“Lo interesante es poder unir el arte con el negocio”

El colombiano Andrés Barreto, creador de Grooveshark, conversó con Revista Porrtafolio sobre su experiencia como emprendedor y su nuevo papel como ángel inversionista.

Andrés Barreto, ícono de los nuevos emprendedores colombianos.

Archivo Portafolio.

Andrés Barreto, ícono de los nuevos emprendedores colombianos.

Empresas
POR:
septiembre 23 de 2014 - 04:13 p.m.
2014-09-23

El nombre de Andrés Barreto puede pasar desapercibido con facilidad. Su apariencia tampoco denota su talante de empresario ni su agudo olfato para los negocios. Pero no se deje engañar, este colombiano, creador de Grooveshark, entre otras empresas, es uno de los íconos de una nueva generación de emprendedores que quiere sacar provecho de la revolución digital que se toma al mundo.

Hoy, con tan solo 26 años, Barreto puede mirar con claridad por el espejo retrovisor para revisar el camino que ha transitado como emprendedor, y así repasar errores y aciertos. Sin embargo, es más importante su mirada presente y futura, ahora que se ha convertido en el ángel inversionista de muchos emprendedores latinoamericanos. Portafolio Revista conversó con él sobre su experiencia y su visión de este nuevo mundo en construcción.

En internet dicen que usted es el Mark Zuckerberg latino. ¿Eso qué quiere decir?

En realidad no lo sé, pero lo que me parece interesante es que por primera vez -o si ocurrió hace muchos años, vuelve a ocurrir- se está presentando en los medios otro modelo a seguir más allá del político, el futbolista o el actor de novela. Que ahora el emprendedor esté tomando un papel relevante es muy importante, en mi opinión, para el desarrollo económico de la región.

¿Cuáles son los factores que permiten la entrada de emprendedores en las nuevas tecnologías?

La tecnología hace posible empezar una empresa con muchos menos recursos; además, la hace asequible a más personas que antes no tenían esa oportunidad, sobretodo en América Latina. Crear una pyme o una empresa de familia siempre estuvo disponible para emprendedores en Latinoamérica, pero crear una gran compañía que pueda competir con las grandes industrias del mundo se hace posible con la tecnología, ya que no se necesitan ni dinero, ni experiencia para empezar, ni muchos contactos; solo se requieren ambición y curiosidad: la primera para pensar en grande y la segunda para aprender a hacerlo.

¿Cómo fue el proceso de tomar esa decisión a los 18 años?
Empecé a aprender en mi primer semestre en la Universidad de la Florida. Comencé con una empresa (Socialatom), que en esa época hacía desarrollo de software y medios. En segundo semestre usé esa compañía para crear un producto, que se llama Grooveshark, una aplicación para buscar música en Internet. La creé con dos socios -un programador y un músico- para resolver problemas propios. Quería escuchar música de Colombia y otros lugares, pero en esa época no se podía, pues no se encontraba nada que no fuera muy popular.

Lo interesante de Grooveshark es que lo creamos en un pueblito muy pequeño que se llama Gainesville; allí me di cuenta de que la oportunidad que teníamos en América Latina era muy grande. Si era posible crear algo como Grooveshark desde ese lugar, imagínese lo que se puede hacer desde Colombia. La ventaja competitiva que yo tenía en ese pueblito era que tenía el mismo acceso a la tecnología y conocimiento que en Nueva York, Silicon Valley o Boston, pero mis gastos eran mucho más bajos, regla que también aplica a América Latina.

Luego vinieron las otras empresas…

En esa época, cuando empecé a investigar qué ocurría en América Latina, los medios no cubrían nada de emprendimiento y tecnología. En vez de quejarme, creé en el 2008 una solución llamada Pulso Social, un medio que cubre emprendimiento y tecnología en toda la región.

En el 2009 me di cuenta de que a las empresas de tecnología, sean grandes, pequeñas o startups, les queda muy difícil llegar a los medios. Por eso creé una empresa de relaciones públicas que ayuda a firmas de tecnología a conseguir cubrimiento en Latinoamérica.Un año después, cuando salió el iPad, quería monetizar Pulso Social mucho mejor. Había una oportunidad para reinventar la publicidad en medios digitales. Por esa necesidad creamos Onswipe, que hoy es la red más grande para publicidad de dispositivos touch y tablets en Estados Unidos. Onswipe es una empresa que, usando los recursos y el talento de América Latina, se volvió muy grande.

