La educación financiera como motor de las mipymes

Las pymes se caracterizan por presentar ciclos de vida sustancialmente cortos, debido principalmente a sus mayores tasas de fracaso.

Pymes redescuento 2

Los problemas de acceso a la financiación se descomponen en dos frentes: el de insuficiencia
de información y la falta de cumplimiento de los requisitos técnicos.

Archivo particular. 

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Portafolio
junio 26 de 2017 - 04:22 p.m.
2017-06-26

En Colombia, el 99,5% de las unidades de explotación económicas son mipymes, lo que las convierte en el principal cimiento de la actividad productiva nacional.

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No obstante, las pymes se caracterizan por presentar ciclos de vida sustancialmente cortos, debido principalmente a sus mayores tasas de fracaso.

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Esta situación se presenta debido a los menores niveles de conocimiento en materia económica y financiera, lo que les impide aprovechar las distintas opciones de acceso a recursos que les ofrece el mercado. En Colombia, la probabilidad de que las mipymes fracasen en los primeros cinco años de operación es del 70%.

Los problemas de acceso a la financiación se descomponen en dos frentes, el de insuficiencia de información (limitaciones para identificar cuál es la mejor manera de financiarse) y el de insuficiencia de cumplimiento de los requisitos técnicos para determinadas líneas de crédito.

Una de las principales herramientas para solventar la problemática de insuficiencia de información y de cumplimiento de requisitos técnicos está en la educación financiera, la cual facilita la definición, estructuración y gestión de las necesidades de financiamiento de las mipymes.

En el caso colombiano, el deficiente acceso a información sobre educación financiera ha generado que los pequeños y medianos empresarios apalanquen sus negocios con recursos propios y crédito con proveedores, ya que sienten que sus necesidades no son atendidas por la banca tradicional.

El conocimiento de la forma como opera el sistema es clave para revertir la principal problemática de las mipymes. Por eso, la Asobancaria ha liderado la creación del portal Saber Más Empresarios, con el cual se pretende reducir las asimetrías de información, brindando métricas a la medida sobre finanzas personales, mercadeo, contabilidad, finanzas, administración, asuntos tributarios y jurídicos, con el fin de que las mipymes puedan adoptar mejores decisiones en el manejo de sus negocios.

RETOS DE LAS MIPYMES

Existe un extenso menú de definiciones y clasificaciones para las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) dependiendo de los criterios empleados, ya sean en términos de puestos de trabajo, o de niveles de ventas o activos, o por zonas geográficas e, incluso, por sector productivo.

Así mismo, en distintos países hay más de una sola definición de acuerdo con los objetivos de clasificación, de manera que esta depende, por ejemplo, de si es para acceder a un servicio financiero o para el apoyo de una herramienta de política pública.

Ahora bien, a nivel internacional se entiende por mipymes a las empresas cuyo capital es aportado por un número reducido de inversionistas, que responden a oportunidades de mercado de su entorno y son dirigidas por socios.

De acuerdo con las cifras del Global Entrepreneurship Monitor (GEM), los países de América Latina se destacan por sus altas tasas de actividad emprendedora de unidades económicas, siendo muy superior en países como Ecuador (33,6%), Chile (25,9%) y Colombia (22,7%), con respecto a economías de nivel similar de ingresos y de la región.

En Colombia, la definición y clasificación de las mipymes se encuentra materializada en la Ley 905 de 2004 , la cual tiene como objetivo estimular la promoción y formación de mercados altamente competitivos mediante el fomento a la permanente creación y funcionamiento de la mayor cantidad de micro, pequeñas y medianas empresas, mipymes.

Bajo este precepto las mipymes se definen como toda unidad de explotación económica realizada por persona natural o jurídica, en actividades empresariales, agropecuarias, industriales, comerciales o de servicios, rural o urbana, que responda a dos grandes parámetros: número de trabajadores o activos totales.

De manera que las unidades de explotación económica que emplean menos de 10 trabajadores o cuyos activos totales no superan los 500 Salarios Mínimos Mensuales Legales Vigentes (SMMLV) – alrededor de 100.000 dólares – son denominadas microempresas.

Por su parte, las empresas pequeñas son aquellas que cuentan con una nómina entre 11 y 50 trabajadores, o con activos totales entre 501 y 5.000 SMMLV – es decir, alrededor de un millón de dólares. Finalmente, las empresas medianas contemplan un equipo humano hasta de 200 miembros o activos totales que no superen los 610.000 Unidades de Valor Tributario (UVT) – alrededor de 6,5 millones de dólares.