Mercado editorial lucha por prolongar su vigencia en el país

El año pasado los libros movieron cerca de $ 620.000 millones y las ventas crecieron 3 por ciento, todo a pesar de que hace varios años se había vaticinado su desaparición, al lado de los periódicos.

Mercado editorial lucha por prolongar su vigencia en el país

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Mercado editorial lucha por prolongar su vigencia en el país

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mayo 02 de 2014 - 11:48 p.m.
2014-05-02

De cada 10 libros que salen al mercado solo uno alcanza a solventar siquiera los gastos de producción. Esa realidad le da un aire de vértigo a una actividad que cualquiera podría pensar como conservadora.

Por eso, descubrir a un escritor que se gane el favor del público es como toparse con un tesoro. “Si no se asume el riesgo, nunca se sabe si un autor nuevo va a vender mucho, como ocurrió, por ejemplo, con la autora de Harry Potter –la británica J.K. Rowling–, con la que han ganado fortunas”, anota Enrique González, presidente de la Cámara Colombiana del Libro (CCL).

El otro gran desafío de la industria editorial en la actualidad es pensar en cómo retar los vaticinios de su muerte en la era digital, en la cual cada día se va volviendo más exótico el olor a la tinta y el papel, pues las nuevas generaciones prefieren el texto virtual.

En el 2012, de acuerdo con una encuesta de la CCL, el sector facturó 596.381 millones de pesos. Desde entonces no ha habido nuevas mediciones pero, según González, el crecimiento se ha mantenido en 3 por ciento anual, aproximadamente, que, calculado con la inflación, equivale a un estancamiento.

Pero González cree que la extinción del libro en nuestro país aún es lejana. En el 2013, las ventas alcanzaron cerca de 620.000 millones de pesos de las que derivan sus ingresos alrededor de 120 editoriales y unas 5.000 familias dedicadas a la producción y venta de libros. Por el territorio nacional hay 250 librerías dispersas, fuera de las papelerías que revuelven la oferta de textos con lápices y cuadernos.

Mientras tanto, los almacenes de grandes superficies marcan ya el 15 por ciento de las ventas, siendo su fuerte los libros de interés general.

El 75 por ciento de los libros, tanto de autores nacionales como extranjeros, se producen en el mismo país, y el resto corresponde a importaciones de títulos que no piden en grandes cantidades y por lo tanto no resulta rentable programar un tiraje de ellos.

“Colombia cuenta con una ventaja grande, y es la integración de toda la cadena: produce papel que es excelente para libros, su industria gráfica es de calidad internacional y, luego, tiene buenos editores”, indica González.

MÁS LECTURA PARA MEJORAR LAS VENTAS

El talón de Aquiles es la falta de mercado, debido al índice de lecturabilidad de apenas 1,9 libros anuales por habitante. Para González, este solo se elevaría si los papás acostumbran a los pequeños a leer más y si el Gobierno aumenta sus compras dirigidas a la dotación de colegios y bibliotecas públicas. Para demostrarlo, revela que en países como Chile, con 5,3 libros leídos por persona; Argentina, con 4,6; Brasil, con 4; Perú, con 3, y México (2,9), el Estado es uno de los principales clientes de las editoriales.

Afirma que esto no solo redundaría en una mejoría de la industria editorial, sino del desempeño escolar. Y cita un estudio del Icfes que indica que el desempeño de los alumnos que cuentan con textos para matemáticas y lenguaje es 30 por ciento mejor que los que no los tienen. Sin embargo, “de 8,5 millones de estudiantes que hay en el país, el Ministerio de Educación solo está dotando a 2,5 millones”.

Por su parte, las editoriales están haciendo lo suyo, generando contenidos interactivos, con conexiones a diferentes sitios web, pues aunque los libros digitales solo suman un 2 por ciento de las ventas totales, saben que hacia allá está evolucionando el mercado. El campanazo lo dieron las enciclopedias, que prácticamente desaparecieron del papel desde que Google empezó a contestar de manera más rápida y actualizada las preguntas de los estudiantes.

El otro cambio importante son las ventas a través de plataformas digitales. Fuera de la internacional Amazon, van ganando terreno Librando y Libreriadelau; pero también las librerías tradicionales han incorporado sistemas que garantizan la llegada de los pedidos hasta la casa con solo marcar un número telefónico u ordenar por internet.

RELIGIOSOS, EN EL TOP DE VENTAS

Mientras que la facturación de otros textos crece de 3 a 5 por ciento, estos lo hacen al 10 %, según la Cámara del Libro.

Si algunos consideran que en la actualidad existe una crisis de la fe, esto no parece verse reflejado en la facturación relacionada con los textos religiosos.

Datos de la Cámara Colombiana del Libro indican que el top de los más vendidos lo encabezan los textos didácticos, con más del 35 por ciento; los de interés general, con 34 por ciento, y los universitarios y profesionales, con el 20 por ciento.

El año pasado, las editoriales especializadas en textos religiosos facturaron 42.000 millones de pesos, para ubicarse en un cuarto lugar, con 7,2 por ciento de las ventas. Sin embargo, de acuerdo con el presidente de la Cámara Colombiana del Libro, Enrique González, mientras que las demás categorías mencionadas crecieron a un ritmo de entre 3 y 5 por ciento, este renglón llegó al 10 por ciento.

El dirigente gremial explica que dos razones de los buenos resultados son la recomendación que desde el púlpito hacen los sacerdotes y la eficiente cadena de distribución que poseen las editoriales de carácter confesional.

Así lo ratifica también el padre Martín Sepúlveda, provincial de la comunidad sacerdotal de San Pablo, que maneja la editorial del mismo nombre.

“Lo que hemos percibido es que mientras muchas editoriales cierran o recortan sitios de venta, nosotros hemos crecido. De 10 librerías que teníamos, en los últimos 5 a 7 años pasamos a 25, porque nos interesa acompañar la actividad pastoral”, añade.

La Biblia es el texto estrella, con más del 70 por ciento de las ventas. No solo se expenden ejemplares de este libro sagrado para para el mercado nacional sino que, como los demás títulos paulinos, se exporta a 8 países de Centroamérica, incluidos Puerto Rico y Santo Domingo.

La otra clave, según el padre Sepúlveda, ha sido no aferrarse a las formas tradicionales de llevar su mensaje. Por ejemplo, por estos días, en la Feria Internacional del Libro de Bogotá (Filbo), están exhibiendo un sitio interactivo con realidad aumentada. El fin es atraer mejor la atención de los niños hacia la literatura relacionada con la religiosidad católica.

Néstor Alonso López L

Redacción Portafolio

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