueno de los entes de control”, aconseja Juan Martín Caicedo, presidente de la Cámara Colombiana de Infraestructura (CCI).

El dirigente gremial dice que, a largo plazo, se deberán construir vías para carga.

“Dejemos que los turistas se vayan a los picos y la carga la mandamos por túneles, por debajo de las montañas”, sugiere.

La tarea hacia el futuro, dicen expertos, será entender que la verdadera causa por las que colapsan las vías, tras un episodio invernal –según el Banco Mundial–, no es el fenómeno climáticAo, sino las deficiencias en el diseño y la ausencia de prevención y mantenimiento. Un estudio reciente de la entidad revela que hacer un mantenimiento adecuado a una vía cuesta cinco veces menos que reconstruirla.

ARGUMENTO

“Si una carretera en 4 o 5 años necesita una variante o un puente peatonal, hay que hacerlo. O si la vía pasa por un terreno que no es geológicamente viable, toca rectificar el trazado”, dice ANI.

Christian Pardo Quinn

Redacción de Economía y Negocios

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