La inversión social más cara es la que no se mide

Una estrategia clara debería centrarse en un número delimitado de áreas, permitiendo a las compañías orientar las inversiones de forma más efectiva.

Responsabilidad social, receta de alta cocina en Popayán

Del 100% de las compañías estudiadas, el 56% presenta una estrategia de inversión social.

Empresas
POR:
Portafolio
agosto 17 de 2016 - 10:42 p.m.
2016-08-17

La forma en que el sector privado aborda el desarrollo social se ha venido transformando, de una visión puramente filantrópica, a una visión que reconoce que en los grandes retos sociales se encuentran las grandes oportunidades de negocio.

En ese sentido, la Andi y KPMG decidieron adelantar el estudio Descubriendo el valor de la inversión social, en el que se investigaron y analizaron las estrategias de inversión social de 100 de las empresas con mayores ingresos en el país, a partir de sus reportes públicos de sostenibilidad, responsabilidad corporativa o informe de gestión anual. El principal objetivo de este estudio fue conocer cómo planean, ejecutan y miden sus estrategias sociales, para destacar buenas prácticas e identificar oportunidades de mejora.

Los resultados más importantes de la investigación fueron cuatro:

1. Existe una gran diversificación en las estrategias de inversión social: Una estrategia clara debería centrarse sólo en un número delimitado de áreas, permitiendo a las compañías orientar las inversiones de forma más efectiva. Sin embargo, en promedio cada empresa invierte en 5 áreas diferentes (temas como educación, salud, infraestructura, etc.), lo que indica que las compañías corren el riesgo de caer en una diversificación excesiva de su inversión, en lugar de centrarse solo en un número delimitado de áreas priorizadas.

2. Adicional a lo anterior, del 100% de las compañías estudiadas, el 56% presenta una estrategia de inversión social y la explica de manera detallada, el 12% solamente la menciona y el 17% desarrolla programas sociales sin estar enmarcados en una estrategia claramente definida. Mientras el 15% restante no reporta ningún tipo de información sobre inversión social en su gestión.

3. El reporte se enfoca en los insumos y productos: el 76% de las compañías cuantifica los insumos de sus inversiones sociales (donaciones en dinero, tiempo de voluntariado de los empleados y donaciones en especie), y el 80% cuantifican los productos (número de beneficiarios atendidos por un programa social).

4. La información sobre resultados e impactos es débil: pocas compañías reportan los resultados e impactos de sus inversiones sociales. Sólo 18 de las 100 compañías describen los resultados en términos generales cualitativos, 11 reportan métricas cuantitativas, y ninguna cuenta con mediciones de impacto.

Conocer los impactos que generan los programas sociales es vital para identificar qué tan efectivo está siendo el gasto, y qué retornos le está generando a la empresa.
Los beneficios de tener mecanismos de medición de sus intervenciones sociales para una empresa son múltiples:

- Buena planeación de los proyectos.
- Ejecución eficiente de los recursos.
- Control del cumplimiento de objetivos.
- Decisiones sustentadas sobre expansión, rediseño o eliminación de un proyecto. Este es un tema que se ha empezado a imponer en la agenda de las empresas, es por esto que cada vez surgen nuevos mecanismos para garantizar la eficiencia en el gasto de los proyectos sociales, uno de ellos es el financiamiento condicionado a resultados, que se explica en detalle más adelante.

Por último, los presupuestos de inversión social no son reportados por la mayoría de las compañías, el 42% reportó el monto de sus inversiones en programas sociales, y el 58% restante no reporta información sobre los montos de su gasto social. Ser transparente sobre esta información frente a los grupos de interés de las empresas es crucial, sobre todo de cara a las comunidades y los inversionistas.

El estudio Descubriendo el valor de la inversión social privada demuestra que los temas sociales deben ser considerados como estratégicos y parte del negocio para asegurar la eficiencia del gasto social. Las empresas deben aprovechar su conocimiento para implementar procesos eficientes y técnicos y aplicarlos a sus estrategias sociales, con el propósito de generar grandes transformaciones sociales desde su negocio.
El estudio completo puede ser consultado en la página web de la Andi www.andi.com.co.

FINANCIAMIENTO BASADO EN RESULTADOS (FBR)

El FBR aplica los incentivos del mercado privado a programas sociales con el fin de mejorar su impacto. Esto se logra condicionando parte o todo el financiamiento a resultados medibles. Por ejemplo, en lugar de pagar por las comidas en un programa de nutrición escolar y esperar que los niños mejoren su nutrición, se podría pagar directamente por cada niño que alcance un nivel de nutrición saludable. De esta manera se asegura que cada peso financie resultados y que los operadores tengan flexibilidad para adaptar e innovar en la implementación de sus programas.

Los modelos de FBR más comunes son los Bonos de Impacto y los Contratos Basados en Desempeño. Con base en sus intereses y capacidades, la empresa privada puede actuar como:

Inversionista: proporciona el capital para la implementación del programa, y recibe un retorno económico y social una vez se logren los resultados.

Pagador de resultados: paga al operador o inversionista sólo si los resultados se logran.
Operador: implementa programas con mayor flexibilidad.

Acelerador del mercado: financia el diseño del FBR e impulsa el desarrollo del mercado.