No integramos ningún cartel de pañales: Tecnoquímicas

Con cifras en mano, el directivo Francisco Barberi, presidente de Tecnoquímicas, niega la acusación de la Superindustria de que su empresa se alió con competidores para repartirse el mercado de los pañales en Colombia y pactar precios y calidades.

Barberi dice que su empresa incluyó características de gama alta en sus pañales de baja gama.

Carlos Ortega/ Portafolio

Barberi dice que su empresa incluyó características de gama alta en sus pañales de baja gama.

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septiembre 01 de 2014 - 02:03 a.m.
2014-09-01

El 4 de agosto se desató en el país un escándalo descomunal debido al pliego de cargos que formuló la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) contra las cinco firmas que dominan el 96 por ciento del mercado de los pañales para niños en el país. Según el superintendente Pablo Felipe Robledo, estas se habrían cartelizado para aumentar artificialmente el precio del producto y fijar la calidad del mismo, así como la forma de comercialización.

Francisco Barberi, representante legal de Tecnoquímicas, una de las empresas señaladas en la investigación, habló en exclusiva con Portafolio y negó los cargos.

¿Qué responde cuando escucha la afirmación de que Tecnoquímicas hizo parte de un cartel para abusar del consumidor?

Comienzo por aclarar que Tecnoquímicas es la compañía distribuidora de los productos Winny, ajena a las determinaciones de mercado. La empresa encargada de su manufactura, definición de precios, producto y comunicación es Tecnosur.

Aceptando la precisión, ¿cuál es su respuesta?

En teoría, ¿qué sucede cuando hay un cartel? Que se suben los precios, se rebaja la calidad, se congelan las participaciones, se limita la producción y se minimiza la promoción. En Colombia, en el mercado de pañales, nada de esto ha sucedido en los últimos 15 años. Por el contrario, lo que ha ocurrido es un cambio drástico en las participaciones de los competidores, una disminución de los precios en términos reales, una mejora continua de la calidad y un aumento significativo de la capacidad productiva. Estos hechos son concretos y verificables. Esto no es cartel y no ha sido un abuso, sino un beneficio claro al consumidor. En otros países, las autoridades de competencia verifican los efectos anticompetitivos antes de anunciar la posible configuración de carteles.

¿Hubo acuerdo para repartirse el mercado colombiano?

No. De ninguna manera. Los acuerdos anticompetitivos se realizan para repartir mercados y mantener estables las participaciones.

Tecnosur pasó de tener una participación del 21 por ciento en el 2000 al 54 por ciento en el 2014 con su marca Winny. Eso solo es posible en un ambiente de alta rivalidad.

¿Y lo de subir los precios de los pañales?

Las auditorías independientes de Nielsen demuestran que en los últimos 15 años los precios de pañales, descontando la inflación, han disminuido 37 por ciento en términos reales. Adicionalmente, los datos internacionales demuestran que los precios al consumidor en Colombia son iguales o inferiores a otros países de la región.

¿Qué hay de la calidad?

Tecnosur incluyó características de sus pañales de las gamas Premium en los productos de gamas bajas, sin afectar el precio de estas últimas, de forma que el consumidor pudiera acceder a pañales de mejor calidad a un menor precio. La estrategia de Winny ha sido ganar participación ofreciendo la mejor relación costo-beneficio para el consumidor. En conclusión, ninguno de estos efectos anticompetitivos que se mencionan aplica al caso nuestro.

¿Cómo rebate la cifra de los 770 mil millones de pesos que habrían pagado de más los colombianos por este supuesto arreglo?

Los colombianos no han pagado de más. La rentabilidad de la industria pañalera en Colombia ha estado consistentemente por debajo de su rentabilidad en el mundo. Los estados financieros de Tecnosur demuestran que, durante el periodo 2000-2013, el margen de utilidad sobre ventas fue en promedio 6,6 por ciento, cuando en el mundo en este sector está entre 10 y 18 por ciento. Y la rentabilidad sobre el patrimonio de Tecnosur fue de 5,1 por ciento, mientras que esta llega a 18,1 por ciento en el mundo, 21,7 por ciento en Estados Unidos y 19,3 por ciento en países emergentes.

