Impuesto a las bebidas azucaradas
generaría un recaudo de $ 2,9 billones al año

Cada vez más países se suman a esta iniciativa que, además del recaudo, generaría beneficios a la salud pública. En Colombia se abre el debate.

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marzo 27 de 2016 - 09:45 p.m.
2016-03-27

El mundo da pasos acelerados en la imposición de tributos a las bebidas azucaradas, con el fin de disminuir las muertes por excesos de azúcar que afectan la salud de las personas.  

Educar Consumidores, una organización que estudia los efectos del consumo en el bienestar, está promoviendo un impuesto a las bebidas azucaras que para ellos debe ser del 30 % -la propuesta del Ministerio de Salud es del 20 %-, el cual generaría un recaudo de 2,9 billones de pesos al año.

La urgencia de esta medida radica en las alarmas que prende la organización: según la Encuesta Nacional de Situación Nutricional del 2010, más de la mitad de los adultos en el país y el 17 % de los menores presentaban sobrepeso y obesidad.

“Hay una clara relación entre esta situación, el consumo de bebidas azucaradas y el aumento de enfermedades crónicas no transmisibles”, declara Esperanza Cerón, directora de la organización, en el marco del foro ‘Impuestos a las bebidas azucaradas, una medida saludable’ realizado en la Universidad Javeriana.

Los hechos son la mejor prueba. La revista Circulation publicó el año pasado que 184.000 personas murieron en 2010 por consumir este tipo de refrescos. La mayoría de muertes se dieron en América Latina.

Pero, ¿por qué se está buscando frenar el consumo de estas bebidas con un impuesto?
Según la doctora Cerón,  esta es la medida más costoefectiva.

“Ya lo probó la Organización Mundial de la Salud. Ellos recomiendan que, para lograr los efectos deseados, el impuesto tiene que ser superior al 20 %”, explica Cerón.

De hecho, ya son cinco naciones las que han adoptado esta medida. La última fue Reino Unido: anunció el impuesto este miércoles 16 de marzo.

"No estoy preparado para revisar mi etapa en este Parlamento, en este trabajo, y decir a la generación de mis hijos: 'Lo siento, sabíamos que había un problema con las bebidas azucaradas'", dijo el ministro de Finanzas, George Osborne al Parlamento. "Sabíamos que causaban enfermedades. Pero evitamos las decisiones difíciles y no hicimos nada", dijo.

Reino Unido se suma a Francia, Bélgica, Hungría y México que han puesto algún tipo de impuesto a las bebidas con azúcares añadidos, mientras que los países escandinavos introdujeron gravámenes similares desde hace años, con distintos grados de éxito.

El éxito del impuesto también lo respalda la experiencia vivida en México. Este país, que lidera el ranking de muertes por bebidas azucaradas, aprobó a finales de 2013 la medida. La deducción fue del 10 %.

Según estudios independientes realizados en la nación, en el primer año hubo una reducción de consumo del 6 % y del 9 % en la población de escasos recursos.

Sin embargo, la Alianza por la Salud Alimentaria en México va por más: sueña con el día en que los mexicanos prefieran hidratarse con agua que con bebidas azucaradas, porque les sale por la mitad del precio.

UN TEMA QUE TAMBIÉN ES AGRARIO

En Nueva York, encontrar un jugo natural puede resultar muy costoso: lo que cuesta un vaso es lo que se paga por un almuerzo. Así lo denuncia el médico brasileño Fabio da Silva Gomes.

Apunta que esto sucede en un país en donde se consumen productos ultraprocesados y el acceso a alimentos frescos es limitado. El peligro que él anuncia es que esto suceda en nuestras naciones.

Esta realidad no es muy lejana. Según ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri, Colombia importa 10 millones de toneladas de alimentos al año, 45 millones de dólares al mes en frutas y verduras, el 40 por ciento del arroz; en trigo, el ciento por ciento; en maíz amarillo, 3,4 millones de toneladas, la mitad del fríjol y el 60 por ciento de las lentejas que se consumen.

Un impuesto como el de las bebidas azucaradas incentivaría el consumo local de bebidas naturales, lo que repercutiría positivamente no solo en la salud de los colombianos, sino en el bienestar del agro nacional.

“Necesitamos más producción campesina. Estamos revisando nuestra política agraria, estamos en una crisis ambiental y lo que necesitamos es fortalecer el agro colombiano, que la gente compre más nuestros alimentos, que los campesinos en el país más biodiverso del planeta produzcan más comida y que la compremos a nuestros propios productores. La idea es que no tengamos que importar para hacer alimentos procesados que nos hacen daño para la salud”, puntualiza Cerón en un tema que abarca mucho más que las bebidas.

Por ahora, se está dando una batalla a la vez.