Mercado de carbono: débil, pero es un buen incentivo

Aunque el valor de los llamados bonos de carbono ha bajado en los últimos años, el mecanismo ha servido para estimular la creación de proyectos de desarrollo limpio. Miriam Hinostroza, jefa del Programa de Desarrollo bajo en Carbono del Pnuma, explica la evolución de este sistema.

El Foro de Carbono fue organizado por la Corporación Andina de Fomento, CAF. Miriam Hinostroza fue una de las invitadas.

Diego Santacruz/ Portafolio

El Foro de Carbono fue organizado por la Corporación Andina de Fomento, CAF. Miriam Hinostroza fue una de las invitadas.

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septiembre 04 de 2014 - 11:38 p.m.
2014-09-04

La falta de decisiones políticas en torno al futuro del mercado voluntario y regulado del carbono tiene en franca caída la cotización de los Certificados de Emisiones Reducidas (CER) que se tranzan en esta plaza.

Este mecanismo era una de las apuestas planteadas desde la Convención Marco para las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático para estimular el desarrollo de proyectos orientados a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera.

Para la jefa del Programa de Desarrollo bajo en Carbono del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), Miriam Hinostroza, aun a pesar de la desvalorización de estos certificados, los mercados de carbono son un buen estímulo para que la industria privada le apueste a la reducción de emisiones.

Hinostroza hace parte de la nómina de panelistas del III Foro Latinoamericano y del Caribe de Carbono y explicó a Portafolio cuál es el estado actual de estos mercados.

¿Cuál es el estado actual de los mercados de carbono?

Este mercado de carbono se crea a raíz de los mecanismos de desarrollo limpio, en los que América Latina ha tenido una gran participación, pero el proceso político se ha visto limitado por las negociaciones que se realizan en el ámbito de la Convención Marco para las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que tenía un tiempo determinado del 2008 al 2012, en este periodo se permitía hacer esas transacciones. La dificultad viene a raíz, primero, de la terminación de ese periodo y, segundo, porque los países en general todavía no han definido el futuro del mecanismo como tal que es el que normatiza el mercado de carbono en la región o en el mundo.

¿Y qué señales hay de un cambio de panorama en la negociación?

Lo que se conoce hasta ahora es que el Protocolo de Kioto se ha ampliado, pero, hasta el momento, se está discutiendo su rectificación y un segundo periodo de compromiso, en qué tiempos se tranzarían nuevamente la reducción de emisiones y para esto el problema es que no se ponen de acuerdo los países que deberían estar ofreciendo la demanda en cuánto deberían reducir sus emisiones.

Al no haber la demanda, los países en desarrollo no pueden conocer quién les compra estos certificados en el mercado.

¿En este momento los mercados de carbono funcionan?

No diríamos que funcionan o no funcionan. El mercado está creado, pero está debilitado por las circunstancias políticas que mencioné. Existe un acuerdo internacional: el mecanismo ha nacido en el marco de una convención convenida entre casi 80 países entre desarrollados y no desarrollados. Ahora, por el hecho de que exista este problema en el mercado regulado no podemos dejar de consignar la importancia del mercado voluntario, que es otro segmento del mercado de carbono.

Bajo este lo que se comercializa son reducciones verificadas de las emisiones de carbono, entonces estos derechos son adquiridos principalmente por el sector privado, proyectos de sectores energéticos, de transporte, agrícolas y otras corporaciones que tengan como fundamento el apoyo a la reducción de gases de efecto invernadero.

¿Cuánto mueve hoy en día el mercado regulado de carbono?

Hasta el primero de agosto del 2014 los proyectos MDL (Mecanismos de Desarrollo Limpio) han generado un total 1.472,3 millones de créditos (CER). El valor monetario de estos créditos depende del precio en el mercado. Los mejores precios que se pagaron por estos certificados fueron en el 2008, cuando una tonelada de carbono equivalente llegó a costar hasta 23 euros. En diciembre del 2013, esos precios cayeron a menos de 2 euros y actualmente fluctúan entre 1,5 y 2,5 euros.

Esta caída se debió en gran medida a la falta de demanda originada por el término del primer periodo de compromiso del Protocolo de Kioto.

¿Qué tan efectivas han resultado estas estrategias financieras para reducir la huella de carbono?

Son mecanismos eficientes en el sentido de crear un incentivo a las compañías que generan emisones, porque estas, además de captar ingresos por la venta de sus productos y sus servicios, pueden tener ingresos por la venta de este commodity que se crea al final del día.

Pero el impacto real de las emisiones es muy difícil de cuantificar, también es difícil de decir si es suficiente como para que genere un impacto grande en reducción de emisiones. Pero, sirven para incentivar al sector privado para que sea más amigable con la idea de combatir el cambio climático y alerta a la comunidad sobre la existencia del problema.

COLOMBIA SE DESTACA 

“Colombia es notablemente un país bastante activo y dinámico en el proceso de identificación de fuentes de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en su economía y en la ejecución de proyectos o actividades para reducirlas”, explicó Hinostroza.

La experta señaló que el país ocupa el cuarto lugar en América Latina y el Caribe, por el número de proyectos MDL y Nama (Medidas de Mitigación Apropiadas, por sus siglas en inglés)

A agosto de 2014 el país contabilizó 85 proyectos de MDL, de los cuales 60 están registrados y 25 están aún en la fase de validación. Esto significa cerca del 7% de todos los proyectos de MDL de América Latina .

En cuanto a créditos generados en el mercado voluntario el país cuenta con cerca de 4 por ciento de los créditos generados en América Latina.

nohcel@portafolio.co