¿Cómo explica la cifra?

No entiendo cómo calculan los 770 mil millones de pesos que se han mencionado como utilidades indebidas. Para llegar al promedio del estándar mundial de margen sobre ventas, el precio ha debido estar 8 por ciento más alto del que en realidad tuvo durante todo el periodo. Y para que los colombianos hubieran pagado los 770 mil millones de más, suma que sí resultaría indebida, los precios tendrían que haber estado un 13 por ciento más altos aun; esto es, haber llegado a 21 por ciento por encima de lo que fueron todos los años. Absurdo. Nada de esto sucedió. La realidad fue que la industria aquí ganó el 7 por ciento, la mitad del promedio mundial.

Sin embargo, ¿tuvieron lugar reuniones con sus competidores?

Las reuniones a las cuales hace referencia la investigación iniciada se explicarán debidamente ante la SIC, porque nunca tuvieron efecto anticompetitivo ni contra el consumidor. Estas reuniones cuentan con todo el soporte legal para su realización. Tampoco es de olvidar que las interacciones entre competidores no son anómalas per se, ni en los gremios ni en otros escenarios, e inclusive pueden llegar a ser procompetitivas si se traducen en un beneficio al consumidor.

¿Algunas se dieron fuera del país?

Hace más de diez años, hubo algunas reuniones en el exterior en las que Kimberly, como anfitriona, definía la agenda y los invitados a cada encuentro. Se hicieron fuera del país porque a los más altos funcionarios de Kimberly no se les permitía viajar a Colombia por motivos de seguridad. Asistimos dentro del marco de la relación entre Kimberly y Tecnosur. Para ese entonces, Kimberly ya participaba accionaria y administrativamente en Tecnosur, tal como Kimberly-Clark Corporation lo ha reportado al público en sus informes anuales ante la Comisión de Valores de EE. UU. (SEC) desde 1998.

¿Cuál es ahora la relación de Tecnoquímicas con Kimberly Clark?

Ambas fueron socias en Tecnosur entre 1998 y mayo del 2014. Actualmente, no hay ninguna relación societaria.

¿Por qué fueron socios?

La historia de esa relación comenzó en 1998, cuando Tecnoquímicas necesitaba vender activos para cumplir obligaciones con acreedores. Esto incluyó a Tecnosur. Kimberly-Clark, a través de su subsidiaria colombiana Kimberly Colpapel, adquirió el 50 por ciento de esta sociedad, propietaria de los pañales de marca Winny.

Kimberly designaba la mitad de los miembros de la Junta Directiva, el Revisor Fiscal y el Director Financiero.

¿Diría que hay plena competencia en ese mercado?

Aunque el mercado colombiano de pañales tiene pocos oferentes, se caracteriza por una feroz rivalidad estimulada por el anhelo de Winny de ganar mercado ofreciendo la mejor relación costo beneficio para el consumidor. Los resultados, validados por firmas auditoras tan prestigiosas como Nielsen y Evonik, han sido: la reducción del precio en términos reales y una permanente innovación tecnológica que ha llevado a Colombia a tener uno de los pañales de mejor calidad de la región.

¿Qué más argumentos dan?

Otro indicador que constata el nivel de competencia es el incremento sustancial en la inversión en publicidad de la categoría. La inversión promedio anterior al 2000 aumentó a partir de entonces en un 60 por ciento cuando Tecnosur dinamizó su inversión publicitaria para Winny como parte de su estrategia, en franca lid contra sus competidores en Colombia. Estas no son indicaciones de una industria ‘cartelizada’, sino, por el contrario, de alta rivalidad.

¿Qué planes tienen frente a lo dicho por la Súper?

Infortunadamente, en la presentación del caso por la SIC y en su repercusión en medios, se percibe la situación como un caso juzgado. Pero como ha indicado la SIC más recientemente, esta es una investigación que apenas comienza. Nosotros colaboraremos y demostraremos nuestra contribución a la competitividad en este mercado.