¿Cómo superar el inconveniente de no tener fondos para el emprendimiento?

El concepto de que para un emprendimiento tecnológico se necesita dinero no es cierto. Lo que se necesita y lo que falta, y a lo que me estoy dedicando en este momento, es dinero que agregue valor, lo que llaman ‘smart money’. Ahora, mi labor es de inversionista ángel, apoyando empresas latinoamericanas para que puedan hacer lo que yo hice. Por ejemplo, en Onswipe, crear el primer producto que comenzó a facturar desde el primer día me tomó tres semanas y una inversión de 700 dólares. Decir que necesito 20 millones de dólares para lanzar algo ya no sucede.

Esta es una región donde la tradición de ser ángel inversionista es bastante limitada, lo tradicional es que, si hay alguien con el dinero y un porcentaje desproporcionado de la propiedad, probablemente nunca despegue. ¿Es esa su concepción?
Exactamente.Lo de tomar un porcentaje desproporcionado está sucediendo en tecnología, y en etapas tempranas, no solamente por parte de los ángeles, sino también de fondos de capital de riesgo que, al venir del mundo de la banca de inversión, intentan optimizar las valuaciones cuando la empresa tiene menos de un año. Esto termina perjudicando al emprendedor y también el retorno de la inversión, porque los mejores emprendedores no dependen de los inversionistas locales.

Lo que hacemos con SocialatomVentures es invertir directamente en emprendedores que tengan productos globales para ayudarlos a levantar capital de riesgo fuera de Colombia y América Latina.

Tampoco hay muchos inversionistas ángeles; sería difícil contar cuatro o cinco en Colombia. Ahora, mi labor es que de la misma manera en que busco cofundadores para crear empresas, busco coinversionistas, personas que apuesten su propio dinero y se vuelvan inversionistas ángeles, que tengan experiencia haciendo empresas de tecnología y puedan asumir el riesgo de invertir.

¿En cuántas transacciones ha estado involucrado?

Este año he hecho 10 inversiones directas como ángel,esto quiere decir con dinero mío, de la compañía.

¿A estas se les suman otras inversiones con dinero de terceros?
Correcto, casi todas vienen con coinversionistas, pero en este momento estamos invirtiendo directamente con nuestro dinero. Más adelante lo vamos a abrir a otros interesados.

Cuando uno hace eso, ¿qué debe buscar para arriesgar su dinero?

Tiene que encontrar el mejor equipo emprendedor, el que tiene la capacidad de ejecutar las ideas y que lo pueden demostrar con un producto. Y no solo crear un producto para un mercado que probablemente no lo necesita, sino crear un producto para un mercado que tenga usuarios y crecimiento. Generalmente, estos son los emprendedores que logran generar empresas globales desde el primer día, lo cual es diferente a una empresa de Bogotá que va extendiéndose primero a Medellín, luego a Colombia y después al exterior. Esas empresas son más difíciles de crear. Lo otro es que la mayoría de esos emprendedores está buscando el dinero para crecer más rápido, no para existir.Estos son el tipo de emprendedores en los que yo invierto.

De las opciones que revisa, ¿cuántas deshecha o escoge?

Es muy difícil. Más o menos veo cinco empresas por día y llevo seis meses en ese ‘trajín’. Observo empresas desde Boston hasta Buenos Aires, y en promedio visito dos o tres ciudades por semana. El número importante es que, de diez empresas, siete -por probabilidad- van a fracasar; a dos les va a ir bien y una es la que da el retorno de ‘treinta x’. Este concepto es el que es difícil para personas que llegan de banca de inversión. También lo es por el costo de hacerlo: ver cinco empresas al día es muy caro.

Seguramente, de las miles que veo, son esas diez las que no necesitan dinero porque tienen más inversionistas interesados, así que la ventaja competitiva es para quien agrega valor. Ahí es donde nosotros invertimos: fondos pequeños, relativamente, aunque agregamos más valores en experiencia y servicios profesionales.

¿Qué hay de la estrategia de salida? ¿Cuando uno entra está definida?

Cuando uno entra a una empresa muy temprana, nada está definido; no obstante, hay dos estilos que yo veo en Latinoamérica. La mayoría de empresas piensa clonar algo que funciona en Estados Unidos, para que algún día los compren. Eso ocurría hace cinco años. En este momento estamos viendo que ya no están comprando empresas y solo se están demorando tres años en llegar a América Latina. Esta región es más relevante de lo que era hace 10 años. Esta oportunidad de éxito se está volviendo más estrecha.

