La historia de una empresa colombiana
que nació de una tesis universitaria

Poltec está produciendo almidón modificado que antes se importaba. Crecería tres veces en ventas.

Víctor Hernández, de 35 años, tiene con un socio un porcentaje de Poltec. El resto es de empresarios que creyeron en ellos.

Víctor Hernández, de 35 años, tiene con un socio un porcentaje de Poltec. El resto es de empresarios que creyeron en ellos.

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Portafolio
marzo 13 de 2016 - 08:08 p.m.
2016-03-13

En el 2003, un año en que el dólar estuvo casi tan caro como hoy día, pues llegó hasta los 2.888 pesos, Víctor Hernández estaba realizando su tesis de grado en la Universidad Eafit de Medellín para graduarse como ingeniero de procesos, y por eso se le ocurrió que lo mejor era un proyecto para sustituir productos importados y exportar.

Finalmente, se decidió por producir almidones modificados, un insumo que se emplea para dar textura en las industrias de alimentos, papeles y textiles, y que era importado en su totalidad.

Aunque en los años posteriores la divisa fluctuó a la baja, el proyecto siguió avante y hoy, otra vez con una devaluación más alta que la de los inicios, les permite recoger los resultados.

Poltec, la empresa que fundó Hernández, adaptó tecnología que se usa para procesar almidones del maíz y de otras fuentes en Estados Unidos para hacerlo de yuca colombiana.

“Nos llega el almidón en polvo y de ahí diseñamos reacciones químicas, enzimáticas o físicas y le aportamos las propiedades diferentes. Uno mete en el proceso un producto blanco y sale aparentemente igual, pero su estructura molecular es completamente diferente”, explica Hernández.

La firma ha crecido a ritmos sorprendentes: de 150 toneladas que vendía en el 2014 pasó a 300 el año pasado y la perspectiva son 900 toneladas en el 2016. La facturación del 2015 ascendió a 1.500 millones de pesos.

Actualmente vende para EE. UU. el 10% de la producción y está abriendo mercado en Ecuador, República Dominicana, Argentina y Chile. Esto además de seguir aumentando la presencia local. Con esas claves, su meta, que suena ambiciosa, es llegar a facturar de 10.000 a 15.000 millones de pesos en unos 3 años. “La gran ventaja que tenemos es que las grandes compañías ya comienzan a buscarnos”, apunta Hernández, quien ahora es director ejecutivo de la firma.

Su cliente principal actualmente es el Grupo Éxito, que emplea los hidrocoloides (nombre técnico para los almidones de yuca modificados) en varios alimentos.

La empresa cuenta con una planta en La Estrella (al sur de Medellín), que fue montada en el 2010 e inició operación comercial en el 2012. Puede procesar hasta 300 toneladas por mes, con 20 trabajadores, de los cuales 6 son profesionales que se dedican a procesos de innovación buscando aplicaciones diferentes del producto.

Según Hernández, en la evolución ha sido fundamental el apoyo que ha recibido de Eafit, de la incubadora de empresas Créame y de otros programas de emprendimiento de la Alcaldía de Medellín y la Gobernación de Antioquia. También, varios empresarios importantes que han creído en el proyecto actuando como ‘ángeles inversionistas’ y que le aportan dinero y conocimiento.