Kelinda no soportó la crisis y se irá a liquidación

La empresa de vestidos de baño perdió la batalla contra los problemas económicos y sus dueños decidieron acabar con la firma.

La Supersociedades no intervendrá en el proceso de liquidación.

La Supersociedades no intervendrá en el proceso de liquidación.

El Tiempo/Archivo particular

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Portafolio
abril 06 de 2017 - 10:33 p.m.
2017-04-06

Luego de 51 años en la industria en el país, Kelinda Limitada, empresa dedicada a la compraventa y producción de toda clase de telas y tejidos, la confección, importación y exportación de artículos relacionados con la industria del tejido y el vestuario, será liquidada ante la insostnible situación financiera que atravesaba.

La empresa llegó a ser muy popular en el mercado colombiano por su campaña virtual ‘vestidos de baño para mujeres actuales con curvas reales’, en la que usó fotos de modelos de talla grande en su publicidad.

Sin embargo, ni la nueva estrategia de venta ni sus agresivos descuentos con los que intentó atrapar nuevos clientes, resolvieron sus problemas.

Vale recordar que la compañía de textiles ya había intentado un proceso de reorganización en la Superintendencia de Sociedades, que culminó con éxito en 2011.
Sin embargo, para finales de 2015 la rentabilidad del negocio era negativa y más del 70% de las deudas estaban concentradas en el corto plazo, lo que terminó por agravar su situación financiera, que al final desencadenó la decisión de los propietarios de someterse a una liquidación privada, es decir, no contará con la intervención de la Superintendencia de Sociedades.

El régimen judicial de insolvencia tiene por objeto la protección del crédito y la recuperación y conservación de la empresa como unidad de explotación económica y fuente generadora de empleo, a través de los procesos de reorganización y de liquidación judicial, siempre bajo el criterio de agregación de valor.

El proceso de liquidación judicial persigue la disolución pronta y ordenada, buscando el aprovechamiento del patrimonio del deudor.

El régimen de insolvencia, además, propicia y protege la buena fe en las relaciones comerciales y patrimoniales en general y sanciona las conductas que le sean contrarias.

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