Los 60 años de baterías Mac | Empresas | Negocios | Portafolio

Baterías MAC celebra 60 años de plena energía

Hace cuatro años dejó de ser una compañía familiar y pasó a manos de Johnson Controls.

María Fernanda Mejía, gerente saliente de Johnson Controls para la región Andina, y Fernando Cabada, quien la sucederá en el cargo.

María Fernanda Mejía, gerente saliente de Johnson Controls para la región Andina, y Fernando Cabada, quien la sucederá en el cargo.

Juan Bautista Díaz / El Tiempo

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Portafolio
octubre 12 de 2017 - 08:30 p.m.
2017-10-12

En diciembre próximo, María Fernanda Mejía dejará la gerencia general de la región Andina de Johnson Controls, era la última integrante de la familia Mejía Castro que quedaba de Baterías MAC, compañía que, en el 2013, fue adquirida en su totalidad por Johnson Controls. Está nostálgica, pero feliz de celebrar los 60 años de una empresa que nació en un pequeño taller del tradicional barrio San Nicolás de Cali. Recuerda que su padre, Ernesto Mejía Amaya, prestaba servicios eléctricos en un local, propiedad de lo que hoy es Coéxito (red de distribución de baterías y autopartes).

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"Era muy bueno logrando ciertas mejoras en los vehículos, no tenía horario, siempre estaba disponible para cuando lo llamaran y así consiguió sus clientes. Por esa época distribuía pocas baterías, pero después comenzó a ensamblarlas. Solo desde la década del 70 se puede hablar de una instalación industrial”, dice la presidenta de Baterías Mac, a punto de jubilarse y de entregar el puesto al mexicano Fernando Cabada. “Los valores familiares de la historia de MAC son muy compatibles con los de Johnson Controls, y creo que no habrá una gran diferencia en ese sentido, no la ha visto en estos últimos seis años de trabajo”, dice Cabada, vicepresidente y gerente general de la región Andina.

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“La familia siempre fue abierta a mirar alternativas, nunca se cerró a opciones de negocio. Mi papá fue un visionario, sabía que el mundo se abriría y que la compañía tenía que preparase para ese momento. El primer mercado al que llegamos fue Ecuador, primero con materias primas, luego con las baterías”, señala María Fernanda Mejía.

Hoy, desde la planta ubicada en Yumbo, Valle del Cauca, el 70 por ciento de la producción tiene como destino Chile, Bolivia, Perú, Ecuador y Venezuela (aún se despachan baterías a este mercado), así como a las islas del Caribe, Centroamérica y Norteamérica. El otro 30 por ciento restante se queda en Colombia.

Hace cuatro años dejó de ser una compañía familiar y pasó a manos de Johnson Controls. “Nuestra relación con Johnson Controls no es de ahora, es de 30 años, hemos sido clientes, hemos sido proveedores, hemos tenido asistencia técnica. Era el mejor aliado que podíamos tener. Llevar la compañía a un nivel global fue una decisión de familia”, dice la ejecutiva.

En Colombia, aparte de la planta de Yumbo cuenta con la planta Poly ubicada en el municipio caucano de Villarrrica donde se producen conjuntos de plástico, tapones y accesorios para baterías automotrices mediante procesos de inyección. “Tenemos planes de crecimiento para Ecuador, Perú, Chile, para toda la región prácticamente”, sostiene Cabada.

Pero la industria depende, en buena parte, de la moda de crecimiento y modernización de los parques vehiculares de la región. Hoy la tendencia del mercado y de los países es hacia las tecnologías limpias, menos emisiones de C02 y menos consumos de combustibles fósiles.

“Estamos a la vanguardia en el uso de tecnología. En Colombia se lanzó el año pasado la batería libre de mantenimiento, totalmente sellada. Este mes entra una batería que es usada por los vehículos star-stop, el carro antes del eléctrico; sigue usando combustible, pero con esta batería es capaz de mantenerlo trabajando, sin que el motor esté liberando emisiones, cuando el carro se detiene en un trancón o en un semáforo, y eso genera muchos menos gases efecto invernadero”, dice Cabada.

“Esta compañía, desde siempre, desde sus inicios, estuvo convencida de su responsabilidad con el medioambiente, sobre todo, trabajando con un tipo de materia prima y productos que podían tener un potencial peligro, la parte ambiental y la seguridad laboral siempre fue un tema prioritario. Hace muchos años reciclamos, el plomo se puede reusar y garantizar las condiciones iniciales del producto, el plástico también es reciclable.

Es una responsabilidad extendida hacia el mercado, nuestra trabajo no termina en la puerta de la planta, una vez terminada la vida útil del producto, lo recogemos y le damos una adecuada disposición en la planta de reciclaje, también prestamos este servicio de adecuada disposición a terceros”, afirma María Fernanda Mejía.

“En Johnson Controls pretendemos tener el programa de uno a uno, vendo una batería, recibo una batería y la reciclo”, señala Cabada.

Johnson Controls suministra cerca de 150 millones de baterías cada año a fabricantes de automóviles y distribuidores del mercado de recambio. A nivel mundial, 15.000 empleados desarrollan, fabrican, distribuyen y reciclan baterías en más de 50 lugares.

Johnson Controls cuenta con una participación del 40 por ciento del mercado mundial de baterías automotrices, en Colombia cerca del 65 por ciento.

“El secreto para mantenernos en el mercado por 60 años consistió en tener desde el inicio, gran visión, conocer el camino a donde se quería llegar, trabajar con pasión, tener mente abierta para investigar la nuevas cosas que el mercado demandaba, estar con la gente”, dice María Fernanda Mejía.

Gloria Inés Arias
El Tiempo / Cali

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