¿Cuál va a ser el mensaje central?

En lo que respecta a la gestión de Tecnosur como dueña de Winny y de Tecnoquímicas como distribuidora, no existió acuerdo alguno que afectara al consumidor o a la libre competencia.

Por otro lado, si el acuerdo comenzó hace 14 años, según indica la SIC, estas empresas tampoco podían haber promovido alguna conducta anticompetitiva, dada su estructura societaria, sus circunstancias financieras y su débil participación inicial en el mercado.

Además, Tecnosur no participa en otros mercados y territorios mencionados por la SIC como el origen de los posibles acuerdos anticompetitivos que investiga.
El golpe de imagen ha sido fuerte

No puedo negar que las declaraciones imprecisas que se prestan para interpretaciones equívocas causan mucho daño y afectan injustamente el desarrollo de los proyectos, porque las rectificaciones llegan tarde y sin resonancia.

LA FIRMA PLANEA UN GRAN CENTRO DE INVESTIGACIÓN EN BIOTECNOLOGÍA

Francisco Barberi le reveló a Portafolio que en el primer trimestre del 2015 su empresa culminará el montaje de su nueva planta en Villa Rica (Cauca), que comenzó en el 2013, con una inversión de 80 millones de dólares.

Adicionalmente, anunció el establecimiento de un gran centro de investigación biotecnológica de alto nivel en el país, en alianza con reconocidas universidades y con centros hospitalarios de primer nivel. “Como complemento, estamos por concretar acuerdos con empresas de alta tecnología en distintas partes del mundo para hacer realidad este sueño”, dijo el directivo.

La otra estrategia de crecimiento es su plan de internacionalización e inversiones en Centroamérica y la Comunidad Andina.

“Como siempre, nuestros compromisos con la más alta calidad, la innovación y el beneficio del consumidor siguen inquebrantables. Por eso, los consumidores han confiado en nuestros productos y nos han permitido ser los primeros en muchas de las categorías que manejamos”, añadió Barberi.

EL PROCESO ESTÁ EN ETAPA DE NOTIFICACIÓN A LOS IMPLICADOS 

El proceso abierto en la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) por la supuesta cartelización en el sector de los pañales para niños se encuentra actualmente en etapa de notificación a los implicados.

Fuentes del ente de control le dijeron a Portafolio que este paso duraría entre uno y dos meses, para comenzar luego la etapa en la que los implicados podrán presentar sus pruebas y rebatir las que han obtenido los investigadores de la parte acusadora. Legalmente, no existe un término preciso de tiempo para que la entidad de control dé un fallo al respecto. 

Al anunciar la apertura de investigación formal, el Superindustria, Pablo Felipe Robledo, reveló la existencia de más de 30 testimonios, 700 correos electrónicos y evidencias de 20 reuniones en el país y el extranjero que, según él, muestran la manera como las firmas Tecnosur-Tecnoquímicas (con su marca Winny Ultratrim), Familia (Pequeñín), Kimberly (Huggies) y Drypers (Baby Sec) habrían hecho acuerdos que violan la libre competencia.

“El tema era muy claro: subir precios por la vía de una lista y reducir las ofertas al canal y una vez comenzó a existir la presión del área financiera de ... (nombre de la empresa), se dio la instrucción clara de que el incremento debía ser el 10 por ciento”, dijo un directivo de una de las dos empresas presuntamente comprometidas en la operación que hablaron de ella para obtener el perdón de toda o parte de la multa millonaria. Esta puede alcanzar los 62.000 millones de pesos para cada empresa si se demuestra su culpabilidad. Además, indagan la responsabilidad individual de 44 directivos. 

En uno de los correos que está entre las pruebas dice: “Por favor, esto es urgente, ya que (?) tiene reunión el lunes con la competencia”. A lo cual, el interlocutor responde: “Pa la prox. no escribas que (?.) tiene reunión con la competencia. Nunca dejes nada escrito de ese tema”.

Ricardo Ávila Pinto

Director de Portafolio