¿Qué son las empresas B y por qué son un buen negocio?

La Ley de empresas BIC reconoce y promueve el compromiso de aquellos empresarios por lograr un triple impacto positivo.

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El compromiso de la empresa aumenta el valor subjetivo, siempre y cuando exista una percepción positiva por parte del mercado.

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junio 15 de 2018 - 03:11 p.m.
2018-06-15

La aprobación en el Congreso de Colombia de la Ley de Empresas BIC (Beneficio e Interés Colectivo) conocidas como “Empresas B”, reconoce y promueve el compromiso de aquellos empresarios por lograr un triple impacto positivo, donde la generación de beneficios financieros está acompañada de la búsqueda de un aporte tanto social como ambiental.

(Lea: Empresas B, movimiento que va más allá de metas financieras)

El origen del concepto Empresas B se remonta a experiencias de empresarios soñadores con un mundo mejor, como el caso de los emprendedores hippies creadores de los helados Ben & Jerry’s a finales de la década de los setenta, quienes, si bien es cierto se vieron obligados a vender su empresa a Unilever, formularon políticas más justas, realmente revolucionarias en su organización para compartir las utilidades generadas con la comunidad. Posteriormente, Jay Coen Gilbert, Bart Houlahan y Andrew Kassoy en Estados Unidos cambian el paradigma empresarial con la creación del “B Lab” en el 2006, con el fin de promover “empresas con propósito”, suscitando un interés extraordinario en el sector empresarial, gracias al cual hoy existen 2.240 empresas B a nivel mundial, de las cuales 307 están situadas en Latinoamérica, según datos de BBC Mundo, lo que representa un movimiento de escala global.

(Lea: ‘Kaisha’, las empresas B y el posconflicto

En economías de mercado, sujetas a las leyes de oferta y demanda y a una competencia feroz tanto nacional como internacional, ¿se podría afirmar que este nuevo propósito en las empresas es realmente un buen negocio? Sin duda la respuesta es afirmativa, tal como lo sustentan las siguientes reflexiones:

1. Las empresas B fortalecen la gestión del talento en la organización:

A nadie le gusta trabajar hoy en día en una empresa cuestionada por su impacto social o ambiental, aun cuando la remuneración supere el promedio del mercado. Por el contrario, las personas – particularmente los jóvenes talentosos – buscan empresas de las cuales se sientan orgullosos, en las que encuentren perspectivas de desarrollo y participación con equidad. Adicionalmente, la retención de los mejores talentos sólo se puede lograr cuando los empleados sienten admiración por el propósito noble de la organización, compromiso que genera un efecto inmediato en la productividad.

2. Las empresas social y ambientalmente responsables atraen un mayor número de consumidores.

Si bien es cierto que los consumidores buscan el mejor precio para el bien o servicio que desean adquirir, el significado de la compra tiene cada día más importancia, razón por la cual la reputación de la empresa ante los clientes derivada de su compromiso por solucionar un reto social y ambiental la hace realmente atractiva, hasta el punto de aumentar la disposición a pagar de los consumidores. El compromiso de la empresa aumenta el valor subjetivo, siempre y cuando exista una percepción positiva por parte del mercado, razón por la cual la posibilidad de obtener un reconocimiento como Empresa B sin duda genera una diferencia importante frente a los competidores.

3. Se tienden a aumentar los beneficios financieros.

Se podría pensar que el compromiso social y ambiental genera mayores costos a las empresas y, por tanto, resta oportunidades de optimización de sus beneficios financieros. Sin embargo, tal conclusión puede ser bastante restringida, en la medida en que las Empresas B no solo pueden aumentar sus ingresos por precios y cantidades al ser más reconocidas en el mercado, sino también logran generar una reducción de costos como resultado de la colaboración estrecha que existe entre empresas “colegas”, pertenecientes al mismo movimiento mundial, que generan cadenas productivas, ciudades y regiones B, con resultados extraordinarios tanto en los rendimientos de escala como en la generación de externalidades positivas, lo que ha sido demostrado con valiosas experiencias internacionales tales como RIO+B, STGO+B, entre otras.

4. Se promueve una mayor transparencia en la empresa.

Las Empresas B incorporan en sus estatutos su triple impacto, por tanto no sólo están obligadas a mantener una comunicación interna y externa cada año de sus resultados, sino, lo más importante, deben ser reconocidas los 365 días del año por el cumplimiento de su propósito basado en evidencias en la toma de decisiones y buenas prácticas empresariales, de forma que se genere confianza en cada uno de los grupos de interés.

Testimonios de empresas muy cercanas a la vida de los colombianos como Crepes & Waffles, con sus actividades en los Montes de María orientado al propósito de promover “Salud y Sabor + Territorio”, el trabajo con poblaciones vulnerables de la Fundación Volver de Servioptica, o el caso de Bancolombia con su programa “Mide lo importante de tu empresa”, entre muchos otros, motivan al sector empresarial colombiano a involucrarse en este movimiento B, en donde el primer paso es la firme convicción de que las empresas existen para el mundo y de que es el momento de empezar a reducir las cuentas por pagar tanto sociales como ambientales que se han acumulado durante décadas en nuestro país.

Alejandro Cheyne.
Decano de la Escuela de Administración Universidad del Rosario.

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