Donde la oportunidad está creciendo es en las empresas que son hechas desde América Latina con productos globales. Ahí tienes la opción, en el peor de los casos, de vender la empresa por el talento de ingeniería que tienes. En el mejor de los casos, pueden hacer una compra estratégica por tu tecnología y estrategia.

Un tema complejo son los vínculos emocionales que se crean con las empresas. ¿Cómo se desarrolla esa capacidad de decir ‘vendo o cierro la tienda’?

Estos vínculos definitivamente existen.De las cinco empresas que tengo, ha habido catorce experimentos fallidos. La razón por la cual puedo identificar que algo va a fallar rápidamente y no voy a desarrollar una relación emocional, es no esperar un año en desarrollo e investigaciones de mercado, sino intentarlo en máximo tres semanas para ver si funciona. Uno puede ser muy objetivo y analítico frente a lo que está haciendo como emprendedor.

Si hay momentos en los que el proyecto fracasa porque el mercado no necesita la solución que tú quieres, hay dos opciones: cerrar la empresa o continuar luchando para encontrar el producto específico que el mercado necesita. Pero no es una ciencia exacta saber cuándo puedes tachar una empresa. Como inversionista, no debes tener vínculos emocionales muy fuertes, porque sabes que siete de diez van a fracasar.

¿Qué lo mueve a usted: el dinero o el emprendimiento en sí?

No creo que ninguna sea mala. El emprendedor que solo lo ve como una oportunidad no necesariamente va a ser el que va a sobrevivir cuando todo está saliendo mal. La pasión por el arte va a ayudar en los problemas más difíciles y, en mi caso, todas las empresas como Grooveshark las hice por curiosidad. Lo interesante es poder unir el arte con el negocio, como lo hago yo; el arte del desarrollo económico de América Latina con el negocio de invertir y tener retornos que otros fondos no están viendo.

¿Qué nos falta para aprovechar un poco más esto?

Dos cosas: más emprendedores que estén intentando hacer productos globalesy capital que tenga la experiencia necesaria para apoyar a esos emprendedores. Generalmente, este tipo de conversaciones sobre qué le falta al ecosistema es importante y se debe trabajar, pero, para un emprendedor, su mayor preocupación no debería ser lo que lo rodea, sino que a ellos les vaya bien.

Muchos de los emprendedores a los que ahora estoy viendo trabajaron para otros emprendedores, entonces se crea una ola repetitiva. Falta un par de casos más de éxito de emprendedores que piensen globalmente y lo intenten con capital inteligente.

¿Es posible hacer distinciones entre los países de la región?

Sí y no. Lo que veo diferente entre los países es la historia de los emprendedores. Argentina tiene más historias exitosas que otros, más tradición. Me he dado cuenta de que un buen emprendedor en Silicon Valley no es más inteligente que uno que trabaja en Colombia. La única diferencia que veo es el volumen de esa calidad emprendedora, que generalmente se da por factores de población.

Tiene 26 años, ¿cómo se ve a los 40?

Nunca he pensado tan lejos.

¿Qué quisiera construir?

Quisiera ver que en América Latina dejemos de ser una economía que depende de la agricultura, porque para mí el desarrollo económico no es lineal. Me es difícil creer que podemos pasar de crear materias primas a la revolución industrial y superar a China en fabricar cosas. Creo que podemos saltar de los bienes primarios a una industria de información.

Este es el siglo para que los países emergentes aprovechen la nueva revolución digital y de la información. Eso es una oportunidad que no solo tienen las top 5, familias de cada país o genios de Silicon Valley, es una que tenemos todos. Es una revolución que hasta ahora empieza y es difícil de medir. De aquí al futuro, quiero contribuir al desarrollo económico de América Latina con esta nueva revolución.

LAS CREACIÓNES DE ANDRÉS

Grooveshark: Más de 30 millones de oyentes al mes.
PulsoSocial: Una comunidad de más de 70.000 emprendedores, inversionistas y profesionales.
Onswipe: Llega a una de tres tabletas en EE. UU. En solo dos años ha alcanzado los 125 millones de usuarios.
SocialatomVentures: En lo que va de este año, ha hecho inversiones directas en 10 ‘startups’ tecnológicas en EE. UU. y América Latina. Además, ha apoyado a más de 50 emprendedores colombianos, en conjunto con MinTicy Apps.co.


Ricardo Ávila Pinto
Director Revista Portafolio
Edición No. 7 Julio del 2013