Juan Gómez, en busca de la felicidad

Este colombiano pretende reunir a 3 mil personas en noviembre en Bogotá para que se entrenen con los gurús de la felicidad.

Juan Carlos Gómez, fundador de Lupaluz.

Archivo particular

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julio 14 de 2015 - 01:33 a.m.
2015-07-14

Esta vez, la sonrisa de Juan Gómez estará tras bambalinas. Concretar su sueño cuesta más de 2.500 millones de pesos y, con el evento que lo desvela en la actualidad, espera recaudar vía venta de boletería cerca de 4 mil millones.

Desde hace años, Juan Carlos Gómez ha imaginado un escenario con al menos cinco de los maestros que han inspirado su vida. Por eso, invitó a Lisa Nichols, coautora del libro El Secreto, la primera mujer de raza negra presidenta de una firma de desarrollo humano listada en Wall Street. A Carlitos Páez, reconocido por haber sobrevivido 72 días a la Cordillera de los Andes luego de que el 13 de octubre de 1972 un avión uruguayo se estrellara contra las temerosas montañas dejando sin vida a 29 de los 45 pasajeros a bordo; a Joe Dispenza, bestseller para Amazon y The New York Times; a Fresia Castro, una de los 10 gurús americanos, y a Joe Morton, deportista de alto rendimiento que ha completado siete veces el reto Ironman, el triatlón más exigente del mundo y quien también persigue conquistar las siete cumbres más altas del planeta.

También imaginó una gran carpa de circo donde más de 50 empresas de transformación humana se presentaran ante un entusiasta público para disfrutar de más de 40 talleres que enseñaran a reír, a escuchar, a ser felices. Juan se imaginó hablando de la fuente de poder de su sonrisa.

Lo que Juan Gómez está muy cerca de hacer realidad se denomina Mensajes que encienden, un evento que pretende enseñarles a más de 13 mil líderes empresariales a confiar en su poder creador. A la fecha se han inscrito 350 personas.

“Todos somos artífices de la mayor tecnología que existe en el planeta: un bebé. Y si somos capaces de crear una máquina tan perfecta, ¿se supone que hay algo que no podamos hacer?”, cuestiona Juan, con la fe ciega que lo ha impulsado a sacar adelante este proyecto desde hace más de año y medio.

Este hiperactivo, deportista, y tallerista de Mushaisa (organización que promueve una transformación humana en las empresas por medio de talleres), decidió que quería compartir lo aprendido. Por eso, hace unos 18 meses creó Lupaluz (una marca de Mushaisa) con el objetivo de materializar sueños como Mensajes que encienden.  

El objetivo del evento es aportar un cambio significativo, por ejemplo, a un escenario tan triste como que en Colombia el 76 % de los empleados no son felices con lo que hacen ni con sus jefes ni en sus empresas.

“La gente la está pasando mal, y no ha entendido que el poder de cambiar las cosas está en sus manos. Con este evento, en el que esperamos más del 50 % sean empresarios y líderes en distintas áreas, buscamos encender la capacidad de soñar desde la certeza de que todo es posible, conectar diferentes visiones que nos permitan mejorar nuestra realidad, compartir mensajes que transformen el mundo y cambiar nuestros paradigmas limitantes para parecernos cada vez más a quienes soñamos ser”, explica Juan.

Este experto motivador prefiere no definir un target para su evento, aunque es consciente de que los precios de la boletería ya definen un nicho: el precio de una entrada puede superar los dos millones de pesos.

“De hecho, está barato. Una sesión con uno de ellos puede costar cerca de un millón de pesos. Para mí, el dinero es un amplificador, una herramienta y una consecuencia, no más”, argumenta Juan, incómodo por la importancia que cobra el tema cuando indagan por el evento.

El 10 % de los ingresos será destinado a niños en estado de inanición. Gómez calcula que ese dinero se convertirá en 65.789 comidas que estos menores podrán disfrutar.

LA SONRISA DE UN PAYASO

A los 16 años, cuando Juan decidió entregarse a la búsqueda de su felicidad, sus labios empezaron a madurar su sonrisa. Aquella mueca escandalosa del indisciplinado que siempre estaba llamando la atención se puso al servicio de los demás.

Hizo clown en el Instituto Franklin Delano Roosevelt, un ejercicio de medicina que busca curar por medio de la alegría. “Uno en esos ejercicios se da cuenta de que es mucho más lo que gana quien da que quien recibe”, confiesa. “Lo cierto es que es más fácil encontrar felicidad en el rostro de quien comparte que en quien se gana la lotería”, asegura con irreverencia.

En su recorrido por la vida se encontró con Mushaisa, el hogar que aun acoge su necesidad de ‘darse al mundo’ y desde allí, ha trabajado con miles de personas, estudiantes y empresarios, buscando encender en ellos la luz que alegra al mundo.

Quería trabajar con esos corazones que latían como alguna vez palpitó el suyo. No buscaba seguidores. Trataba de encontrar compañeros de vida. Vivió entre textos y convivió – en medio de sus letras– con Buda, Miguel Ruiz y otros coach que han plasmado en sus libros la sabiduría que les ha dejado el paso de los años.

No buscaba ser uno de ellos, no perseguía reconocimiento ni ser llamando ‘sensei’. Estaba enfrentando eso a lo que la mayoría huye y solo unos pocos – el club de los gurús de la felicidad – enfrenta: su lugar oscuro, el punto de quiebre que cambia vidas comunes en historias extraordinarias.

En su caso, Juan Gómez lo llama desamor. Busca en su escritorio, entre papeles y frases que él ha convertido en mensajes que enciendan el cambio en quienes lo escuchen. Su sonrisa se apaga en esa búsqueda y solo encuentra algo que decir, eso que las canas le susurran al oído: para Juan ha sido difícil amarse.

En esa "destrucción agresiva", como él la califica, entendió que siempre estaba en busca de la aprobación de su entorno, que se convirtió en un mendigo de cariño, se robotizó en busca de la aprobación externa. Estaba sonriendo sin un ‘para qué’, y él no quería dejar de sonreír.

En uno de esos momentos encontró, entre páginas, los tres pecados del alma: no ser lo que uno es, dar lo que uno no es y no poder reconocer lo que sí y lo que no se es.

“¡Por fin entendí! El universo me dio muchas oportunidades para comprender que debía amarme, que tenía muchos motivos para hacerlo. Reconocí que estamos en este caminito de estar vivos y que está bien equivocarse. Que está bien si nuestros hijos están tristes por algo que les hicimos o si se nos olvidó llamar a nuestro amigo en su cumpleaños. De eso se trata”. Y la sonrisa vuelve a su rostro.

PARADIGMAS LIMITANTES

Después de escuchar tantas excusas para no sonreír, Juan las tiene claras:

- "No  puedo”.

- "De eso tan bueno no dan tanto”.

- “El vivo vive del bobo”.

- "Hay que ser pobre para entrar al reino de los cielos”.

- "Es más fácil para un camello entrar por el ojo de una aguja que para un rico entrar al reino de Dios”.

- "Todos los políticos son corruptos”.

- "La paz es imposible”.

¿CÓMO SE HACEN REALIDAD LOS SUEÑOS?

Como todo gurú, también tiene su método secreto. Portafolio.co indagó sus ‘tips’:

1.    Tiene que buscar de manera consciente la razón de ser de su idea. Si tiene claro el para qué puede encontrar el cómo.

2.    Arme un plan claro y concreto de cómo llegar a donde desea. Si estructura su rutina actual conforme a la meta que ahora quiere alcanzar será más sencillo no desfallecer en el intento.

3.    ¡Actúe! ¿Qué espera? Todos los jueves son el lunes perfecto.

4.    Observe y flexibilícese. Dese cuenta de los puntos débiles que tiene su plan y adáptese a las condiciones que le exigen esas dificultades. Solo así perfeccionará su proyecto.

5.    Debe tener certeza y fe en lo invisible. Entienda que somos imagen y semejanza del universo. Que podemos dar vida y, por tanto, podemos crear lo que queramos. La diferencia está en que no creemos que podemos.

@GutierrezAnaMa